SOCIEDAD

El juez anunció un alerta en todo el país por el robo de explosivos

Los expertos, sin embargo, no creen que el robo en Río Negro sea usado en un atentado. La hipótesis de una operación de blanqueo.

 Por Raúl Kollmann

Pese a que el juez federal de Río Negro Rubén Norry anunció ayer un alerta nacional por el robo de 700 kilos de explosivos, los expertos en cuestiones de terrorismo señalan que es baja la posibilidad de que lo robado se utilice en un atentado: “Sólo la ETA tiene antecedentes de utilizar explosivos robados en minas o canteras. Por lo general, los terroristas no corren el riesgo de perpetrar un robo, ya que toda la operación se abortaría por un error en el robo. Lo que se ve en casi todos los casos es que compran los explosivos en el mercado negro”, le dijo a Página/12 uno de los responsables de la lucha antiterrorista en la Argentina. De todas maneras, con lo sustraído en Río Negro se puede perpetrar cualquier operación, ya que robaron la mecha, detonadores y los explosivos. Hay una alternativa que se investigará en las próximas horas: que se haya denunciado un robo del material, pero que en verdad se trate de una operación de blanqueo de usos clandestinos que se les dieron a los explosivos en esa cantera o fuera de ella en los últimos tiempos. La otra alternativa es la posibilidad de un robo entre empresas.
En el caso Río Negro, lo más urgente es una investigación profunda del Registro Nacional de Armas (Renar), el organismo encargado del control de armas y explosivos. Es el Renar el que debe establecer de qué partida se trata y analizar cuidadosamente cómo ocurrió el robo.
El juez Norry sostuvo que hay que partir de la hipótesis de máxima, o sea que los explosivos fueron robados para perpetrar un atentado. Por ello, prácticamente puso en marcha una alerta nacional. “No sabemos quiénes son los autores del delito, no sabemos dónde están los elementos robados y no podemos esperar a que ocurran las cosas después de lamentarnos”, dijo el magistrado.
En tren de trazar hipótesis, en las fuerzas de seguridad se barajaban las siguientes:
- Que se pretendiera volar un paredón de la prisión –en verdad, una alcaidía– ubicada en las afueras de General Roca. Esto implica que los delincuentes deberían armar el explosivo con la mecha, el detonador y los explosivos junto al paredón o bien utilizar un coche al que también deberían estacionar al lado del penal, ya que a diferencia de los atentados de origen islámico, es obvio que la banda no contará con un suicida.
- Que el robo sea el primer paso para un atentado terrorista. En las fuerzas de seguridad está hipótesis se consideraba como altamente improbable. Una organización de esa índole no se arriesga a robar material que se puede comprar en el mercado negro a un valor que oscila entre los dos mil y los tres mil pesos. A nivel internacional, prácticamente no hay antecedentes de atentados con robo previo de explosivos, en cambio sí de armamento.
- La variante de los empleados infieles también se está estudiando. Esa hipótesis consiste en que empleados de la empresa propietaria de la cantera fueron sacando explosivos de a poco y durante bastante tiempo. Con esos materiales supuestamente hacían explosiones clandestinas y los minerales obtenidos se vendían para beneficio personal, no de la empresa. Pasado el tiempo había que justificar el faltante de explosivos y eso explicaría que la denuncia fue hecha a través de una llamada anónima que puso en marcha la investigación. Sólo alguien muy cercano o incluso de adentro de la cantera podía aportar el dato del faltante de explosivos, que podría deberse también a que se usó para pescar –algo habitual– o que directamente se deterioró y había que blanquear la pérdida ante el Renar.
- El secretario de Seguridad, Norberto Quantin, de hecho planteó una hipótesis similar, es decir lejana a la posibilidad de un atentado: que el robo haya sido perpetrado por otra empresa del ramo que conocía que los explosivos se guardaban casi sin medidas de seguridad. Según la denuncia, el material habría sido robado el lunes pasado, durante el feriado.
Más allá de que haya más o menos elementos que apunten hacia alguna de las hipótesis que hoy se barajan, la clave está en la investigación que se haga. En Río Negro se habla de que los explosivos se los llevaron en una camioneta Ford azul. Habrá que verificar ese dato, pero sobre todo estudiar minuciosamente cómo fue el robo si es que verdaderamente lo hubo.

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La Justicia investigará
si fue una operación
de blanqueo de usos
clandestinos del material.
 
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