SOCIEDAD › UNA BANCADA ESPECIAL REUNIRá A TODAS LAS MUJERES DEL SENADO

Las senadoras tienen banca

El Senado creó una Banca de la Mujer, en la que participarán todas las senadoras, más allá de los partidos a los que pertenezcan. El objetivo es impulsar una agenda parlamentaria con perspectiva de género y funcionar como observatorio del área.

 Por Mariana Carbajal

La Cámara de Senadores creó la Banca de la Mujer. Se trata de una comisión especial, integrada por todas senadoras sin distinción de banderías políticas, como ya existe en otros países, que tendrá como objetivo impulsar una nueva agenda parlamentaria con perspectiva de género desde la Cámara alta, que apunte a promover leyes relacionadas con la igualdad de derechos, oportunidades y de trato entre mujeres y varones. “Muchos senadores me preguntaron para qué necesitamos una comisión de mujeres. La idea es poner un observatorio de género en el Congreso”, explicó a Página/12 la senadora mendocina del Frente para la Victoria, María Cristina Perceval, promotora de la iniciativa.

El antecedente más cercano en la región es la Bancada Femenina que funciona en el Congreso de Uruguay desde 2005 y está conformada por diputadas y senadoras de todos los partidos. También otros países latinoamericanos tienen espacios parlamentarios similares.

En Argentina, legisladoras de distintos partidos se aliaron en una especie de bancada de mujeres cuando se trataron leyes sensibles a la población femenina, como la de Salud Sexual y Procreación Responsable o la ratificación del Protocolo Facultativo de la Cedaw, que despertaban fuertes resistencias entre sus pares varones y sobre los que presionó con intensidad el lobby de la Iglesia Católica.

La senadora María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica, apoyó la creación de la nueva comisión, pero cuestionó su alcance, a su entender, limitado. “Tiene como finalidad tratar proyectos y temas que tengan que ver con la igualdad de derechos, oportunidades y trato entre hombres y mujeres. Yo hubiese puesto una definición más amplia, hubiese incluido todos los temas que tienen que ver con género, porque así como están formulados sus objetivos no se va a poder discutir en ese ámbito temas como la despenalización del aborto o la reglamentación del aborto no punible, que tanto preocupan a las mujeres. En otros países, este tipo de iniciativas tiene una agenda transversal de género sin limitaciones”, objetó Estenssoro.

Como no se definió como una comisión permanente sino “especial”, tendrá un plazo de duración de un año desde su efectiva conformación, que podrá ser prorrogado por el voto del Senado. Esta es otra de las críticas que hizo Estenssoro.

La creación de la Banca de la Mujer se aprobó por unanimidad en la sesión del último miércoles, pero el tratamiento del proyecto de resolución pasó inadvertido, opacado por el debate y sanción de la Ley de Seguridad Vial. El proyecto llegó al recinto con las firmas de la mayoría de las senadoras del cuerpo. Perceval lo defendió y señaló que la Banca de la Mujer es un “espacio plural” constituido para “promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer”. La senadora mendocina recordó que el Consenso de Quito, establecido en la Cumbre de la Cepal, recomienda “adoptar todas las medidas de acción positiva y los mecanismos necesarios que permitan, faciliten y garanticen la plena participación de las mujeres con el fin de alcanzar la paridad en la institucionalidad estatal y en los ámbitos económico, social y familiar”.

Entre las facultades y atribuciones de la Banca de la Mujer figuran la inclusión de la “dimensión de género en la elaboración y sanción de los proyectos legislativos”; “monitorear el cumplimiento de la normativa vigente de conformidad a los principios consagrados por la Convención sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra la Mujer”; y “proveer las acciones conducentes al desarrollo humano de las mujeres”. También se busca promover “medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato”; “elaborar una agenda parlamentaria que promueva iniciativas relacionadas con la igualdad de género” y “coordinar acciones con los parlamentos del Mercosur”. Además, “promover espacios de encuentro y actividades” y “fomentar iniciativas tendientes a mejorar el tratamiento de la igualdad y equidad de género en los medios de comunicación”.

La Banca de la Mujer estará integrada por todas las senadoras de la Nación y anualmente elegirá una presidenta, una vicepresidenta y una secretaria que aún no están definidas.

La Cámara de Diputados no tiene un ámbito similar, pero el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, aprobó una agenda de género, que incluye un abanico amplio de temas que el cuerpo se comprometió a tratar.

En España funciona la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer, constituida en 2004, e integrada por senadoras y diputadas, “con atribuciones para iniciar investigaciones especiales”, sobre los temas de su competencia, se destaca en los fundamentos del proyecto. En Brasil, indicó Perceval, se desarrolla una experiencia en colaboración entre la Comisión Mixta de Presupuesto del Congreso Nacional, la Bancada Femenina y la Secretaría de la Mujer, que cuenta con el apoyo de Unifem, el fondo de la ONU para la mujer destinado a la sensibilización de diputadas y diputados y de miembros del gobierno para incluir el enfoque de género en los proceso de elaboración, ejecución y monitoreo, especialmente del presupuesto federal.

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Por ahora, la bancada de la mujer tendrá un año de duración, prorrogable por otro tanto.
Imagen: Télam
 
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