EL PAíS › LA OPINIóN DE LOS TESTIGOS

“Sensación de injusticia”

- Carlos Lorkipanidse, sobreviviente de la ESMA: “Si el juicio es oral y público, la publicidad debe respetarse y garantizarse. Si hay centenares de sobrevivientes y miles de personas interesadas en seguir un juicio, la única forma de garantizarlo es por los medios. La mención del TOF5 a ‘lo sustancial’ me recuerda a Miguel Tato, el censor de películas durante la dictadura. Para peor, los jueces en nuestro país se eligen históricamente entre la propia familia judicial. ¿Quién decide qué es ‘sustancial’ y qué es ‘show’? El objetivo de estos procesos es que la historia nunca más se repita y para eso es necesario que trasciendan. Que los juicios sean secretos y privados deja una enorme sensación de injusticia”.

- Graciela García, sobreviviente de la ESMA: “La gran asignatura pendiente es que haya cárcel y sentencias. La segunda, que la sociedad tenga un amplio conocimiento del terrorismo de Estado para comprometerse. Falta conocer mucho y no toda la sociedad está predispuesta, en gran medida porque en algún lugar sabía lo que pasaba. En ese sentido, la difusión es imprescindible. Al mismo tiempo, en lo personal el esfuerzo de reconstruir lo ocurrido en distintas instancias genera un desgaste enorme. Si se agrega la cosa pública, es tal vez demasiado. Uno no es sólo ‘un sobreviviente’. Me parece bien que cada testigo decida si acepta que su declaración trascienda por los medios y que otra instancia evalúe los riesgos de cada declaración para proteger a los testigos. Porque uno habla desde su lugar, desde el dolor, pero por momentos nos sentimos muy expuestos. Si declaramos diez veces es porque no nos están cuidando”.

- Luciano Hazán, abogado de Abuelas de Plaza de Mayo: “El único modo de garantizar la publicidad de los juicios que despiertan gran interés social es por los medios. El principio general que debe regir, más aún en los juicios de lesa humanidad, es el de publicidad amplia. Si un testigo no quiere que se exhiba su imagen, el tribunal tiene todas las facultades para impedirlo. Pero los testigos son de las partes, no de los jueces. Obstaculizar la publicidad de las audiencias es tan absurdo como impedir que menores de 18 años puedan ingresar a la sala, en un país donde a los 14 años te encierran sin explicaciones”.

- Claudia Bellingeri, testigo en la causa Etchecolatz, coordinadora de la Comisión Provincial por la Memoria: “Juicio oral y público implica transmitir el proceso a la sociedad, para que ese hecho se convierta en verdad jurídica y permita a las nuevas generaciones saber qué pasó en la Argentina. Desde el inicio hasta la sentencia, todas las audiencias tienen su importancia”.

- Miguel D’Agostino, sobreviviente del Atlético: “Como víctima, la mayor protección está en que mi testimonio sea público, que el portero y el mozo del café sepan quién soy. En juicios como los de apropiadores, cuando los jóvenes siguen siendo víctimas y se exponen a escenarios complejos, es importante el consentimiento del testigo. Tanto o más rechazo que los obstáculos a la publicidad me genera que no puedan ingresar a la sala los menores de 18 años, la edad que yo tenía cuando me secuestraron”.

- Marta Alvarez, sobreviviente de la ESMA: “Pasaron demasiados años de ocultamiento y negación, y debemos hablar del pasado para construir un futuro. La difusión de los juicios no sólo es necesaria para que la sociedad ‘se entere’ qué se está juzgando. Es un derecho que tenemos todos: saber qué pasó y cómo, quiénes fueron, para que no vuelva a aparecer la frase hipócrita del ‘yo no sabía’. Si se da a conocer, ya no hay excusas. Con respecto a los testimonios, cada testigo debe tener libertad para decidir si quiere ser expuesto o no. El cuidado pasa por nosotros, porque no hay protección desde otras instancias”.

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