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“Nos prometieron justicia y sólo nos dan impunidad”

Miles de piqueteros y defensores de los derechos humanos velaron la primera jornada del juicio. Piden que se avance hacia las responsabilidades políticas.

Guitarras, banderas, obras de teatro y rondas de fogón y mate formaron parte de la postal que ayer se instaló frente al tribunal de Lomas para acompañar el inicio del juicio. Más de dos mil militantes piqueteros, representantes de organismos de derechos humanos, dirigentes políticos y personalidades de la cultura dieron voz a un reclamo pacífico que desde las puertas del juzgado exigió procesamiento y castigo a los responsables políticos de la masacre de Avellaneda.
“Nos prometieron justicia y nos dan impunidad.” La consigna se reiteró una y otra vez. Sin restarle importancia al juzgamiento de los autores materiales del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, buscó destacar la necesidad de que la investigación avance sobre los funcionarios y autoridades policiales que estuvieron a cargo de un operativo que terminó con dos muertos y 33 heridos. Así lo expresó Alberto Santillán, el padre de Darío, quien dos horas antes de que comenzara la audiencia leyó un documento elaborado por la Comisión Independiente. “Dentro de pocos minutos comienza un juicio en el que todavía nos quieren hacer creer que la represión del 26 de junio fue sólo el fruto de un exceso policial y del repentino ataque de locura de un comisario”, aseguró Santillán, subido al escenario que se levantó al frente del tribunal.
“El gobierno de Duhalde –siguió el documento– planificó junto a sus funcionarios un preciso diagrama represivo en el que intervinieron todas las fuerzas de seguridad. Frente a eso hoy sólo se puede llegar a una condena apenas simbólica para los que apretaron el gatillo.” Los reclamos también se dirigieron al presidente Néstor Kirchner por no cumplir con la promesa de entregar los archivos de la SIDE. “Hay un silencio cómplice. El Gobierno no está favoreciendo la investigación”, agregó ante este diario Sergio Insaurralde, dirigente del PO y miembro de la comisión, mientras dejaba ver una cicatriz de bala en la cabeza que le dejó la represión.
A pesar del dolor y la bronca, que por momentos irrumpían bajo el grito inquebrantable de “Justicia y castigo”, la protesta transcurrió pacíficamente. Las columnas de los movimientos piqueteros no dejaron de circular ante la mirada atenta de los efectivos de Gendarmería que cordonearon el tribunal. Entre las agrupaciones estaban el MTL, el Polo Obrero, el MTR y el Frente Popular Darío Santillán, que desde la noche del lunes están acampando en el cruce de Larroque y Camino Negro. Según informó el movimiento, las improvisadas carpas le servirán como refugio durante los meses que dure el juicio.
Numerosos organismos de derechos humanos y agrupaciones sociales expresaron su adhesión al documento. También lo hicieron los escritores Osvaldo Bayer, los diputados Patricia Walsh (IU), Vilma Ripoll (MST) y Eduardo Macaluse (ARI), y Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, quienes participaron de la jornada de protesta y presenciaron la audiencia. Con la intención de “reafirmar desde el arte la memoria colectiva”, el Frente Popular Darío Santillán preparó además varias actividades culturales. Tal como estaba previsto, a las 14 arrancó la readaptación de la obra de Vicente Zito Lema La pasión del piquetero, en la que actuaron dirigentes de la agrupación, y minutos después tocó la banda Contravientos.
Las columnas comenzaron a dispersarse al caer la tarde. Mientras adentro del juzgado continuaban leyendo los cargos contra el comisario Alfredo Fanchiotti y su chofer Alejandro Acosta, afuera pequeños grupos quedaron acurrucados alrededor de los fogones que permanecerán encendidos durante los próximos meses. Prometen custodiar el proceso atrincherados frente al tribunal. No estarán solos. Los acompañan las cientos de banderas y pancartas en reclamo de justicia social que una condena contra los policías no podrá apagar. Alberto Santillán lo dejó en claro: “Por eso y para eso lucharon Darío y Maxi. Por eso y para eso seguiremos adelante. La sangre derramada no se perdona, no se olvida, no se negocia”.

Informe: Carolina Keve.

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