SOCIEDAD › EL PAPA ENVIA VEEDORES A CIUDAD DEL ESTE PARA ANALIZAR LAS ACTIVIDADES DEL OBISPADO

La lupa sobre un obispo muy particular

Rodrigo Livieres, obispo de la ciudad paraguaya de Ciudad del Este, protegió al capellán prófugo Aldo Vara, de Bahía Blanca, y nombró vicario general a un sacerdote denunciado por abusos en la Argentina y en Estados Unidos. Francisco mandará allí a dos prelados.

Carlos Urrutigoity (izq.), denunciado por abusos a seminaristas, es protegido de Livieres.

El papa Francisco enviará a dos altos prelados para una “visita apostólica” a Ciudad del Este. No se trata de una visita protocolar ni turística. La diócesis de la ciudad paraguaya de la Triple Frontera, encabezada por el obispo Rodrigo Livieres, sumó créditos para una intervención del Vaticano. Al escándalo por haber ocultado al prófugo capellán del Ejército argentino Aldo Vara, acusado de complicidad con torturas a detenidos y recientemente fallecido, se sumó el de haber designado como su vicario general a Carlos Urrutigoity, acusado por abusos sexuales y expulsado de la comunidad lefebvrista San Pío X tanto en Moreno, Buenos Aires, como en Winona, Estados Unidos; y finalmente porque después de que el arzobispo de Asunción, Pastor Cuquejo, pidiera una investigación por la presencia de Urrutigoity en Ciudad del Este, Livieres dijo a la prensa que el arzobispo es homosexual.

El nuncio apostólico en Asunción, Eliseo Ariotti, precisó en conferencia de prensa que el cardenal Santos Abril y Castelló, arcipreste de la Basílica Santa María Mayor en Roma, y el obispo auxiliar de Montevideo, Milton Luis Tróccoli, estarán en Paraguay del 21 al 26 de julio.

Ariotti explicó que se trata de “una visita que siempre se hace”, pero consultado sobre si está relacionada con las denuncias de abusos sexuales, agregó: “Es para averiguar no sólo lo que pasó últimamente, sino ver todo lo que está en la casa de Ciudad del Este”.

El caso se reflotó este año cuando se denunció la presencia del prófugo Aldo Vara en Ciudad del Este y este diario recordó la presencia del sacerdote argentino Carlos Urrutigoity, cuya protección por parte de Livieres ya había revelado este diario en febrero de 2009.

Recién en junio pasado, los medios paraguayos se hicieron eco de la presencia de Urrutigoity. Poco antes, se habían publicado denuncias por pedofilia en su contra en Estados Unidos, tras una investigación de la cadena NBC que retomaba las acusaciones que se les realizaron por abusos y acosos a seminaristas que lo tenían como formador.

El obispo de la diócesis en la Triple Frontera, Rogelio Livieres, nombró a Urrutigoity como uno de sus vicarios y le encomendó una labor con jóvenes. El prelado defendió con firmeza al sacerdote sospechado al afirmar que es un “perseguido” y que no existe proceso judicial que demuestre su culpabilidad. Pero las denuncias contra Urrutigoity surgieron de la misma familia eclesiástica. Andrés Morello, que había sido rector del seminario de la sociedad lefebvrista San Pío X de La Reja, Moreno, expulsó a Urrutigoity tras elevar un informe en el que señalaba que hostigaba a un joven laico con preguntas sobre castidad y tentaciones, manoseos y el regalo de un calzoncillo que le pidió que se probara en su presencia; además de acosar a otros seminaristas y colocarles supositorios. Transferido a Winona, Estados Unidos, las denuncias sólo cambiaron de geografía. Lo expulsaron y desde 2005 fue bien recibido en Ciudad del Este, donde Livieres lo designó formador en el Seminario San José de esa ciudad paraguaya.

La designación, claro, trajo aparejadas marchas, escraches y reclamos desde dentro de la misma comunidad católica y diferentes ONG.

El rebote en la prensa paraguaya por la producción de la NBC se acentuó porque entre los entrevistados aparecía el arzobispo de Asunción, Pastor Cuquejo, quien sostuvo durante la entrevista que debería reabrirse la investigación para aclarar el caso de Urrutigoity, lo que derivaba la mira sobre el obispo Livieres. La sugerencia de Cuquejo despertó la ira de Livieres, quien no sólo organizó sino que además encabezó una manifestación en Ciudad del Este donde defendió a Urrutigoity y al mismo tiempo dijo que el arzobispo de Asunción es homosexual.

“Para mí, monseñor Cuquejo es homosexual, siempre lo fue”, ratificó después en los medios de prensa. “No es que sea un descubrimiento mío, sino que es un descubrimiento de muchísima gente que lo trata, que lo conoce”, sostuvo Livieres durante una entrevista en el programa Señales, en la televisión paraguaya.

Las denuncias de protección al prófugo Aldo Vara, la designación como formador de seminaristas y vicario general del acusado de abuso sexual Carlos Urrutigoity, y ahora el intercambio subido de tono con el arzobispo Cuquejo provocaron que el papa Francisco decidiera mandar a sus enviados al propio territorio, incluyendo posibles malos manejos financieros de la sede eclesiástica de la Triple Frontera.

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