ESPECTáCULOS

“A pesar de todo, hoy en Brasil se respira cierto aire de libertad”

Tetê Moraes explica los alcances de “Tierra para Rose”, su documental sobre los comienzos del Movimiento de los Sin Tierra.

 Por Mariano Blejman

Con el fin de la dictadura brasileña, a comienzos de los ‘80, nuevas esperanzas recorrían ese inmenso país vecino. Mientras la democracia apenas se asentaba, en octubre de 1985 un grupo de campesinos decidió ocupar la Estancia Annoni, al noroeste de Rio Grande do Sul. La bola de nieve había comenzado a rodar. La noticia salió en los diarios y la prestigiosa documentalista Tetê Moraes se embarcó en lo que sería el primer documental sobre el Movimiento Sin Tierra, cuando apenas era un capullo desterrado. “No era poca gente: cerca de 1500 familias, más de 4 mil personas, habían decidido acelerar un proceso de expropiación que ya llevaba más de 14 años de espera”, cuenta Moraes en entrevista exclusiva con Página/12, desde Brasil. El país, lentamente, comenzaba a tomar conciencia del drama de los Sin Tierra. Aquel primer documental se llamó Tierra para Rose, fue terminado en 1986 y se vio en los cines en 1989. Diez años después, Tetê volvió al mismo lugar para saber qué había sido de aquellos pioneros. Entonces realizó un segundo documental llamado El sueño de Rose: ese trabajo sigue inédito en la Argentina, pero vale como punto de partida la exhibición de Tierra..., hoy a las 19 en la Fundación Centro de Estudos Braileiros (www.
funceb.org.ar, Esmeralda 965). La institución viene emitiendo, durante los viernes de junio, documentales producidos por el Movimiento Sin Tierra y realizadores independientes que exploran, desde lo audiovisual, aspectos de su lucha.
“La mujer y la tierra tienen una fuerte relación: ambas dan la vida y alimentan”, opina Tetê. Es por eso que en los 84 minutos del documental se analiza el proceso de ocupación del asentamiento bajo la perspectiva de Rose, madre de la primera niña nacida en el campamento. “Siempre me llamó la atención la fuerza que tenían las mujeres en esa lucha. La Estancia Annoni queda a cinco horas de Porto Alegre, al noroeste de Rio Grande do Sul. Cuando fui a ver lo que sucedía, me encontré con miles de personas con sus niños, sus perros, sus papagayos. Conversé con la gente que aguardaba pacífica y muy organizada. La presencia de las mujeres era fuerte. Había un grupo de higiene, uno de educación, uno de limpieza. Y pensé: esta es una historia desconocida que quiero contar.”
Un año antes, Tetê Moraes había dirigido la serie “Brazil, Brazil” para la BBC de Londres. Y en cada recorrida por el país se encontraba con el mismo problema: conflictos por la tierra. “Cansados de esperar la expropiación de tierras improductivas –en procesos que se arrastraban por décadas–, los trabajadores rurales comenzaron a organizarse”, cuenta Tetê, quien quiso filmar ese momento, lo que acabó convirtiéndose en el primer documental del mayor movimiento de masas del Brasil de fin del siglo XX. Las imágenes de la marcha de 28 días que los campesinos realizaron, recorriendo 400 kilómetros, son tan emocionantes como concluyentes. Tierra para Rose es también la historia de los primeros “con tierra” de la nueva Estancia Annoni.
Terminado en 1987 en 16 mm, ampliado a 35mm, Tierra para Rose ganó seis premios en festivales de Brasil y La Habana. Tetê es periodista, productora y directora. Se formó en Derecho en 1966 en Río de Janeiro. Trabajó en la prensa carioca hasta 1970, cuando se tuvo que exiliar. Vivió en Chile, Estados Unidos, Francia y Portugal. Hizo una Maestría en Comunicación en Washington, en The American University, durante 1975, fue profesora del departamento de Comunicación de PUC/RJ e hizo films, videos y programas para la TV brasileña y extranjera.
Tierra para Rose se vio en cine en 1989, en tiempos de Collor de Melo. “Ahí hubo una ruptura en el cine brasileño y en mi vida profesional”, dice la documentalista. El movimiento fue creciendo y Tetê Moraes vio cómo se repetía el ciclo: ocupación, presión, conflicto, negociación, tragedias, masacres, asesinatos, como pasó en Corumbiara y Eldorado en Carajás. Pero también victorias. “Vi varios ‘terras para rose’, que sucedían en el país. Entonces quería saber cómo habían resuelto sus problemas aquellos primeros ocupantes. La antigua Estancia Annoni fue transformada en asentamientos. Cuando volví a verla era irreconocible”, señala Tetê. La hija de Rose había muerto trágicamente cuando un camión de una empresa agrícola salió de la ruta y se tiró contra la manifestación de los Sin Tierra.
Hay un segundo documental del reencuentro, diez años después. Hoy muchos transformaron sus sueños en realidad, convirtiéndose en pequeños agricultores, trabajando en cooperativas, enfrentando nuevos problemas y desafíos. El sueño de Rose comenzó en 1996, tuvo una primera versión en video y ganó el Premio Margarida de Prata, de CNBB, como mejor video de 1997. La actual versión para cine fue patrocinada por Petrobras, a través de la Ley de Incentivo a la Cultura de MEC. “Espero que cuando mi hija sea grande, todo eso no sea en vano, que ella tenga un futuro mejor”, dice Rose o mejor dicho: Roseli Celeste Nunes da Silva. En El sueño de Rose –que por ahora no se verá aquí– Tetê descubrió dónde habían ido a parar los otros personajes que no consiguieron un lugar en Annoni. Esa búsqueda fue un viaje por el interior de Río Grande do Sul. Tierra para Rose cuenta la historia de una lucha, mientras que El sueño de Rose cuenta la historia de una victoria. Tetê cree que, a pesar de todo, en Brasil se respira un clima de libertad. “Pero hay que parar esa guerra ideológica y marketinera que existe contra el MST.”

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Tetê Moraes obtuvo numerosos premios por su trabajo con el MST.
 
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