ESPECTáCULOS › UN PASEO POR LAS PROPUESTAS INFANTILES QUE OFRECE LA FERIA

Dejad que los más chicos vayan allí

Entre hoy y mañana, centenares y centenares de pequeños concurrirán a la Feria, que termina el lunes. Esta nota cuenta a los padres qué lugares y stands conviene tener en cuenta a la hora de satisfacer demandas.

 Por Silvina Friera

Camila Blanco yace sobre un almohadón en una de las salitas del Patio Infantil, destinado para el esparcimiento de los más pequeños que visitan la Feria del Libro. Tiene 9 años y lee Había una vez una gota, como si fuese una pequeña narradora a punto de encandilar a su auditorio familiar. “Me gusta mucho leer en voz alta”, cuenta, aferrada a las páginas del libro mientras busca un gesto de aprobación en las miradas de sus hermanas gemelas, Pilar y Lourdes. Cerca del trío de hermanitas, un papá, recostado plácidamente sobre la alfombra azul, como si estuviese en su casa, con el nudo de la corbata flojo, despreocupado de las tensiones cotidianas padecidas en oficinas, bancos y calles, le narra las peripecias de El Principito, de Antoine de Saint Exupery, a su pequeña blonda, repleta de rizos a lo Shirley Temple. Algunos chicos entran, revisan la biblioteca, eligen un libro y comienzan a leer. El murmullo tenue de esas voces finitas contrasta con la bulliciosa cantidad de adultos que se desplazan por los pabellones, recorren los stands de las editoriales y librerías y revuelven las mesas de saldo en busca de alguna oferta tentadora.
Si leer es multiplicar la capacidad de imaginación, Ediciones SM (stand 1914, pabellón amarillo), empresa de origen español, que se presenta por primera vez en la Feria, ofrece una amplia variedad y calidad en literatura infantil y juvenil, de autores e ilustradores argentinos, que permite saborear cada palabra, encontrar otras vidas posibles, otra realidad. La colección El barco de vapor está organizada en cuatro series: La Blanca (para primeros lectores), la Azul (a partir de 7 años), la Naranja (a partir de los 9) y la Roja (a partir de los 12). María Diez, encargada del stand, admite que si la situación social fuese normal, el nivel de ventas sería más alto. “Sin embargo, los docentes que conocen la colección vienen especialmente a comprarla”, comenta Diez.
Entre los títulos más representativos para los principiantes (serie Blanca) se destacan: Si tenés un papá mago..., de Gabriela Keselman, Valentín se parece a..., de Graciela Montes, Una luna junto a la laguna, de Adela Basch, La abuelita aventurera, de Ana María Machado (Brasil), Papá ya no vive con nosotros, del español Manuel Alonso, y Yaga y el hombrecito de la flauta, de la alemana Irina Korschunow. Para los que tienen 7 años las opciones son: Gafitas, de Carmen Vázquez-Vigo, Historias de Franz, de la austríaca Christine Nöstlinger, e Historias de ninguno, de Pilar Mateos, entre otros, cada uno a 6 pesos. Además, esta editorial está organizando el concurso El barco de vapor 2002, dirigido a escritores residentes en Argentina. El premio consiste en la publicación del trabajo ganador.
Candela Aceto (12 años) observa con curiosidad la mesa de ofertas del stand EDAF (1807). “Estoy buscando libros de cuentos –dice–. No es necesario que estén ilustrados.” A pesar de que no le interesan los dibujos, Candela no puede evitar hojear las páginas de Así es el universo, quizás atraída, inconscientemente, por las ilustraciones y fotografías. Silvia Chicherit, del stand Del nuevo extremo (1805), sostiene que las ofertas para chicos son las que más se están vendiendo, “incluso mejor que el año pasado”. Frente al pesimismo reinante cuando se inauguró la Feria, muchos expositores calcularon que las ventas caerían estrepitosamente en comparación con el año pasado, esta edición parece haber transcurrido normalmente. ¿Quién compraría un libro en medio de la escalada inflacionaria?, se preguntaban al principio los editores, con respuestas oscilantes entre el escepticismo extremo y cierta esperanza de salvar los costos. Según, Lorena Arévalo, del stand de Estrada (1203), las ventas no bajaron tanto. La colección Azulejos de esa editorial presenta un catálogo infantil, con clásicos ilustrados para los más chicos, como Frankenstein, de Mary Shelley, De la tierra a la luna, de Julio Verne, Sandokán, de Emilio Salgari, y El hombre de arena, E.T.A Hoffmann.
“Las alternativas son muchas, pero me parece que los chicos están muy enganchados con la saga de Harry Potter, especialmente después del estreno de la película”, evalúa Patricia Bergondi, mamá de Juan Cruz (11 años), lector de Harry Potter y la piedra filosofal, de J.K. Rowling (20 pesos). Juan está por decidir si se lleva Harry Potter y el cáliz de fuego (24 pesos) o Harry Potter y el prisionero de Azkaban (22 pesos) del stand Planeta infantil, para continuar disfrutando de las aventuras de uno de los personajes más emblemáticos de fines de siglo.
En el “Rincón de tus creaciones”, Planeta exhibe los dibujos que hicieron los chicos a sus personajes preferidos. ¡Sí!, el mago Harry encabeza cómodamente el ranking. Otro de los más vendidos, a pesar de los 15 pesos que cuesta cada uno de los tomos, es El señor de los anillos (La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey), de J.R.R. Tolkien. Cristina Gabas, encargada del stand de Sudamericana y coordinadora de promoción de literatura infantil y juvenil aclara que del abanico de textos que ofrece la editorial, arrancan con una colección para bebés (cerca del año) hasta los juveniles (entre 16 y 18). La clásica PanFlauta despliega atractivos para chicos de 11 años como Puro huesos, de Silvia Schujer, El enigma del barquero, de Laura Devetach, Garfios, de Marcelo Birmajer, El viaje, de Héctor Tizón, y Expedición al Amazonas, de Ana María Shua, cada uno a 8 pesos (con 10 por ciento de descuento cuando el pago es en efectivo).
Si los fanáticos de Harry Potter no consiguieron saciar sus demandas de lecturas, Sudamericana tiene una colección (de 2 a 10 pesos) para pintar, dibujar y entretenerse. Fernando “Cucho” Pinto, de 6 años, le muestra a sus hermanos, Ezequiel y David, uno de los cuadernillos con la figura del mago. Gabas revela que entre los más vendidos de la editorial se encuentran Miedo, de Graciela Montes (colección Caminadores), Azul, de Graciela Cabal (colección 4 colores), y Cumpleaños de Dinosaurios, de Mónica Weiss. Pero la oferta irresistible de Sudamericana, para padres con pocos pesos en el bolsillo está integrada por: Caracoles blancos, caracoles negros, de Federico García Lorca, y Las hadas sueltas, poesías de Cecilia Pisos, entre otros.
La Editorial Bahiense Ediba (stand 1317) se especializa en revistas para chicos del primer ciclo (3,90 varios títulos), Las historietas de la seño (1,90), entre otras. En cambio, el stand de Ediciones de la mente (1474) apunta sus dardos a las revistas de crucigramas, sin prescindir de los preferidos por los chicos: Pokémon y Harry Potter. Cecilia Bettinelli, de Hola Chicos (stand 1305), reconoce que se especializan en material pedagógico para docentes. Aunque diminuto, el espacio que ocupa el stand es pintoresco y sumamente atractivo para los más chiquitos. Camila continúa ajena al mundo exterior, leyendo junto con sus hermanas, inmune a los laberintos de problemas y angustias que recorren las venas abiertas de la sociedad argentina.

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En numerosos stands de la Feria es posible curiosear y hasta leer libros sin necesidad de adquirirlos.
 
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