SOCIEDAD › OTRO INDICIO SOBRE EL POSIBLE REGRESO DE ANGELES A SU CASA

Las llaves, en el departamento

La presidenta de Avivi, que estuvo en la casa de la chica tras la aparición de su cadáver, relató que vio allí unas llaves que la propia familia señaló como propiedad de Angeles. Para la fiscal, es otra prueba de que ella estuvo en su casa tras la clase de gimnasia.

Las llaves de Angeles Rawson, la joven hallada asesinada el martes en un predio de la Ceamse, fueron vistas en su casa luego de su desaparición, según afirmó ayer una testigo a la fiscal Paula Asaro. “Me dijo que mi aporte fue muy importante”, dijo ayer la presidenta de la Asociación de Víctimas de Violaciones (Avivi), María Elena Leuzzi, quien fue hasta ese hogar para contener a la familia. Este testimonio, sumado a una cámara de seguridad cercana a la casa que captó a Angeles volviendo a su casa, acentuaron más la hipótesis de un crimen perpetrado por alguien del entorno de la joven de 16 años. Anoche seguían declarando ante la Justicia algunos familiares, en medio de una creciente tensión y un operativo policial para evitar que la prensa pueda acercarse a los testigos, y mientras se allanaba el departamento del portero del edificio donde vivía Angeles y el subsuelo, donde se acomoda la basura (ver nota central).

Según contó Leuzzi a la prensa, a la salida del edificio donde está la fiscalía, en Tucumán 966, el martes pasado por la tarde estuvo en la casa de la familia de Angeles en Ravignani al 2300. Leuzzi dijo haber recibido una llamada de los Rawson cuando la joven aún estaba desaparecida, ya que tenía contactos, por un tío de la víctima, que colaboraba con Avivi. En un momento, comentó ayer, vio dos llaves con una tirita celeste de diez centímentros sobre una mesa.

“Entonces yo le digo a uno de los hermanos, el más chico, ¿por qué no guardás estas llaves? Mirá, se van a perder, que hay mucha gente”, dijo Leuzzi. Y agregó luego: “El me dice ‘no, son las de Angeles’ y no le dio importancia y las llaves quedaron ahí. Cuando se lo comenté a un policía (y ante la recomendación de éste) vine inmediatamente a la fiscalía”.

Según la titular de Avivi, las llaves estaban sobre la mesa de entrada principal del living, donde hay dos computadoras. El testimonio refuerza la hipótesis de que pasó por su casa, ahora, posible escena del crimen.

Otro detalle aportado por esta testigo es que ella ayudó con la limpieza de la casa porque había mucha gente y le llamó la atención que en el cesto de la cocina había una bolsa de consorcio, pero prefirió no hacer ninguna especulación. Según trascendió el jueves pasado, durante el allanamiento realizado a la casa donde vivía Angeles Rawson, los agentes se llevaron bolsas de supermercado similares a las halladas en el cuerpo de la joven, cuando fue encontrada por un operario de la planta de separación de residuos de la Ceamse en José León Suárez.

Los familiares acudieron sin hacer declaraciones a la prensa y fueron interrogados largamente por la fiscal Asaro. Estuvieron la madre de Angeles, María Elena Aduriz; su abuela, María Inés, y sus hermanos Juan Cruz, Jerónimo y Axel, hijo de la pareja de Aduriz, Sergio Opatowski. La fiscal buscó reconstruir la vida de la víctima para avanzar en alguna de las hipótesis en juego. “La idea es que declaren todos, aunque se haga muy tarde. La fiscal hace 72 horas que casi no duerme, pero ratificó su rol en la investigación de un delito de NN, es decir, de autor desconocido ante las versiones de que el juez se haría cargo”, dijo una fuente judicial.

Ayer también declaró el perito encargado de la autopsia que determinó que pese a las lesiones halladas, por los mecanismos de compactación de los camiones de la Ceamse, el cuerpo no presentaba signo de defensa. Este hecho, sumado a otras pruebas, motivó un giro de la investigación hacia el entorno, porque para Asaro, la víctima conocía a su o sus victimarios. “Además de la declaración del perito forense, la fiscal tiene casi toda la prueba complementaria de laboratorio que había pedido”, informó la fuente consultada por este diario.

Por la fiscalía también pasó Cristina Caamaño, funcionaria del Ministerio de Seguridad de la Nación. Esta ex fiscal se fue alrededor de las 22.30 sin hacer declaraciones, mientras se iban sumando vallas y lonas para cubrir la salida de los testigos. También se vio entrar a una persona esposada, con la cabeza tapada, sin que se informara alguna relación con este caso. Mientras tanto, se iban sumando más móviles policiales y agentes, lo que generaba expectativas de un desenlace inminente del caso que conmueve a la opinión pública. La aparición por la fiscalía, también de la noche, de Opatowski, el “vocero de la familia”, aportó más intriga.

Por su parte, la empresa Movistar informó que no existieron llamadas salientes del celular de Angeles y que la totalidad de contactos telefónicos fueron entrantes y no fueron atendidos. El dato de una supuesta llamada a un banco, que según el padrastro de la víctima había surgido por una amiga de la víctima que tenía contactos personales en la empresa de celulares, fue descartado, según fuentes de la investigación. La carga de 50 pesos de crédito a este aparato el lunes pasado fue hecha por la esposa del padre de la joven, dato que no fue negado ayer.

Paralelamente, ayer apareció un portero vecino al edificio donde vivía Angeles y contó que hace dos semanas la había visto de la mano de un jovencito de su edad. Tanto las amigas como los familiares habrían indicado que la víctima no tenía novio ni ninguna relación sentimental. Otro hecho externo a la investigación ocurrió el jueves pasado, cuando un cartonero acercó el cuaderno de comunicaciones de la víctima, que dijo haber encontrado cerca del cruce de Balbín y la avenida General Paz. Para la fiscal fue un intento de desviar la investigación.

La presencia en la casa de los Rawson de las zapatillas que la chica usó en su clase de gimnasia fue motivo de análisis, según comentaron los investigadores. En la denuncia por desaparición realizada por el padre de Angeles, el lunes pasado por la noche, se la describe con zapatillas negras, pero en la cadena de mails, redes sociales y pegatina de carteles que hicieron familiares y amigos se afirmó que el calzado era blanco. Cuando apareció el cuerpo, éste tenía una zapatilla negra, por lo que se infirió que se lo había cambiado en su casa.

El problema es que el calzado hallado tiene la lona de color negra, pero también la punta, los bordes de goma y los cordones son blancos. Los videos que hay de Angeles también contribuyeron a la confusión porque de acuerdo con si se la toma caminando de frente, de costado o de atrás, las zapatillas aparentan ser blancas –por sus cordones y partes de goma– o negras por la lona. Sin embargo, las pruebas más sólidas que se difundieron tienen que ver con las cámaras de seguridad.

Esos videos fueron determinantes para comprobar que la joven caminó hasta su casa, lo que descartó que haya sido secuestrada por uno o más extraños en la vía pública y de día, cuando salía de hacer educación física en el barrio porteño de Colegiales. Una cámara en particular, en la misma cuadra de su casa, constató que habría llegado, al menos, a pocos metros de la puerta de su casa. En ese mismo video no se la ve salir, aunque los investigadores no descartaron que pudiera tomar otra dirección para ir al turno tarde de la escuela Virgen del Valle. La otra prueba sería el morral que llevó a gimnasia y habría sido encontrado en la casa. Más allá de otras posibles hipótesis, ayer el caso se centró netamente en la familia y su hogar, como posible escenario del crimen.

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La presidenta de la Asociación de Víctimas de Violaciones (Avivi), María Elena Leuzzi.
 
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