ESPECTáCULOS › “CELEBRITIES UNCENSORED”, LA NUEVA TENDENCIA DE E!

La invasión de los paparazzi

La señal estadounidense entendió que con la alfombra roja no alcanza y dio vida a E.J. Woody, experto en violentar a las estrellas.

 Por Julián Gorodischer

“Alguien debe hacer el trabajo sucio”, dice el gordo E.J. Woody, flamante estrella de E! Entertainment. Su ingreso no es trivial: ahora el que acredita una hora central (lunes a viernes a las 20) es el paparazzo que posa con cara de sátiro, rechoncho y pálido, barba candado y anteojos negros, mientras revela el secreto de su éxito con ese aire desprejuiciado que repele y seduce: “Money, money”, dice mostrando sus mejores fotos, conseguidas casi siempre en el plató preferencial de la cacería: el aeropuerto. En esos amplios pasillos, los famosos no pueden defenderse. Y sufren el acoso más brutal en mucho tiempo. Para E!, antaño defensor de la “versión oficial”, este asedio es una forma de justicia. ¡Por fin se vuelve a hablar del canal de las estrellas! El fin lo justifica, y cambia el ángulo de la mirada. Con Celebrities Uncensored se rompe una legalidad, es el punto de quiebre hacia un nuevo modelo fisgón. “No todo lo que hacen las estrellas es glamoroso”, dice el slogan bajo influencia de Joan Rivers, la déspota de Fashion Emergency.
E.J. Woody no es sólo un mercader de imágenes: es el descubridor de un nuevo estatuto del placer. El los enfrenta en el pasillo o el corredor y los encandila con un foco de luz potentísima: se despliega la satisfacción sádica de captarlos en estado de desborde o ataque de nervios, salidos de rol, desarmados. Woody, que empezó como un paparazzo buscavidas, ahora tiene dimensión estelar gracias a sus encontronazos. Dirige a los ojos el foco de luz y pone el corpachón bien cerca, inventor de una sesión de torturas leve y al paso que anula jerarquías, sin adherir a la sumisión del fan o el respeto del público en general. Los actores quedan descolocados, gritan y escuchan: “Take it easy”, con el tonito zumbón del patotero, amansando antes de pegar el puñetazo. “Actúas como si fueras una estrella”, encara a una Britney Spears desencajada que le improvisa un estribillo ingenuo: “Es triste que no vivas tu vida...”, tarareado con agudos que no compiten con la paliza que le están dando: luz blanca, empujón, robo momentáneo del bolso (un truco efectivo para desestabilizar) y hasta insultos susurrados al micrófono: “Putita, putita”. El famoso se sorprende, no puede concebir la agresión y entra en un estado alterado de resultados aterradores, retratados por E!: fractura de columna (del rockero Tommy Lee a un colega de Woody), cachetazo (de Joan Collins) o empujón con el auto, de parte de Jean Claude Van Damme, fetiche de Celebrities....
Woody sabe que el desborde motiva el ingreso de la autoridad, y no habrá mejor premio que el arresto. Es el instante en el que el famoso posa contra su voluntad con las manos en alto, dirigido por altoparlante, o el minuto en el que se sube por la fuerza al patrullero (Van Damme, Winona o Courtney Love, entre los más pescados), el éxtasis del paparazzo. “Esta imagen es oro”, dice a la lente, como el confesor que desnuda el secreto de un oficio ahora que está de moda entenderlo como una revancha del esclavo (atado a guardias, a seguimientos, a maltrato) antes que una forma de la insidia. Si en los ‘90 E! les adjudicaba la muerte de Lady Di, en extensos informes de “prueba”, ahora les confía su vuelta a la primera plana: con la alfombra roja y el preshow no alcanza.
Quien sintonice Celebrities... será el espectador privilegiado de algunas perlas tomadas en Beverly Hills: Marlon Brando pegando un panzazo a Woody, Sharon Stone llorando cuando el paparazzo corre con su bolso, Van Damme pateando tachos por la calle, el hermano de Patricia Arquette cazado como travesti, Justin Timberlake suplicando que dejen en paz a su irritable compañerita. Todo transcurre en ese increíble territorio que desconoce la autoridad del famoso y la devoción del fan. A la salida de los estrenos, el público los zarandea; las estrellas devuelven insultos. Hay corridas, gente tirada en la calle, arrestos, pequeños motines, puertas vigiladas como una crónica más cercana al policial que al espectáculo. Woody lo explica: “Esto es Hollywood, cien famosos en cada manzana... ¡un parque temático!”.

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