ESPECTáCULOS › LAS CLAVES QUE CONVIRTIERON A UNA TELENOVELA EN UN FENOMENO

Mix de suspenso, erotismo y calidad

Por E. R.

A la búsqueda de romper con los estereotipos del género, Resistiré no tuvo reparos en tensar hasta el extremo las fronteras del molde rígido en el que se mueve toda telenovela. Lejos de estancarse en la simple estructura amantes-imposibilitados-de-concretar-su-amor, la telenovela logró hacer convivir a lo largo de sus 220 capítulos una cruza de géneros –desde el thriller psicológico hasta el policial, pasando por el erotismo, el suspenso y la ciencia ficción– que la elevó a la categoría de prototipo iniciático de la telenovela del nuevo siglo. A fuerza de su originalidad en materia estética y autoral, Resistiré logró cautivar a diario a millones de argentinos, que paulatinamente se fueron sumando a un programa que no siguió sorprendiendo, incluso a una tribu de televidentes jóvenes que nunca antes había seguido con fidelidad una telenovela. De hecho, el cierre a toda orquesta en un Gran Rex repleto de fans –como si se tratase de una concierto de una banda de rock– fue el final perfecto para una telenovela que sobre el epílogo de la historia se transformó en un masivo fenómeno mediático.
Formando un extraño tándem en el horario de las 22, Resistiré y Soy gitano compitieron palmo a palmo por la misma audiencia, a partir de propuestas que –aunque diferentes– renovaron las rigideces de un género que parecía estar dirigido casi exclusivamente a las amas de casa. La clave diferenciadora entre la telenovela de Telefé Contenidos y la de Pol-ka fue que la primera supo mantener el hilo narrativo de su historia sin altibajos ni excesos, detalle que Soy gitano pareció perder bajo el ala de un “realismo mágico” que –por momentos– hizo patinar el nudo dramático de su trama.
Justamente, una pieza clave en la calidad del programa fue la tarea de la dupla de guionistas, conformada por Mario Segade y Gustavo Belatti. Provenientes del trabajo relajado del unitario –anteriormente habían hecho Vulnerables y Verdad/consecuencia–, los libretistas supieron pergeñar en su debut al frente de una telenovela una historia despojada de los vicios del género. De hecho, la dupla supo caracterizar a una galería de personajes que, aunque disímiles, se comportaban con una cierta ambigüedad realista, digitados por sentimientos íntimos que se oponían a fundamentalismos cegadores. En Resistiré, los malos no fueron tan malos y los buenos no fueron tan buenos.
Pero, más allá de los autores, bien vale también reconocer en el éxito de Resistiré la labor de un sólido elenco actoral. Desde Fabián Vena, Celeste Cid y Pablo Echarri (el trío protagónico), hasta Claudio Quinteros, Carolina Fal, Claudia Lapacó y Daniel Fanego, Resistiré contó con un elenco que estuvo a la altura de los personajes. Nadie mejor que Vena para interpretar al villano encantador de Mauricio Dobal, ni ninguno mejor que Echarri para encarnar al héroe humanizado de Diego Moreno. Un grupo de actores que anteayer, bien entrada la madrugada, se resistía a dejar de festejar la merecida obtención del Martín Fierro de Oro.

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