EL PAíS › EN LA FAMILIA HAY OPTIMISMO PESE A DOS DIAS SIN COMUNICACIONES

Una rebaja de 600 mil dólares al rescate

 Por Carlos Rodríguez

En las últimas 48 horas se interrumpieron los contactos entre los secuestradores y la familia de Ernesto Rodríguez, el padre de Jorge “Corcho” Rodríguez, novio de la conductora de TV Susana Giménez. En fuentes cercanas a la investigación del caso, se dijo, sin embargo, que las negociaciones estarían avanzadas y que sería inminente un acuerdo para el pago de un rescate que oscilaría entre los 200 y los 300 mil dólares. Los miembros de la banda habrían aceptado bajarse del pedido inicial, que era de 900 mil dólares. El gobierno nacional sigue pendiente del desarrollo del caso y el presidente Néstor Kirchner, quien se encuentra en Santa Cruz para pasar allí las fiestas de fin de año, es informado permanentemente por el Ministerio de Justicia. Por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, admitió ayer que se había comunicado con la familia de Rodríguez. “Le expresamos nuestro apoyo y si necesitaban algo, ponernos a su disposición”, hizo saber el funcionario.
“Nuestro trabajo consiste en un seguimiento a distancia, porque la negociación está a cargo de la familia (lo lleva personalmente Jorge Rodríguez) y nosotros lo único que queremos es ayudar a que se llegue a un acuerdo sin riesgo para la víctima”, explicó a Página/12 una fuente policial. La Justicia secuestró los videos registrados por las cámaras de los peajes de la Autopista Oeste que habrían atravesado los secuestradores después de interceptar a Ernesto Rodríguez y a su mujer, Irma, a quien poco después dejaron en libertad. Todavía existe controversia respecto del lugar donde ocurrió el secuestro. Lo más probable es que haya sido sobre la autopista, en el kilómetro 41,5, aunque hay testimonios sobre un presunto abordaje a dos cuadras de la quinta El Despertar, en General Rodríguez, de donde habían salido, rumbo al Acceso Oeste.
Ayer se presentó en la comisaría de General Rodríguez el dueño del Renault Clio gris, robado el 8 de diciembre, en el que iban los secuestradores cuando interceptaron el Volkswagen Polo de Ernesto Rodríguez. El hombre dijo que el día del robo el automóvil era manejado por su esposa. Víctor Hugo Carballo explicó que su mujer, Cristina Cáceres, de 47 años, fue interceptada cuando regresaba a su casa, luego de asistir al recital que ese día ofreció el cantante Luis Miguel, en el estadio de Vélez Sarsfield. Las fuentes policiales dijeron que la mujer “no pudo dar una descripción de los ladrones, porque la trataron con cierta violencia y la obligaron a arrojarse al piso”. Ella declaró que “no se puede acordar de las caras”.
La versión respecto de que el secuestro ocurrió cerca de la quinta de Ernesto Rodríguez surge del testimonio de un vigilador y un empleado de la víctima, pero también de las manifestaciones concordantes de otras personas que aseguran haber visto a un Renault Clio gris, similar al robado, que anduvo “dando vueltas por el barrio, poco antes del secuestro”. El dueño del Clio confirmó que los secuestradores se movían en su auto, pero le habían cambiado la patente y el número del motor que está grabado en los vidrios. De esa forma se aseguraron que no saltara a simple vista que era un auto robado. Esto lleva a pensar que es posible que la banda que robó el auto no sea la misma que participó en el secuestro.
Ernesto Rodríguez, de 74 años, había salido de su casa, el 23 de diciembre, para ir al médico para hacerse un control porque tiene una afección coronaria. En las primeras comunicaciones, su hijo Jorge habría recibido garantías de que se encuentra bien de salud. El novio de Susana Giménez está viviendo en casa de un amigo, en la zona norte del conurbano, para evitar el asedio de la prensa. El se encarga personalmente de la negociación, que según las fuentes policiales “habría tenido avances importantes”. Todo parece confirmar la impresión de que se trata de una banda “muy profesional que tiene controlado cada detalle”. Esto hace confiar en una rápida resolución del secuestro, una vez que se termine de acordar el rescate, que rondaría los 200 mil dólares.
Según la policía, Irma, la mujer de la víctima, todavía no está en condiciones de prestar declaración ante el fiscal federal de San Martín Jorge Sica, que actúa de oficio en el caso. Aunque “desde hace dos días” no habría comunicación con la banda, en el entorno judicial y policial había un moderado optimismo. En cuanto a Susana Giménez, ayer fue visitada por su amigo Miguel Romano, quien informó que ella “está bien”. Se dice que es posible que viaje a Miami en los próximos días.

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