ESPECTáCULOS

El cine argentino futuro dice presente en Gesell

La vigesimoquinta edición del festival de Uncipar nuclea a nuevos realizadores de cortos, muchos vinculados a la cuestión social. Página/12 reunió a cinco de ellos para hablar sobre sus esperanzas.

 Por Mariano Blejman

Desde Villa Gesell

La creatividad de las nuevas camadas despeina hasta el ruido de las olas, aún con el esfuerzo que implica filmar sin recursos. Un festival de cortometrajes de nuevos realizadores hace aquí, en Villa Gesell, casi tanta espuma como los turistas que caminan por la calle 3, en medio de la lluvia que inspira ir a ver buen cine, aunque más no sea corto. A dos días de haber comenzado, el semillero de Uncipar sigue dando sus frutos que han sido plantados durante, exactos, 25 años. Y ofrece cada vez más elementos para entretener al jurado. Casi todos los trabajos presentes tienen un factor común en la realización: están aquí porque sus mentores han puesto el hombro para ver su ficción hecha pantalla. Un grupo de nuevos realizadores, reunidos por Página/12, cuentan cómo es hoy hacer cine por primera vez. Verónica Gentili, directora de Ecstasy!!, Federico Serafín de ABCD, Marcelo Montes de Radar vigila, Cristina Calo de $ 300 y tickets y Lucía Miranda de Ninguneados se conocen las caras y se saludan aunque están parando en el mismo hotel. Están entusiasmados, confiesan, con la idea de probar sus primeros pasos en el cine, aunque algunos ya llevan varios cortos y creen que es hora de animarse al largo. Detrás de casa historia filmada hay otro relato que junta la solidaridad de los amigos, y el hombro de los necesario, cuando lo único que prima para llevar la realidad a la ficción es consumar una idea.
Gentili, por ejemplo, realizadora nacida en Misiones y estudiante privada sin terminar que vive en Buenos Aires está pensando en las gotas que caen sobre la arena y desaparecen, aunque, dice, eso no le sugiere una escena cliché de los clásicos besos-bajo-la-lluvia sino –más bien– una historia de amor entre dealers que venden éxtasis en un boliche porteño. Hete aquí. Gentili está hablando de Ecstasy!! su corto de 12 minutos que cuenta en formato musical, la relación de dos vendedores de pastillas (un hombre y una mujer) que cantan en inglés con coreografías bizarras. Gentili se encandiló con las luces de la gran ciudad, cuenta, cuando llegó a Buenos Aires hace cinco años. “Ecstasy!! es una parodia para reírse: una historia de amor en un mundo demasiado moderno”, cuenta a Página/12. Se vio todos los musicales estadounidenses y tuvo el apoyo de Litto Nebbia, quien les prestó el estudio. Gentili descubrió un submundo: “Es increíble la cantidad de gente que quiere hacer musicales”.
Serafín, en tanto, realizó una especie de Delicatessen en versión local. Es un corto de ficción que dio en llamar ABCD, con la historia de cuatro personajes alienados y paranoicos que suben a un ascensor segundos antes del gran cacerolazo nacional. “La idea nació como un chiste y fue creciendo: creció tanto que terminamos filmando en 16 mm”, cuenta Serafín. ABCD fue filmada en la casa de Serafín que ahora comparte con su novia y también es realizadora. Serafín se tuvo que ir a otro lugar cuando comenzó el rodaje.
Radar vigila comparte, con todas, la falta de recursos, pero también el ingenio para resolver contratiempos técnicos y hacer productos loables. La historia está pensada con una sola cámara que muestra el abandono de un perro, una incineración de una persona, un atropello, y al final... bueno, la misma cámara se hace parte de la historia. “Pensamos nuestra historia con una sola cámara, porque era una forma de hacer un guión realizable”, cuenta Montes, realizador del corto que dura 9’15’’. $ 300 y tickets cuenta la historia de una pareja recién casada que se sube al auto que los lleva desde la Iglesia hasta la fiesta, pero el auto se pierde en el trayecto y todos terminan comiendo un choripán en algún rincón del Gran Buenos Aires. “La idea era reflejar las boludeces cotidianas y definitivas que hacemos con nuestra vida. El guión tiene muchas conversaciones sacadas de los diálogos del realizador y sus amigos”, cuenta Cristina Calo, jefade producción del corto que dirigieron Santiago Ponferrada y Marina Ponce. Ninguneados, realizado por Facundo Españón, en cambio, es un duro documental que se mete en la vida cotidiana de una pareja que vive en la Villa Itatí. El hombre viaja diariamente hasta el Mercado Central para requechar algo de comida. “Es nuestra responsabilidad denunciar lo que sucede”, cree Lucía Miranda, quien también trabajó en el corto –no tan corto– de 18 minutos. “Estuvimos tres meses trabajando con ellos. Nos quedaron 9 horas de crudo y fue difícil editarlo”.
Los une la voluntad. La de ellos y la del resto que los acompaña para hacer una película. “Imaginate que para hacer un corto, a veces tenés que tener a un cocinero para 30 personas durante una semana, y hay gente que lo hace sin quejarse”, cuenta Gentili. “Aunque en estos casos te das cuenta de quién es tu amigo y quién deja de serlo: cuando hicimos Radar Vigila grabamos en el Parque Roca, cerca de la torre de Interama durante toda una noche. La voluntad de todos, a veces, no da para tanto”, resume Montes. “Uno sabe que cuando empieza un corto no va a recuperar un centavo, sabe que siempre va todo a pérdida”, opina Serafín que ya va por el cuarto, ganó dos en Uncipar anteriores (La Barca y Por algo Será) y buena parte de su plata trabada en el corralito hasta hace poco. La ficción de ABCD fue realizado al calor de los cacerolazos, durante febrero. “En ese momento la gente era muy solidaria”, recuerda Serafín, quien consiguió gratis hasta las latas para 16 mm. Radar vigila es, para Montes de Sinfilm films, “la paradoja constante o cómica de la ley, que sólo mira cosas sin importancia y hace la vista gorda a la violencia o la crueldad”. Es el primer corto de Montes, aunque ya fue a la Selección Oficial del Festival de Toulouse.
Las ideas de los cortos surgen en cualquier lado: una clase, una charla de bar, un chiste. “El problema es cuando te pica el bicho, ahí se complica terriblemente”, expresa Gentili. El bicho es la idea que cierra y ¡debe filmarse!”.
“Pero en estos días los técnicos están muy ocupados, muchos laburando para afuera”, explica Serafín. La crisis argentina generó, opinan todos, alguna clase de cine ficción o documental de denuncia. Por ejemplo: ABCD es sobre el cacerolazo (aunque no parece al principio), Radar Vigila se mete con la justicia, Ninguneados es un documental sobre la pobreza urbana. En el Uncipar hay varios puñados de ellos, algunos más sutiles y otros más directos. “Pero el cine protestón se tiene que acabar”, opina el mismo Montes de Radar Vigila. “A mí me da cierto pudor opinar mal del cine argentino: ahora sé lo que cuesta hacerlo”, dice en cambio Gentili. “Me alegro de que haya caído en desgracia –al menos un poco– una camada de realizadores ligada a los créditos del Incaa: me tenían las bolas llenas con los mismos temas que hacen desde que comenzó la democracia”, descarga Montes. Los cortistas se quejan, en definitiva, de la falta de fondos y espacios para la difusión masiva de cortos, formato que la tele nunca terminó de asimilar.

El sitio solocortos.com viene subiendo varios de los cortos que han sido emitidos en el Uncipar y seguirá haciéndolo durante los días restantes. Para visitarlos se puede ir a
http://www.solocortos.com/uncipar

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Hay un fuerte tenor documental en buena parte de los trabajos.
El Festival de Uncipar es un clásico de la realización independiente.
 
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