ESPECTáCULOS › UN ESPECIAL DE CANAL (A) REALIZADO EN DINAMARCA

Un fogón allá en Copenhague

Tangueros y folkloristas argentinos dieron cátedra en un conservatorio danés: ese raro encuentro se podrá ver mañana a las 22.

 Por Karina Micheletto

“Las partituras sirven para leer lo que hacen los creadores. Y los creadores son los pájaros, que no leen música. Si quieren sacar fotocopias, sáquenle fotocopias a los pájaros”, larga con sonrisa canchera Oscar Moreno Palacios, boina vasca y pañuelo al cuello, ante media docena de daneses rubios y atónitos. El guitarrista y cantante es uno de los quince músicos argentinos que en octubre pasado viajaron hasta Copenhague para enseñar los rudimentos del tango y el folklore a estudiantes del Conservatorio de Música Rítmica, una academia estatal a la que sólo ingresan aquellos alumnos que pasan una serie de exigentes exámenes. El periodista Néstor Machiavelli viajó hasta allí junto a la productora Cecilia Sainz y registró el encuentro en más de veinticinco horas de filmación. El resultado de ese registro, que refleja un cruce cultural que resulta menos extraño a medida que pasan los minutos, es el documental Rubios, tangos y milongas, que se emitirá mañana a las 22 por Canal (á).
Durante una semana de clases intensivas, tangueros y folkloristas como Aníbal Arias, Fernando Suárez Paz, Alfredo Sáez, Osvaldo “Marinero” Montes, Verónica Condomí, Facundo Guevara, Ernesto Snajer y Oscar Moreno Palacios mostraron su música, pasaron yeites y técnicas. Y un grupo de estudiantes de música daneses terminó haciendo en un concierto el tango A media luz o el gato Sencillito y de alpargatas, entre muchos otros, con algunos errores de pronunciación, por supuesto, pero con gran capacidad interpretativa.
“Voy a hacer como si esto fuera un fogón en Europa”, explica Moreno Palacios, y cualquiera que haya intentado aprehender un ritmo nuevo en un instrumento puede entender las caras de desconcierto de esos alumnos que no saben lo que es un gato pero tienen que sacarlo de oído y piden, por lo menos, saber hacia dónde va la letra. Aníbal Arias explica la letra de A media luz y hasta los argentinos descubren que esconde una referencia a la cocaína (“hay de todo en la casita, almohadones y divanes, como en botica... cocó”). La cámara lo sigue hasta el teatro Alvear, donde da un concierto como solista de la Orquesta de Tango de Buenos Aires. Y sigue también a Alfredo Sáez hasta su taller de San Antonio de Padua, donde alterna su trabajo de mecánico con los ensayos de corte gardeliano. Todos coinciden en una sorpresa: la rapidez con que los alumnos captaron lo que se les pasó, y la buena formación que tenían. “Aprendían velozmente hasta las letras, y estudiaban mucho de un día para el otro”, cuenta Machiavelli. “Al principio estudiaban los temas por fonética, después rápidamente captaban las letras, se hacían gestos cómplices. Y sonaba mucho mejor cuando sabían lo que estaban diciendo”, resalta el periodista.
Entre la música latinoamericana, en Dinamarca se conocen más los ritmos de Brasil y de Cuba. Dentro del tango, lo que suena primero, como en todo el mundo, es Piazzolla. Como en todo el mundo también, los daneses están empezando a ir más allá de Piazzolla –es decir, más atrás y más adelante de Piazzolla–. Como resalta Verónica Condomí en el documental, “queda claro que la música es para compartir, y que el idioma no es una barrera. Cuando hay una sincronicidad de deseos fuertes, la música es un puente”.
La idea del documental surgió casi de un día para el otro. “Le hice una entrevista a Moreno Palacios y me contó que en tres días estaba viajando a Copenhague. Al día siguiente estábamos sacando los pasajes con Cecilia Sainz”, cuenta Machiavelli. “Fue una quijotada, porque no sabíamos si íbamos a recuperar lo que estábamos invirtiendo. Pero para nosotros era importante presenciar ese encuentro de culturas”, explica el periodista, que ya hizo otros trabajos sobre daneses residentes en la Argentina.
Ahora, hay otros proyectos que surgen de esta experiencia. Canal (á), donde Machiavelli tendrá a su cargo un ciclo semanal, emitirá otros documentales que surgieron en la capital de Dinamarca, con historias de algunos de los maestros que viajaron. El conservatorio danés tiene planeado traer a los estudiantes para que sigan aprendiendo en la tierra del tango y la chacarera. Y para que den un concierto conjunto con sus maestros argentinos. A juzgar por lo que se escucha en el documental, estarán a la altura de la ocasión.

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