SOCIEDAD › EN BUENOS AIRES, CADA VEZ MAS PERSONAS ESTUDIAN EL IDIOMA ORIENTAL

Chino básico

En un Centro de Idiomas de la UBA abrieron la posibilidad de aprender chino. Esperaban llenar dos cursos. Pero tuvieron que abrir 40: se inscribieron 650 alumnos. Las razones del fenómeno. Crónica del primer día de clases.

Empresarios, estudiantes y hasta empleados de supermercados orientales están interesados en aprender el idioma chino. En total, 650 alumnos se anotaron en el primer curso de putonghua, el idioma oficial de China, que comenzó el jueves último en el Centro Universitario de Idiomas (CUI) de la Universidad de Buenos Aires. Para los organizadores, la inscripción fue un éxito, ya que esperaban una cifra mucho menor. ¿Por qué un porteño querría estudiar chino? Para algunos, ese país juega un papel cada vez más importante en la economía mundial y el conocimiento del idioma sería una herramienta valiosa en el ámbito laboral. Otros lo estudian porque necesitan viajar a ese país por cuestiones de trabajo y la mayoría porque está interesada en la cultura oriental. El viaje del presidente Néstor Kirchner a China, según los organizadores de la iniciativa, selló el comienzo de las relaciones comerciales entre ambos países y fue el disparador para que muchos se interesen en el putonghua.
“Hace casi dos años, cuando sólo los adelantados imaginaban el tema de la explosión de China en el mercado, un alumno que estudiaba chino en la Fundación de Intercambio de Ciencia y Cultura China vino a traernos la propuesta. El nos comentó que la fundación había estado intentando comunicarse con el área universitaria y que no había tenido éxito, a partir de ahí nos acercamos a la fundación y empezamos a barajar la idea de dictar este curso. Ahora desarrollamos con él el programa”, describió el director del CUI, Roberto Villarruel.
El jueves pasado fue el primer día de putonghua para muchos alumnos en el CUI. Se trata de un grupo heterogéneo. Todos explicaron al profesor las razones por las que creen que estudiar chino es importante. Martín Rivero, de 21 años, estudia marketing, y en enero último estuvo en China porque su padre importa productos de ese país. “Estuve más de un mes y sólo logré aprender 17 palabras –dijo Martín–. Es redifícil, pero lo tengo que aprender porque pienso volver a China en el verano próximo.” Ricardo Heurtley, de 29, estudiante de derecho, no quiso perder la oportunidad de estudiar el idioma porque considera que China “crece a pasos agigantados en la economía mundial y el chino va a ser un idioma muy popular en el mundo”.
A partir de diferentes inquietudes, cientos de alumnos se acercaron al CUI. Sergio tiene 29 años, trabaja en un supermercado chino y estudia economía. “A mí me encanta la cultura y el idioma chino –dijo–. Pero me gustaría entenderlo.” Claudio Páez, de 36, necesita saber el idioma porque trabaja en turismo. Andrea Capeleoni estudia relaciones internacionales y lo que más le gusta es la región asiática. Luis Andrasqui, de 41, es licenciado en economía empresarial y le interesa el sector vitivinícola. “Veo muchas posibilidades de trabajar con empresas chinas, por eso quiero saber el idioma. Además, quiero hacer un traductorado”, afirmó.
“Creo que en un futuro lo voy a necesitar”, dijo Laura Mucci. Para Micaela, de 20, que sabe hablar en francés, alemán, hebreo e inglés, el chino es un idioma más para conocer.
El putonghua no tiene conjunción de verbos, advirtió el jueves pasado el profesor Guido Lizzi. “Ah, qué bueno”, esbozaron aliviados los alumnos. La primera clase para ellos fue divertida. Sin embargo, el docente advirtió que para aprender el putonghua se necesita esfuerzo, dedicación y constancia. Martín Rivero asintió desde su asiento. Es el que en un mes sólo aprendió las escasas 17 palabras. Para el docente, que empezó a aprender el idioma a los 16 años, el 60 por ciento de los estudiantes se anotan porque están interesados en la cultura del país asiático y el resto por un tema laboral o por curiosidad.
Lizzi tiene 19 años y su sueño es viajar a China. Mientras, se entretiene dando clases. “Las primeras clases serán divertidas, nos vamos a matar de la risa –sostuvo Lizzi–. No tengan vergüenza en hablar y practicar el idioma. Se van a equivocar, porque si no se equivocan no van a aprender.”
–¿En cuántos años voy a aprender a hablar chino? –preguntó uno de los alumnos mientras el resto estallaba en risas.
–Depende de las ganas y el tiempo que le dediques –contestó el docente.
La creación de esta iniciativa cubrió las necesidades de un amplio sector. El primer día se inscribieron 67 alumnos. En total, se anotaron 650 y se abrieron más de 40 cursos. “Teníamos una expectativa de máxima de 80 alumnos. Pero hubo una explosión absoluta. Nunca pensamos que se iban a anotar tantos estudiantes. Realmente es un fenómeno. Nosotros pensábamos abrir nada más que dos cursos”, detalló el coordinador de gestión académica del CUI, Gonzalo Villarruel.
“Hay gran interés por la cultura china, eso lo demuestra la cantidad de personas que se anotaron al curso. Estamos frente a un idioma totalmente desconocido. Cuando vos te anotás en un curso de inglés, italiano o francés algo sabés de ese idioma, al menos una palabra. Este no es el caso del idioma chino”, apuntó Villarruel.
El curso está compuesto por tres ciclos de tres niveles, de cuatro meses de duración cada uno, y se dicta en tres sedes del CUI. Incluye conocimientos de cultura, ciclos de cine y recetas de comida china. Se trata de cursos arancelados abiertos a la comunidad.
Algo que resultó difícil fue conseguir profesores de putonghua. Todos los docentes pertenecen a la Fundación de Intercambio de Ciencia y Cultura China en Argentina, a la que el CUI acudió para poder llevar adelante la iniciativa. El presidente de la institución es Jonny Aofeng Xu, un chino que llegó hace 20 años a la Argentina con su mujer y su hija. Xu es profesor del idioma chino y coordinará a los nueve docentes que dictarán las clases en el CUI.
En la fundación se dictan cursos de la lengua china y se forman profesores del idioma asiático. Algo que Xu resaltó: este año se anotaron 300 alumnos, en 2003 fueron 180 y en 2002, menos de 100. “Yo creo que la causa es porque China aumentó su desarrollo económico mundial. Además, creció el intercambio económico entre Argentina y China. Tiene mucho que ver que el presidente (Néstor) Kirchner visitara China. Inclusive, en noviembre el presidente chino viajará a Buenos Aires. También creció la importación de productos chinos y la exportación de productos argentinos a China. Todo eso hace que más gente quiera estudiar chino”, sostuvo Xu.
“A mí me gusta Argentina, es un país muy abierto a las diferentes culturas del mundo, eso hace que uno se sienta bien, como en su casa. Esa es una característica muy importante”, relató Xu. “Yo tengo experiencia en enseñar a alumnos argentinos. Lo hago desde que llegué a este país. El putonghua es bastante difícil no solamente en la escritura, sino también en la pronunciación. Pero yo creo que hay un método de enseñanza que hace que no sea tan difícil aprender el idioma”, dijo Xu.
Para las autoridades del CUI, haber abierto el curso de chino fue un desafío. Por el momento, en el CUI se dictan inglés, francés, alemán, italiano, portugués, chino y español para extranjeros. En el futuro se sumarán el hebreo, árabe y japonés. El CUI depende de la Facultad de Agronomía de la UBA. “Tenemos pensado desarrollar un programa de intercambio estudiantil entre chinos y argentinos. Hay una gran avidez de los chinos por venir a nuestro país. Para que ellos conozcan aspectos de la agronomía de nuestro país, traduciremos al chino un libro que lanzó la facultad sobre esa temática”, informó el decano de la facultad, Fernando Vilella.

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Todos coinciden en la
creciente importancia que está adquiriendo China en la economía mundial.
 
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