SOCIEDAD

Los ocho presos del caso Peralta terminaron con prisión preventiva

El hallazgo de una viga de acero confirmó la versión sobre la muerte de Diego revelada por Página/12. Entre los detenidos con preventiva está el vendedor del celular usado por la banda.

 Por Carlos Rodríguez

En las profundidades de la tosquera de Ezpeleta donde apareció el cuerpo de Diego Peralta, buzos tácticos de la Policía Bonaerense y de la Prefectura encontraron ayer elementos que confirman la hipótesis del crimen sobre la que informó Página/12 en exclusiva el domingo 8 de septiembre. En medio del lodo, a más de dos metros de profundidad, en el mismo punto que fue señalado por uno de los ocho detenidos, fueron encontrados una viga de acero del tipo “doble T”, un rosario de madera que pertenecía a Diego y un enjambre de alambres que habían sido atados al cadáver, en un intento por mantenerlo sumergido en el lecho del lago. Una fuente de la investigación confió que el pesado trozo de hierro –el detenido Marcelo Alejandro Cejas, “Chelo”, había hablado de un “riel ferroviario”, muy similar a la viga hallada– medía 2,45 metros y ayer fue identificado por el imputado. Emilse Silva, la mamá de Diego, reconoció el rosario que era de su hijo. En forma coincidente, por la noche, el juez de la causa les dictó la prisión preventiva a siete de los detenidos. Sobre el octavo ya pesaba esa medida.
La madre del chico asesinado confirmó que el rosario le había sido regalado a Diego por una vecina “muy católica”. La hermana de Diego tiene uno igual y el chico lo llevaba puesto el día del secuestro, colgado al cuello, con la imagen de Cristo apoyada en medio del pecho. La artesanía, que conservaba el color natural de la madera, había quedado enredada al alambre. Luego del asesinato, el cuerpo del chico secuestrado en El Jagüel había sido amarrado a la viga y arrojado en la zona de la tosquera donde desemboca el camino de tierra que lleva hacia la misma, en el lado opuesto a la autopista Buenos Aires-La Plata.
Según el relato de “Chelo”, los autores materiales del crimen fueron César Javier Rotela y David Esteban Pereyra, “Chaca”, quienes están detenidos y “Pipi”, el único prófugo, cuyo nombre se mantiene en reserva. También están presos “Chelo”, Rosa Pistillo Pereyra, “Rosita”; Enrique Báez, “Bati”; Lauro Shimabukuro, “Chino”; José García y el vendedor de celulares Ernesto Allende. Anoche, fuentes de la investigación confirmaron que el juez federal Carlos Ferreiro Pella dictó la prisión preventiva de siete de los detenidos. En esa situación ya estaba José García.
La única duda previa se había planteado en torno de la situación de Allende, cuyos abogados habían aportado documentación que, según ellos, dejaba sentado que el hombre “sólo es un vendedor de celulares que nada tuvo que ver con el secuestro”. Ante la decisión del magistrado, el abogado Patricio Poplavsky le dijo a Página/12 que estaba “muy indignado” porque Ferreiro Pella “recibió el nombre del comerciante a quien Allende le vendió los dos celulares utilizados en el caso Peralta y el juez ni siquiera se tomó el trabajo de llamarlo a prestar declaración”.
Más allá de las dudas que subsisten en torno de la aparente resolución del caso, los elementos encontrados ayer en la tosquera ratifican la versión aportada a la Justicia por “Chelo”. El trozo de hierro estaba enterrado en el lodo, en la misma dirección indicaba por “Chelo”.
No se explica todavía por qué mataron a Diego, a tres días del secuestro, cuando estaban negociando el rescate y cuando la policía carecía de datos sobre el lugar donde tenían secuestrado al chico. Según “Chelo”, Diego fue dopado antes del crimen, cometido en la tosquera.

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Emilse Silva, la madre de Diego, presenció la búsqueda de elementos en la tosquera de Ezpeleta.
 
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