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Carlos Telleldín dijo que no sólo él recibió dinero para declarar

El juez quedó más cuestionado por los dichos del acusado en el caso AMIA. La Cámara decidiría si Galeano sigue con la causa.

 Por Raúl Kollmann

La declaración de Carlos Telleldín terminó, como era inevitable, en una enorme controversia. El Enano, como le dicen a Telleldín, dijo ayer que el juez Juan José Galeano no sólo le pagó a él sino también a otro testigo clave, Guillermo Cotoras, y aparentemente también al hermano de Telleldín, Eduardo. Igualmente admitió que recibió cinco mil pesos por mes entre 1995 y 1996, le dieron bienes como heladeras, freezers, computadoras y se pagaron las fianzas de Telleldín y su esposa en una causa que estaba en el juzgado de Roberto Marquevich. Al promediar la jornada, un defensor oficial mantuvo el siguiente diálogo con Telleldín:
–Su hermano fue a cobrar el dinero y usted estaba en el juzgado, comunicándose con él ¿Si no le daban el dinero usted igual firmaba la declaración contra los policías?
–No, si no me daban el dinero, no firmaba.
Al anochecer, José Manuel Ubeira, defensor del ex comisario Juan José Ribelli, pidió al Tribunal Oral que se sacaran copias de lo declarado por Telleldín, se envíen a la Cámara Federal y al Consejo de la Magistratura y que el juez Galeano sea apartado de la causa AMIA. El impacto fue tan grande que hasta el fiscal Alberto Nisman acompañó la petición de que se giraran las cosas a la Cámara Federal y al Consejo de la Magistratura.
Telleldín mantuvo su postura de que él dijo la verdad cuando acusó a los policías: es decir que le entregó la camioneta a una patota de la Bonaerense. El martes, en la segunda jornada de su declaración, reconoció que había marcado a uno de los policías, Raúl Ibarra, por pedido de Galeano y que en verdad no puede precisar si ese subcomisario estuvo o no entre los que se llevó la camioneta. De esa manera, alivió la situación de Ribelli ya que Ibarra era su mano derecha y supuestamente fue el hombre de Ribelli en la operación. Quienes quedaron más acusados fueron los integrantes de la Brigada de Vicente López ya que a esos sí Telleldín dice haberlos reconocido auténticamente. De todas maneras, El Enano también apuntó a Ribelli, pero no respecto del atentado sino aportando evidencias de que Ribelli lo extorsionaba.
Además de Telleldín hay otros dos testigos claves contra los policías. Uno, es un mecánico, integrante de la banda de Telleldín, Guillermo Cotoras, que dice haber visto el momento en que los policías se llevaron la camioneta. El otro, el hermano de Telleldín, Eduardo, que fue avisado de la entrega de la Trafic en el mismo momento y trató de averiguar cuáles eran los policías que estaban en la extorsión. Según reveló Telleldín ayer, Cotoras cobró por su declaración y aparentemente también recibió dinero Eduardo Telleldín.
Para la mayoría de los juristas, el pago a personas que estaban imputadas es una irregularidad que se contradice con el espíritu de la recompensa que se ofrecía en el caso AMIA. Pero lo llamativo es que ni siquiera se sabe si los 400.000 dólares pagados fueron oficializados en algún expediente como parte de la recompensa, o constituyeron una compra secreta de la declaración. El juez Galeano obviamente ya sabe que todo esto salió a la luz, pero mantiene su silencio y no ha enviado ninguna explicación al Tribunal Oral. Anoche, al cierre de esta edición, se disponía el envío de copias a la Cámara y al Consejo para que decida si Galeano sigue o no al frente de lo que queda de la causa AMIA.

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Las dudas y sospechas crecen en el juicio por la AMIA.
 
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