SOCIEDAD

Un intendente dijo que respaldará a los que maten a los delincuentes

El jefe comunal de Villarino advirtió que “si no hay solución para los robos, van a existir patrullas de la muerte”. Y dijo que avalará a los chacareros “que maten a esos ladrones”.

Jorge Simoni, el intendente radical de Villarino, uno de los partidos más grandes del interior bonaerense, es famoso por su temperamento explosivo. Ayer salió a avalar la formación de escuadrones de la muerte entre los productores agropecuarios para enfrentar la ola de robos en su área de influencia. “Si no hay una solución para los robos, van a existir patrullas de la muerte, porque hay muchos chacareros armados y con los huevos suficientes para contrarrestar los avances de estos idiotas delincuentes que vienen a hacer cosas.” Simoni, que el año pasado había acusado al entonces comisario de Médanos Juan Manuel Caruso de estar ligado al narcotráfico, anda siempre armado, a manera de prevención, porque hace cuatro años sufrió un intento de secuestro. Simoni adelantó que piensa “salir a defender” a los ganaderos que hagan justicia por mano propia porque, en su opinión, “a estos tipos (por los ladrones) hay que matarlos antes de que salgan del campo” asaltado. La desmedida reacción surgió después de que se produjera un robo violento en la zona.
El asalto ocurrió a las 20.30 del martes en un establecimiento de campo ubicado a 12 kilómetros de Médanos, cabecera del partido de Villarino. Allí se encontraban el propietario, Mario Ahumada, de 61 años; su esposa, de 59, y el peón Gilberto Iturra, de 63. Los tres fueron atados, amordazados y encerrados en una habitación en la que permanecieron hasta una hora después de que los ladrones abandonaron el domicilio. Al peón le hicieron cortes en las orejas con un cuchillo. El maltrato se debió a que los ladrones esperaban encontrar cien mil pesos y en la casa sólo había 350. Se llevaron esa suma, una escopeta calibre 12, un revólver 38 y escaparon en una camioneta Ford F-100 propiedad de Ahumada.
Después de conocido el caso, el intendente Simoni salió con los fusiles de punta. “Si no hay una solución para los robos y para este tipo de agresiones, en estos lugares donde la gente no está acostumbrada, lo que va a existir son patrullas de la muerte, porque hay muchos chacareros armados y aparte con los huevos suficientes para contrarrestar estos avances de esos idiotas delincuentes que vienen a hacer cosas.” El jefe comunal se mostró a favor de organizar “algún tipo de autocontrol entre los propios productores a través de celulares y equipos de radio por la violencia de los delincuentes, que van adelante de uno”.
Anticipó que desde la intendencia piensa “avalar que maten a estos delincuentes; de alguna manera, a los tipos que salen así es preferible que no los dejen salir del campo”. Y por si quedaban dudas, remarcó: “No me guardo lo que pienso, a estos tipos hay que matarlos antes de salir del campo y me hago cargo de lo que digo. Acepto hasta que algún juez lo tome, porque alguien tiene que ponerle coto a estas cosas”. Simoni tiene por costumbre dejar de lado las sutilezas. En octubre del año pasado, cuando se descubrió que el jefe de policía de Médanos, Juan Carlos Caruso, tenía una fortuna de 900 mil dólares, Simoni no dudó y lo acusó de ser “el cajero de una organización” dedicada a los secuestros o al narcotráfico.
“Es plata manchada de sangre o manchada de droga”, fue la conclusión a la que llegó el intendente. El partido de Villarino tiene 30.000 habitantes, de los cuales seis mil viven en Médanos, donde la gente se queja por la inseguridad. El intendente está peleado con el nuevo comisario, Esteban Pecastain, quien será reemplazado por Ramón Córdoba, que cumple funciones en Bahía Blanca.

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Jorge Simoni, intendente radical de Villarino, en el sur de la provincia de Buenos Aires.
 
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