SOCIEDAD › ORDEN DE DESALOJO PARA LOS TRABAJADORES DEL HOTEL BAUEN

Una recuperada en peligro

La medida judicial amenaza con terminar con la experiencia emblemática de una empresa recuperada por sus trabajadores. El hotel pasaría a manos de la misma empresa que lo vació y lo cerró en 2001. Quedarían sin empleo 130 trabajadores.

 Por Eduardo Videla

Una orden de desalojo amenaza con poner fin a una experiencia que es un emblema de la recuperación de empresas por parte de sus trabajadores. La medida fue dispuesta por la jueza Paula María Hualde, que fijó un plazo de 30 días para la desocupación del Hotel Bauen, que administran de manera exitosa los trabajadores desde hace once años. Si se concreta la medida, los 130 integrantes de la cooperativa de trabajo Buenos Aires Una Empresa Nacional (Bauen) quedarán en la calle. Ayer, la organización inició una campaña para frenar la medida, que culminará con un festival frente al hotel de la avenida Callao.

La orden judicial dispone que el edificio de Callao 360 pase a manos de la empresa Mercoteles SA, en manos de la misma familia que construyó el hotel, con un préstamo del desaparecido Banco Nacional de Desarrollo (Banade), otorgado durante la dictadura con el auspicio del titular del Ente Autárquico Mundial 78, el vicealmirante Carlos Lacoste.

Los trabajadores recibieron la noticia del desalojo en medio del festejo por el 11º aniversario de la recuperación de la empresa, el viernes pasado.

“La orden de desalojo es la misma que recibimos en 2007, pero esta vez la situación es distinta”, admite ante Página/12 Federico Tonarelli, vicepresidente de la cooperativa. Es que los trabajadores ya agotaron todas las instancias judiciales, que incluyeron un recurso ante la Corte Suprema de Justicia, que fue rechazado, y hasta una causa penal por defraudación al Estado contra la empresa Mercoteles SA, que nunca pagó el crédito que le otorgó el Estado. Esa causa había logrado poner un paréntesis en la orden de desalojo, pero fue archivada por la Justicia, y el fantasma del lanzamiento volvió a pesar sobre la empresa recuperada.

“Nosotros somos la única garantía de que el Estado pueda cobrar esa deuda”, afirma Tonarelli, que muestra una de las últimas cartas que les quedan a los trabajadores. “Si Mercoteles se hace cargo del edificio y lo vende, como sospechamos, el Estado no va a ver un peso”, asegura. Según los trabajadores, hay un juicio civil en marcha impulsado por el Estado para cobrar esa deuda. El planteo de los trabajadores es que si el Estado logra ejecutar la deuda, el hotel puede quedar como propiedad estatal y la cooperativa podría continuar alquilando o mediante un comodato.

La historia del Bauen está embarrada por los negocios sucios de la dictadura militar. Fue construido por Marcelo Iurcovich en 1978 con un crédito del Banade que prácticamente cubrió toda la inversión. El empresario no pagó ni una cuota de ese préstamo y mientras el hotel de la avenida Callao se consolidaba, construyó el Bauen Suite a la vuelta, sobre Corrientes. En 1997 vendió el complejo a la empresa chilena Solari, pero luego la volvió a comprar. El cierre, el 28 de diciembre de 2001, fue la consecuencia de un largo proceso de vaciamiento.

Los trabajadores lo ocuparon para volver a ponerlo en marcha el 11 de marzo de 2003, ya bajo la forma de una cooperativa. Cuando se hicieron cargo del hotel no sólo recuperaron su fuente de trabajo: también se ocuparon de levantar un edificio en estado de abandono. Estiman que hasta hoy llevan invertidos 15 millones de pesos.

En todos estos años no lograron el respaldo para convertir la ocupación en una expropiación, como lo consiguieron otras empresas recuperadas. El último proyecto presentado en el Congreso por los diputados Carlos Heller y Victoria Donda está a punto de perder estado parlamentario.

“La Justicia propone devolverle el hotel a una empresa fantasma que vació el hotel, intentó dejar en la calle a trabajadores y además tiene una deuda de cinco millones de pesos con el Estado nacional”, afirmó el legislador porteño José Cruz Campagnoli (Nuevo Encuentro).

Desde que lo administran los trabajadores, el hotel se convirtió en lugar de reunión para organizaciones sociales y sindicales y punto de encuentro para asambleas y congresos nacionales e internacionales de trabajadores y de la economía social.

Ayer, los trabajadores se reunieron con miembros de organizaciones sociales, sindicales, políticas y culturales que desarrollaron actividades en el Bauen durante estos once años para organizar una campaña contra el desalojo. También participaron del encuentro representantes de otras empresas recuperadas, que expresaron su solidaridad y propusieron sumarse a la campaña.

En el encuentro resolvieron lanzar una amplia campaña de difusión, que culminará con un festival frente a la puerta del hotel, antes de que se cumpla el plazo para el desalojo, como ya hicieron en 2007, cuando reunieron a 4000 personas sobre la avenida Callao. Andrés Ruggeri, del programa Facultad Abierta de Filosofía y Letras de la UBA, propuso llevar la campaña fronteras afuera, donde la experiencia del Bauen como empresa recuperada también es un emblema. “En el plano judicial ya hicimos todo lo que teníamos que hacer. Ahora la única solución es política”, asegura Tonarelli.

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Los trabajadores del Bauen resolvieron ayer iniciar una campaña pública para frenar el desalojo.
Imagen: Pablo Piovano
 
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