SOCIEDAD › LA INTENSA CAIDA DE AGUA PROVOCO ANEGAMIENTOS,
CAOS EN EL TRANSITO Y CORTES DE ELECTRICIDAD

Un día en que la ciudad nadó contra la corriente

Llovió más que el promedio de todo febrero. Lo peor fue entre las 16 y las 17 y parte de la ciudad se inundó. El agua entró en casas y comercios en Villa Crespo, Palermo y Belgrano. El tránsito fue caótico y se cortó el subte.

 Por Eduardo Videla

La lluvia se encarnizó otra vez con Buenos Aires, cuyas calles, ayer a media tarde, se convirtieron en virtuales arroyos urbanos, intransitables para los vehículos y riesgosos para el transeúnte. Fueron 179.9 los milímetros de agua caída en todo el día, una marca superior al promedio previsto para febrero, que es de 117.6. Pero lo que colmó los desagües fue el chaparrón que se abatió entre las 16 y las 17: 52.6 milímetros, que anegaron hasta los barrios que siempre se mantienen a flote, como Almagro o el Centro. Y aunque en muchos sitios el agua escurrió enseguida, en otros permaneció durante horas, provocando en el tránsito un colapso descomunal. Hubo, incluso, agua que ingresó en viviendas y comercios de Villa Crespo, Palermo y Belgrano, provocando daños y trastornos, pero no evacuados ni víctimas. Al malhumor de los automovilistas se sumó el de los usuarios de subte, por los cortes en las líneas A, B y D, y de colectivos, por los interminables embotellamientos. En el Gran Buenos Aires y alrededores, los anegamientos fueron acompañados por crecidas de arroyos, que obligaron a evacuar a casi 3000 personas, desde Escobar y Campana, en el norte, hasta Cañuelas y Lomas de Zamora, en el sur.
El temporal ya venía castigando desde la madrugada, con lluvia y viento, y las zonas más afectadas fueron la avenida Juan B. Justo, en Villa Crespo, la zona de Palermo, por el desborde de los lagos, y la calle Blanco Encalada, en Belgrano. La lluvia paró, a eso de las 10, y el personal de la Guardia de Auxilio acudió para despejar 25 puntos de la ciudad, obstruidos por la caída de árboles y ramas.
Cuando todo parecía volver a la normalidad, a media tarde, la lluvia volvió a la carga, justo a la hora en que mucha gente salía de su trabajo, de regreso a su casa. Y la cantidad superó los 40 milímetros horarios que toleran las tuberías de la ciudad, según el cálculo del secretario de Obras y Servicios Públicos, Abel Fatala.
Como siempre, las áreas más afectadas fueron los alrededores de la avenida Juan B. Justo, entre Villa Crespo y Palermo, bajo cuyo cemento transita el arroyo Maldonado, saturado por el agua que escurre desde la provincia e incapaz de absorber el líquido que se acumula en la superficie. También la calle Blanco Encalada, a la altura de Cabildo, víctima del otro arroyo, el Vega, que no tolera lluvias intensas como la de ayer. La Boca tampoco pudo escapar a la inundación, puntualmente en la zona de 20 de Setiembre y Almirante Brown. Hubo cortes, además, en los pasos bajo nivel de Salguero y Figueroa Alcorta, en Palermo, y de Yatay y Lezica, en Caballito.
“Tuvimos anegamientos donde nunca los hubo, como en Corrientes y Uruguay, o Rivadavia y Bulnes”, dijo a Página/12 la secretaria de Logística y Emergencia de la ciudad, Lía María, quien se puso al frente del operativo de auxilio en la sede de Defensa Civil. En esas esquinas, el agua escurrió por los sumideros apenas cesó el chaparrón. Pero en Villa Crespo las cosas fueron distintas: algunas calles como Niceto Vega, Humboldt, Camargo, Thames y Fitz Roy, entre otras, parecían lagunas que sólo se agitaban con el paso de algún vehículo y que, en algunos casos, con 1,50 metros de altura, ingresaban en las viviendas.
La comprobación de que el agua estaba entrando en las casas y el riesgo que esto suponía obligó a Defensa Civil a pedir a la empresa Edesur el corte de energía eléctrica en la zona delimitada por las avenidas Corrientes, Juan B. Justo, Scalabrini Ortiz y la calle Warnes. “El pedido se hizo por prevención, para evitar accidentes, hasta que baje el agua”, explicó un vocero de Defensa Civil. Como para completar un día difícil, los vecinos de esa zona se quedaron sin luz poco después de las 18.
Después de la lluvia, arreciaron las críticas sobre las demoradas obras destinadas a atenuar los efectos de la lluvia. El candidato a jefe de Gobierno Gustavo Beliz sostuvo que “el Plan Hidráulico de la ciudad, que debía estar terminado a fines de 2002, pasó a tener fecha de finalizaciónentre 2004 y 2005, pese a que para el año pasado se habían presupuestado 20 millones de pesos”.
El secretario de Obras y Servicios Públicos, Abel Fatala, consultado por este diario, explicó que las obras hidráulicas se paralizaron el año pasado “como consecuencia de la emergencia económica, ya que en el presupuesto de la ciudad se priorizó la atención de la crisis social y los pagos a los proveedores de los comedores escolares y los insumos hospitalarios”. Según Fatala, las obras hidráulicas se reanudarán este año: incluyen un reservorio bajo la cancha de Atlanta, destinado a aliviar el torrente del Maldonado; otro en Balbín, entre Olazábal y Blanco Encalada; un conducto aliviador en La Boca, otros dos en Barracas, y la licitación de la segunda etapa de las obras del arroyo Vega. También anunció la construcción de otro reservorio en Villa Martelli –a la altura del Batallón 601– en conjunto con el gobierno bonaerense.
El agua había bajado anoche en las calles de la ciudad, pero dos líneas de subte seguían cortadas a la altura del Maldonado: la B, desde Angel Gallardo hasta Federico Lacroze, y la D, desde Plaza Italia hasta Congreso de Tucumán, en ambos casos como consecuencia de la acumulación de agua. La línea A, interrumpida por la tarde entre Once y Primera Junta, había vuelto a la normalidad.
En la provincia de Buenos Aires, la lluvia siempre tiene consecuencias más crudas: hubo evacuados en los partidos de San Miguel (1500 personas), San Martín (370), Escobar (355), Pilar (200), Campana (138), Cañuelas (120) y Lomas de Zamora (120), según precisó el director de Defensa Civil bonaerense, Jorge Svendsen.
Los trastornos podrían continuar hoy, ya que el Servicio Meteorológico dispuso un alerta meteorológico hasta esta noche, en previsión de nuevas lluvias intensas. El gobierno porteño recomendó evitar la circulación (en auto o a pie) en zonas anegadas, no tocar columnas, cables o cajas de luz, no sacar la basura fuera de horario y retirar de los balcones los objetos que puedan caer por efecto del viento.

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De la mano y con miedo, para cruzar la avenida Santa Fe, en Pacífico, donde el agua le llegaba a las rodillas.
 
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