CULTURA / ESPECTáCULOS › "TUCHO. LA OPERACIóN MéXICO", LA PRIMERA NOVELA DEL ROSARINO RAFAEL BIELSA

Historia sobre muerte, pasión y dolor

El ex canciller parte de un hecho real -un militante de Montoneros desnudó una operación de inteligencia del Ejército para asesinar a la conducción en México- para transportar al lector a una época de la historia argentina.

 Por Fátima Cheade

En su libro Tucho. La Operación México, o lo irrevocable de la pasión, el escritor y ex canciller Rafael Bielsa relata lo "súbito del fuego que ardía" en los años setenta en la historia de Edgardo Tulio "Tucho" Valenzuela, un militante de Montoneros que desnudó una operación de inteligencia del Ejército para asesinar a la conducción del movimiento en la ciudad de México. Para transportar al lector a esa época de la historia argentina, Bielsa no ahorra recursos. En las 210 páginas de esta minuciosa narración casi fílmica, atada a datos biográficos e históricos, se puede escuchar la música que sonaba esos años, las voces de sus protagonistas.

Bielsa podría haber escrito cualquier historia de esos años pero eligió contar la de "Tucho", "una historia sobre la muerte, la pasión y el dolor, y me sentí morir, apasionado y adolorido", dijo a Télam el escritor.

"Quizás los años (no los transcurridos necesariamente, sino los que tengo obligatoriamente), o la cercanía de la propia muerte que respira cada vez más cerca con su aliento de brea, o un quemante sentido de justicia, o alguna otra razón me hicieron elegir 'Tucho'. Quise que el súbito del fuego que ardía en aquellos días se transmitiera a un relato escrito con respeto y compromiso", agregó.

En esta su primera novela, Bielsa toma una parte de la vida de este oficial Montonero de alto rango, cuando se ocultaba en Mar del Plata con su mujer "María", embarazada de seis meses, también integrante de la organización, y el pequeño hijo de ella, el "Quinqui". En esos días fueron secuestrados por un "grupo de tareas" y encerrados en La quinta de Funes, un centro clandestino de detención en las afueras de Rosario.

Era el año del Mundial de Fútbol, y los preparativos previos por parte de la dictadura militar que encabezaba Jorge Rafael Videla incluían un duro golpe a Montoneros. En ese plan macabro, "Tucho" Valenzuela era considerado una pieza fundamental para acceder a la conducción del movimiento.

A lo largo del relato, Bielsa muestra la foto de una sociedad dividida y ambivalente, regida por el terror, mientras la lucha se "militarizaba" en un dispar uso de fuerzas, y algunos militantes eran "chupados" por los "milicos" y obligados a optar por la "colaboración" o la "muerte".

Bielsa deja en estas páginas "una presencia, leve acaso frente a los sucesos, pero erigida allí", que reflejan en Valenzuela "la coherencia en medio del naufragio".

La pasión aparece en el relato como lo que perdura cuando ya nada queda. Es la que lleva al militante a desenmascarar la operación de inteligencia orquestada por Leopoldo Galtieri para asesinar a Mario Firmenich y al resto de la conducción del Movimiento Peronista Montoneros en México. "Tucho", que en ese momento estaba a cargo de la columna Rosario de Montoneros, simuló "colaborar" y aceptó viajar a México para infiltrarse y entregar a Firmenich. Una vez en tierra azteca, el militante convocó a la prensa y desnudó la operación. Su lealtad política salvó la vida de sus superiores, pero puso en riesgo su propia vida, la de "María", "Quinqui" y la de los mellizos que esperaban. Su fervor amoroso lo empujó aún más hacia la tragedia personal. Las palabras de María no le permitían dudar: "Vos conmigo tenés un problema "Tucho", si vas y hacés lo que nos juramentamos que harías me van a matar, pero, si no lo hacés, me perdés para siempre, porque te dejo, te lo juro, nunca más en tu vida me volvés a ver".

Nacido en Rosario en 1953, Bielsa también fue secuestrado y torturado en un centro clandestino en las afueras de Rosario. Un sótano de "La Calamita" fue el lugar donde Bielsa permaneció a merced de los militares, aunque durante años el ex canciller creyó que estuvo en la Quinta de Funes. "Durante cerca de 30 años creí que había estado desaparecido en ese lugar. Luego de los exámenes visuales supe que no era así, que en realidad había habido muchas 'quintas de Funes' y que yo había estado en La Calamita, una de ellas", recordó.

Los pensamientos, los debates, los miedos y las pasiones de los jóvenes de los '70 transcurren durante el relato de Bielsa mientras van apareciendo elementos típicos de la época como los cigarrillos Ducal, el encendedor Zippo, la colonia Old Spice, la editorial Peuser, y el juego de mesa TEG, pero también los Ford Falcon, autos que utilizaban los grupos de tareas del régimen militar para secuestrar a los militantes.

"Seré recordado sin nombre, seré recordado con las marcas que imprime la duda, habrá alguien que me recuerde?". Esto se preguntaba "Tucho" mientras veía llegar su muerte y a esto le responde Bielsa con su obra.

"Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes" es la frase de Sándor Márai que Bielsa eligió para revalidar la historia de "Tucho" y de todas las pasiones que ardieron en esos años, incluso la suya ya que, como él mismo dice: "Toda novela es una autobiografía".

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El relato transcurre, en gran parte, en el centro clandestino conocido como Quinta de Funes.
 
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