SOCIEDAD

Tráfico de niñas vírgenes

La posible presencia de Fernanda, la chica secuestrada, en Río Hondo, echó luz sobre una red de prostitución infantil en el noroeste.

 Por Alejandra Dandan

Desde Las Termas
de Río Hondo

Las comunidades originarias del norte llegaban a las termas buscando las tierras del agua bendita. Muchos siglos más tarde, los ancianos recuperaron esa experiencia religiosa con sus pozos de surgentes milagrosas. Cada invierno colman las piletas calientes de los 200 hoteles detrás de esa pócima mágica capaz de eternizarlos en postales. Hace apenas unos días, los padres de Fernanda Aguirre también llegaron hasta aquí, arrastrados por ese pequeña esquela con letra de nena que se trasformó en un indicio cierto de la supervivencia de su hija. Esa posible presencia de la chica secuestrada en Entre Ríos echó luz sobre una red de prostitución infantil en el noroeste. Una región donde las termas calientes ocultan la efervescencia de una ruta donde las vírgenes se cotizan como el oro o donde las niñas se pierden en las tramperas del negocio de la prostitución cobijado por la clase política y manejado por una banda de narcos tucumanos que ha trasformado a Las Termas de Río Hondo en extensión de su territorio, en un laberinto, y en las tierras benditas de la trampa.
La cercanía con los montes tucumanos trasforma el territorio de surgentes termales en una ciudad de frontera. A diez kilómetros del límite tucumano, la capital del departamento santiagueño de Río Hondo oculta otra historia detrás de sus aguas mineralizadas, de sus salones de juegos de azar y de esas luces verdes, rojas y amarillas que al estilo de un gran circo callejero cruzan las calles, titilan en los escaparates de las tiendas, en los bares, en las plazas, sobre el Casino, y en los trencitos pintados como carruseles que paran en los hoteles a recoger a los ancianos de paso por la ciudad.
La ciudad está preparada para alojar a 14 mil visitantes. Río Hondo es el departamento con los indicadores más altos de violencia de la provincia, y el lugar de los picnics de ancianos. El mismo sitio donde apareció el mensaje que se atribuyó a Fernanda.
Hace dos años, Susana Trimarco comenzó a hablar en voz alta de algunos de los secretos que ocultan las catacumbas de aguas calientes. Dos días atrás, volvió a hacerlo. Es la madre de una nena tucumana que permanece desaparecida, y esta vez habló para establecer una conexión entre su búsqueda y la de los padres de Fernanda: la misma banda, dijo, que se llevó a mi hija podría estar vinculada a la desaparición de la chica entrerriana.
María de los Angeles Verón, Marita, la hija de Susana, desapareció el 3 de abril de 2002 en Tucumán. Tenía entonces 16 años. Los escasos avances de la investigación determinaron que fue secuestrada por gente que venía en un remís, un grupo ligado a una legendaria banda de Tucumán, conocida por sus negocios con el tráfico de drogas y trata de blancas. “Vengo denunciando desde que raptaron a mi hija a las mafias que están enquistadas en Tucumán”, dijo la mujer. Y lo hizo donde pudo y como pudo, al estilo de la madre de Fernanda. Susana recorrió con otros padres en situaciones semejantes pueblos de La Rioja, Tucumán, Catamarca, Río Gallegos y también Las Termas de Río Hondo. La Justicia libró órdenes de allanamiento a partir de sus denuncias. Se inspeccionaron locales de prostitución. Pero de su hija hasta ahora no se supo nada.
Una mujer que hace dos años trabajaba como camarera de un restaurante de Las Termas contó a ese diario que estuvo a un paso de la cama de una adolescente, secuestrada y prostituida. El lugar donde estaba era parte del restaurant y no de las whiskerías o prostíbulos donde habitualmente funcionan esos negocios. La mujer ahora está cerca de la Pastoral de Derechos Humanos de Las Termas. El restaurante aún está sobre la ruta 9. Tiene una planta baja que funciona a simple vista como uno de los 23 locales de gastronomía de la ciudad. En la planta alta, en cambio, el público y las ofertas –al menos en aquel momento– eran otras. La encargada alojaba en cinco cuartos a chicas que atendían a los clientes: comensales, turistas y choferes de una de las empresas de transporte. La mesera las conocía. Las atendía, les daba de comer, a todas excepto a una: “Un día llegué a uno de los cuartos donde dormía Jessica, una de las chicas –cuenta–. Cuando me acerqué me dijo que me fijara al lado”. En ese momento vio a una nena de 16 años que había llegado la noche anterior con un supuesto contrato de trabajo. “Pero decía que estaba secuestrada, que tenía hambre, que quería comer y que Norma, la encargada, le había hecho pasar la noche con dos choferes.”
El negocio de la explotación sexual se ejerce en supuestas casas familiares o en estructuras con la fachada de restaurantes, como el que mencionó la camarera. En tres de esos lugares, la Justicia encontró días atrás tres menores tucumanas: en 2001, en Venus y en Las Gatitas Mimosas, donde se investiga si el dueño es familiar del intendente local. Un informe elaborado por un delegado del Ministerio de Justicia de la Nación en Santiago del Estero detalla perfiles de los proxenetas: hay nombres de concejales, empresarios tucumanos, autoridades locales y personajes de los grupos de tareas que dependieron del represor Antonio Bussi. Según relata, los operadores rotan a las chicas por un circuito similar al que rastrea la madre de Marita desde hace dos años, pero incluye a España como destino.
La historia de Blanca
Durante estos días, los habitantes de Las Termas volvieron a acordarse de Blanca. Los que la vieron en la calle la nombraron como lo hacían hace cinco años: “¿Vos sos la chica robada?”, le preguntaban. Su historia es la de una reaparecida o recuperada. Estuvo secuestrada, su familia volvió a tomar contacto con ella después de seis meses de buscarla.
Blanca Carbajal vive sin luz, sin noticias, a unos 20 kilómetros de Las Termas, entre los caminos que se abren sobre la zona del monte de Amicha. Los representantes de la Pastoral de Derechos Humanos se acercaron a buscarla el jueves pasado.
Los primeros días de junio de 1999, Norma Molina, la madre de Blanca, se acercó descalza hasta la puerta de la casa de las hermanas Dominicas de Las Termas para pedirles auxilio. Blanca tenía 15 años, trece hermanos en ese momento, y desde el 30 de mayo no la veían. Pocos días después del encuentro con las monjas, hubo un detenido. Aquel hombre tenía 65 años, lo habían denunciado sus vecinos porque recorría la zona, dijeron, ofreciéndoles trabajo a jovencitas campesinas por 400 pesos por mes.
Por esos días, Paula Rojas, de la Pastoral, comenzó con lo que ahora parece uno de los primeros antecedentes de las denuncias de la era de Carlos Juárez. “En ese momento hicimos mucho, nos acompañaron las Madres del Dolor de Santiago, después las Madres de Plaza de Mayo”, cuenta. No había forma ni modo de saber qué es lo que había pasado con Blanca. Sólo estaba aquel detenido y sólo existían unos cuantos datos indiciales que para su madre se trasformaron en fundamentales: Norma recordó el nombre de un curandero del pueblo y a donde había ido varias veces con su hija para sanarla. El hombre se llamaba Salvador, y fue el curandero milagroso el que se había llevado a Blanca del pueblo.
–Mi mamá me entró a hacer curar con él, y yo le pregunté una vez si tenía trabajo y me dijo que sí. Que si quería me llevaba a Santa Fe, pero me llevó a Corrientes. El dijo que me iba a poner en un trabajo, pero resulta que me llevó a un cabaret. Y este hombre que me llevó después tuvo problemas con la mujer, aquí, y se vino.
–Durante cuatro meses, las monjas, Paula Rojas y la madre de Blanca recorrieron las rutas del negocio de la explotación de menores. Para cuando la encontraron, se había escapado del prostíbulo correntino, donde la explotaban. Al fin se puso en contacto con su familia cuando vieron su foto en el programa Gente que busca gente, por televisión.
Desde hace tiempo, la Justicia santiagueña investiga las oscuras catacumbas de la prostitución termeña y su relación con una red de trata de blancas con supuestos vínculos con los narcos tucumanos. Hace unos quince días, el 20 de agosto, el ministro de Salud de la intervención viajó hasta estos pagos. “Santiago del Estero –dijo Donato Spacavento– es conocida por Las Termas, sus aguas calientes y el narcotráfico, yo no sé qué nivel existe, pero es conocido por todos.”

Compartir: 

Twitter

 
SOCIEDAD
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.