SOCIEDAD › ASAMBLEAS BARRIALES DEL SUR RECLAMAN UN VAGON ESPECIAL EN EL ROCA

El ramal al que las bicicletas no suben

“Borom bom bom/borom bom bom/las bicicletas/con su furgón...” era el canto de los asambleístas de Remedios de Escalada, mientras subían sus bicis playeras, mountain bike y de paseo al tren eléctrico que une Glew con Constitución. El motivo de su protesta era claro: “Este ramal y el que va a Ezeiza son los únicos que no cuentan con furgones y muchos de nosotros necesitamos las bicicletas para movilizarnos y ahorrar plata. Sin embargo la empresa Metropolitano (TMR) –ex Roca– se niega a poner un furgón y el ente regulador (CNRT) en lugar de apoyar nuestro pedido lo desestima”. Dada la situación, los trabajadores y desocupados se ven obligados a dejar sus económicos medios de transporte en las estaciones y bajarse en Constitución a pie. “Así nos obligan a gastar unos 30 pesos mensuales de más en colectivo. Son 30 pesos que le sacan a gente que necesita esa plata para comer.” En la estación terminal los esperaba el resto de las asambleas del sur del conurbano bonaerense, que habían organizado un acto conjunto de protesta y reclamos formales hacia TMR y CNRT.
Estaban todas las asambleas: Gerli, Lanús, Adrogué, Guillón, Escalada, Claypole, Lanús y Longchamps, representadas por más de cien manifestantes que tres semanas atrás habían acordado en un encuentro interzonal realizar un acto para ayer a las 18.30 en Plaza Constitución, contra la negativa de TMR y la falta de respuestas de la CNRT, además de presentar más de seis mil firmas en apoyo a su reclamo.
“Lo que exigimos es la prestación de un servicio que un transporte público como el tren debería dar, y más hoy con las necesidades que tiene la gente de bajar costos”, explicaba a Página/12 Alejandra, de Lanús, una docente de 40 años solidarizada con sus vecinos. “Al final, pareciera que los directivos de Metropolitano y los funcionarios de regulación tuvieran la vocación de fastidiar al usuario”, agregaba irónico Víctor, de 21 años, acompañado por el grupo de jóvenes mensajeros oriundos de Claypole. Ellos conformaban el caso más urgente entre los presentes, ya que “sin las bicis no podemos trabajar, por lo que estamos obligados a tomar un tren especial que pasa por Claypole a las 8 de la mañana o a pelearnos con la seguridad y los pasajeros.”
Es que quienes pretenden subir con sus dos ruedas a un vagón reciben un invariable rechazo. Como relata el cuentapropista Marcos: “Hace un mes, un sábado a la mañana, me subí en Avellaneda con mi bici para volver a Remedios de Escalada después de llevarle un presupuesto a un cliente y, cuando me vieron subir, el guardia y el policía ferroviario me quisieron bajar. Tuve que soportar empujones e insultos hasta que los pasajeros reaccionaron y me defendieron”. En el viaje de ayer de la gente de Gerli, Lanús y Escalada, no estuvo exento de momentos de tensión. En Avellaneda, un par de uniformados entraron al último vagón blandiendo sus –según la definición de Mafalda– palitos de abollar ideologías, que tuvieron que esconder cuando al canto de los manifestantes se fundieron las voces del resto: “El gobierno los subsidia/las ganancias se las llevan/y estos chorros no nos dejan/llevar nuestras bicicletas...”
Para las 20, el acto en Constitución había concluido. Las planillas con las firmas habían sido entregadas y las promesas de una reunión con miembros de la gerencia de Comunicaciones de TMR, a cargo de Fernando Jantus, eran un hecho. Mientras tanto, trabajadores y desocupados deberán continuar pagando el plus al que los obliga la falta de espacio para sus bicicletas.
Producción: Darío Nudler.

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