ESPECTáCULOS

La Renga se da el gusto de invadir el Monumental

El show de hoy inscribirá al grupo de Mataderos en la exclusiva lista de los que llegaron a River. No quedan entradas para campo.

Por Javier Aguirre

En sólo once años, una banda de rock de clase trabajadora, hosca para la exposición mediática, poco aplaudida por sus méritos artísticos (ni por sus colegas ni por la prensa especializada), y acaso reacia a influencias renovadoras y corrientes musicales que no provengan de los setenta, concretó el camino que va del disco debut a tocar en la cancha de River. Concretando un sueño desaforado de chicos rockeros de arrabal (el barrio de Mataderos sigue quedando muy lejos de la –y del– capital de la industria del espectáculo), esta tarde desde las 19 La Renga debutará en el estadio Monumental, con lo que se meterá en el exclusivísimo grupo de artistas de rock argentino en conseguir esa marca: antes que ellos, sólo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Soda Stereo, Seru Giran y Fito Páez presidieron el cartel de una noche de rock en ese escenario.
Las puertas estarán abiertas desde las 15, y la venta anticipada de entradas augura un estadio lleno, acorde con lo que el fiel público de La Renga considera una cita de honor. Las localidades para el campo se agotaron hace días, y ayer aún quedaban algunas plateas altas y bajas (15 y 20 pesos) y populares (12 pesos). Hubo puntos de venta en seis ciudades del interior, y las entradas que queden se podrán conseguir hoy, pero no en el estadio de River sino en Obras Sanitarias. El operativo de seguridad (que prohíbe el acceso al estadio con bebidas alcohólicas, latas, botellas de vidrio, cinturones con hebillas metálicas, elementos punzantes, aerosoles, elementos de pirotecnia y demás) divide los accesos al estadio del siguiente modo: quienes tengan entradas para campo o para las populares deberán ingresar por la avenida Udaondo, mientras que quienes posean plateas lo harán por la Avenida Figueroa Alcorta.
En el estadio habrá diversas bocas donde se recibirán donaciones de alimentos no perecederos. La empresa solidaria no fue llevada adelante directamente por La Renga, sino por fans que espontáneamente lo propusieron a la banda. Esta reunión de alimentos en el ámbito de un concierto del grupo no es casual, sino un reflejo de sus frecuentes acciones en el campo de la solidaridad social, como la realización de shows a beneficio de diversos comedores y hogares infantiles.
Dueños e impulsores de cierta mística que propone a una banda de rock como una cooperativa de amigos y familia, con un estrecho núcleo humano que no sólo integran los músicos sino también el manager, los diseñadores, videastas, asistentes y encargados de prensa y seguridad, La Renga construyó su popularidad en base a su culto a “los mismos de siempre”, verdadero nombre de clan del que también se sienten parte sus fans.
Si bien nunca contaron con el aura de bohemia intelectual embrionaria de Los Redondos, ni con la propuesta de alegre fiesta urbana de Los Piojos o Bersuit Vergarabat, La Renga supo modelar –y es una de las claves artísticas para explicar su éxito– una lírica propia. Una poética casi por accidente, barrial pero trágica, mundana pero espiritual y política pero en el amplio sentido, fruto de su cantante, guitarrista y compositor Gustavo “Chizzo” Nápoli, a quien acompañan los hermanos Gabriel “Tete” y Jorge “Tanque” Iglesias, bajista y baterista, respectivamente.
Su popularidad creció sostenidamente desde sus comienzos, y su llegada a River es la coronación de un camino de estadios que en Buenos Aires los fue llevando por Cemento, Obras, Atlanta, Ferro y Huracán, además de sus frecuentes visitas a distintas ciudades del interior. Y del mismo modo que las otras dos bandas de mayor convocatoria en los últimos años, Los Redondos y Los Piojos, el crecimiento de La Renga se manifestó específicamente en el mercado interno, más allá de que hicieran algunas excursiones fronteras afuera, más anecdóticas que explicativas del momento del grupo. El mayor estallido de su popularidad se dio a partir de 1998, con su disco La Renga (también conocido como “el disco negro”), quecontiene el que hasta hoy fue su mayor hit de impacto mediático, “El rebelde”. 2001 fue también un año clave para la banda, ya que además de su concierto en el estadio de Huracán y de una serie de conciertos en Obras sin publicidad, editó un doble álbum en vivo y una película en cines con su correspondiente versión en formato DVD, todo bajo el título Insoportablemente vivo.
El grupo presentará hoy Documento único, su primera producción independiente desde la finalización de su contrato con la discográfica multinacional Polygram/Universal. Se trata de un simple de edición limitada –sólo puede adquirirse junto a la entrada al concierto– que contiene tres nuevas canciones (“Dementes en el espacio”, “Hielasangre” y “Detonador de sueños”), y que revalida el rock duro al que cada vez más fue suscribiendo la banda, aunque en este caso incorpora sorprendentes elementos de rock progresivo. Otra manera de acercarse a un fenómeno que hoy, más que nunca, mueve multitudes.

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En once años, La Renga recorrió el camino que va del disco debut a un show en el estadio de River.
 
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