EL PAíS › LA JUSTICIA EMBARGO A TRES REPRESORES POR VEINTE MILLONES DE PESOS

Bignone y Riveros, procesados en casa

 Por Adriana Meyer

El dictador Reynaldo Bignone, el represor Santiago Riveros y el torturador Néstor “el Alemán” López fueron procesados por siete casos de violaciones a los derechos humanos en la reactivada megacausa Campo de Mayo. El juez federal de San Martín Alberto Suares Araujo les trabó embargos sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 20 millones de pesos, pero mantuvo el beneficio de la prisión domiciliaria para Bignone y Riveros. Uno de los casos por los que fueron acusados es el de Héctor Ratto, ex trabajador de Mercedes Benz y sobreviviente de los campos de exterminio. “El gobierno de facto estableció un método impune y secreto en la lucha contra la subversión, ya que actuaron en la clandestinidad, creando zonas liberadas de control policial, ocultando el paradero de personas detenidas y negando, falseando o retaceando información”, sostuvo Suares Araujo en el fallo al que tuvo acceso Página/12.

El 8 de marzo los tres acusados terminaron presos en la Unidad Penal de las Fuerzas Armadas que funciona en Campo de Mayo, el mismo lugar en el que fueron dueños de la vida y la muerte. Pero para Bignone, de 79 años, y Riveros, de 83, fue sólo una noche porque el fiscal Jorge Sica y el juez los mandaron a sus casas. Antes de ser el último presidente de facto, Bignone se desempeñó como director del Colegio Militar en 1976 y como segundo comandante de Institutos Militares en 1977, mientras que Riveros estuvo a cargo de esa institución entre 1976 y 1979. Sin embargo, a este último sólo se le pudo imputar dos de los siete casos por los que fue indagado porque aún goza de la protección del indulto que le dictó el ex presidente Carlos Menem en 1989. En tanto, Néstor León López habría cumplido funciones en Inteligencia de la Prefectura y en el Batallón 601. El 13 de agosto de 1977 Héctor Ratto estaba trabajando en la fábrica Mercedes Benz de González Catán. Cuando apareció la patota a buscarlo sus compañeros intentaron ocultarlo, pero fue el propio gerente de la multinacional quien lo entregó. En Campo de Mayo fue torturado mediante simulacros de fusilamiento y electricidad por el Alemán y otros represores. Le preguntaban si conocía al “cordobés” del ERP. Serafín Barreira García pasó por los galpones de Campo de Mayo, interrogado junto a Pablo García, “atado a un elástico donde le pusieron una toalla mojada encima y comenzaron a darle pasajes de corriente eléctrica”. Barreira y su compañera Mercedes Pérez Jara sobrevivieron, en cambio García permanece desaparecido. Eduardo Covarrubias fue expuesto a las “mordeduras de perros de policía”, y luego el Alemán lo golpeó con una fusta mientras le preguntaba acerca de las “orgas”. Covarrubias y su mujer, Beatriz Castiglioni, embarazada de ocho meses, fueron liberados tras 17 días, y les pidieron “disculpas en nombre del Ejército Argentino”.

Cuando le tocó ser indagado, Riveros dijo que “las imputaciones que le realizan son falsas y que siempre cumplió órdenes de sus superiores”. Sorpresivamente reconoció que “las manifestaciones realizadas por los denunciantes podrían resultar absolutamente ciertas”, pero adujo que “las personas que supuestamente torturaban no dependían de él”. También señaló que “todas las órdenes que impartió fueron escritas y si se destruyeron deberá responder quien corresponda”. En una presentación previa había manifestado que “los terroristas tienen deseos de venganza por haber perdido”. Respecto del descargo de Bignone, el juez concluyó: “Me resulta absolutamente inverosímil que desconociera, como lo alega, la existencia del centro clandestino de detención, el tratamiento que allí se les daba y el eventual destino que podían padecer”.

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El dictador Reynaldo Bignone.
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