SOCIEDAD › UNA MUJER DECLARO HABER SIDO ACOSADA POR MANGERI

Relatos de una conducta repetida

En el juicio por el femicidio de Angeles Rawson, la empleada de una inmobiliaria testimonió que el portero Jorge Mangeri le ofreció dinero a cambio de que le concediera favores sexuales en el sótano del edificio de Palermo en el que trabajaba. María Esther Hernández, ejecutiva de cuentas de la inmobiliaria Fast Propiedades, recordó ante el Tribunal Oral Criminal (TOC) N° 9 que, en 2011, ella buscaba información sobre propiedades en la cuadra de Ravignani al 2300. Cuando se retiraba, Mangeri la llamó, le dijo que “tenía cien pesos” y preguntó “si quería ir al sótano”. La mujer contó que se retiró tras decirle unas malas palabras; por pedido de Adrián Tenca, abogado de Mangeri, detalló que las palabras fueron “que se vaya a la puta madre que lo parió”. El encargado no reaccionó, “levantó los ojos y siguió barriendo”.

El de Fernández es el quinto caso que se narra ante el TOC con Mangeri como protagonista de acoso a mujeres. El padre de la joven asesinada, Franklin Rawson, admitió que “haber dicho estas cosas a una mujer no lo convierten en un asesino”, pero que, aunque no sean pruebas de lo sucedido con su hija, esos relatos “lo que hacen es tirar por tierra esta imagen que tenía el señor Mangeri de ser el bonachón, el buenazo, el esposo ideal”.

Por otra parte, dos testigos declararon que, el mismo día en que dijo haber sufrido apremios policiales para inculparse por el femicidio, Mangeri pasó por la oficina de la administración del consorcio para cobrar 2500 pesos. El administrador, Ernesto Schuller, recordó que, cuando él comenzó a llevar las cuentas del edificio de Ravignani, Mangeri trabajaba como encargado “part time, no permanente”. En los registros que lleva, consta que el 13 de junio de 2013 “Mangeri pasó a cobrar por la oficina” de Belgrano y fue atendido por dos de sus empleadas. Una de ellas, Cristina Yolanda Mazzanti, testimonió luego que el encargado habló sobre el caso de Angeles. “Le preguntamos por el lío que había en el edificio y si sabía algo. Nos comentó que conocía a Angeles desde los cinco años. La conversación era triste. ‘A la empleada la están buscando, estaba la empleada en la casa’, nos dijo”, contó.

Ayer, por primera vez desde que comenzó el debate oral, Mangeri no fue trasladado desde el penal de Ezeiza, en el que se encuentra cumpliendo prisión preventiva, y estuvo ausente del proceso. La testigo Hernández, en su declaración, recordó que cuando ocurrió el asesinato de Angeles ella lo reconoció al verlo en televisión. “Pasaron dos días y llamé al 911.”

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