SOCIEDAD

La empleada de Gasalla, sin vacante en la administración pública porteña

La nueva carrera administrativa para los empleados de la ciudad viene con aumentos y equiparación salarial, estímulo a las jubilaciones, capacitación e ingresos por concurso público.

 Por Eduardo Videla

A igual trabajo, igual salario suele ser una consigna difícil de llevar a la práctica, sobre todo en la administración pública. Pese a eso, los empleados dependientes del gobierno porteño lo obtuvieron al fin, a partir de la implementación en la ciudad de la carrera administrativa, un viejo reclamo que, además, se traduce ahora en un incremento de salarios y el blanqueo de los sueldos por un lado, y en un incentivo para que se jubilen, en los próximos seis meses, unos 4000 agentes que ya están en edad de retiro. El reemplazo de este personal por nuevos empleados, que serán seleccionados por concurso, y los cursos de capacitación que realizarán, como requisito para ascender de categoría, derivarían en una mejora en la atención a los usuarios, capaz de revertir aquella imagen estereotipada que popularizó Antonio Gasalla al parodiar el trato que prodigan algunos empleados públicos.
La reforma se puso en marcha, silenciosamente, el 1º de mayo último y, probablemente durante algún tiempo nadie notará diferencias. Los primeros en detectarlas serán los propios empleados –todos menos docentes y médicos–, quienes cobrarán a partir de ese día un aumento que, en promedio, es de 350 pesos por cabeza. “Ningún empleado cobrará menos de 1000 pesos por mes”, adelantó a Página/12 el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra. La mejora incluye el blanqueo de todos los haberes no remunerativos, lo cual mejora los montos computables para la jubilación.
La implementación de la carrera administrativa es el producto de un trabajo de dos años de los técnicos de la Secretaría de Hacienda porteña. Involucra a los 38 mil trabajadores de planta de todas las áreas. Y fue consensuado con los dos gremios estatales más importantes de la ciudad: el Sindicato Unico de Trabajadores del Gobierno porteño (Sutegcba) y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
“Para nosotros es un paso importante”, dijo a Página/12 Rodolfo Arrechea, secretario adjunto de ATE-Capital. “Las negociaciones se aceleraron después de los conflictos salariales en los hospitales de la ciudad, en marzo”, explicó el gremialista.
¿Se beneficiarán en algo los contribuyentes? “La renovación del personal, que hoy tiene un promedio de edad de 47 años, apunta a mejorar el servicio”, explicó a este diario la secretaria de Hacienda, Marta Albamonte.
En efecto, un capítulo importante de la reforma es el denominado Plan Estímulo, a quienes se encuentren en condiciones de jubilarse: el gobierno les ofrece una “gratificación” por un total de 20 sueldos, pagaderos en cuotas, con un máximo de 30 mil pesos. “Los aumentos que se están dando ahora benefician a quienes se jubilen dentro de ocho o diez años, pero no impactan en las jubilaciones de los que están próximos a retirarse”, dijo Ibarra.
Las vacantes que dejen libres los jubilados serán ocupadas por nuevos agentes quienes, por fin, ingresarán por concurso público. En esa contienda podrán anotarse los actuales contratados que, en número aproximado de 4000, cumplen funciones en distintas áreas del Estado porteño.
Los aumentos salariales alcanzan al 80 por ciento del personal y representan una erogación de 180 millones de pesos anuales. Y el monto destinado a estimular a los potenciales jubilados ronda los 85 millones.
Para diseñar el nuevo escalafón “se analizó una por una la situación de cada agente, a través de los directores, los delegados gremiales o con entrevistas con los propios empleados”, aseguró Albamonte. Al conjunto del personal se lo dividió en cuatro agrupamientos: los profesionales (abogados, contadores, ingenieros); los técnicos (enfermeras, radiooperadores, radiólogos, entre otros); administrativos (secretarias, cajeros, personal de atención al público) y servicios (porteros, choferes, cerrajeros, mantenimiento de parques). Dentro de cada grupo, la promoción de categorías dependerá del puntaje obtenido por cada agente, en una evaluación que se realizará en forma semestral, y de los cursos de capacitación que realice cada empleado.
–¿Qué tipo de capacitación? –preguntó este diario a Albamonte.
–Estamos armando juntamente con el Instituto de Capacitación para el personal. Uno de los puntos importantes es la formación en informática, ya que hay empleados de mucha experiencia que no saben manejar una computadora. También se capacitará al personal en atención al público, para borrar esa imagen de la empleada de Gasalla que suele tener la gente de los empleados públicos. Y, por supuesto, se estimulará a quienes quieran terminar los estudios primarios o secundarios.
Para los empleados porteños, los aumentos de sueldo se cobrarán con los haberes de junio pero retroactivos al 1º de mayo. El resto de los porteños deberá esperar un poco más para ver los cambios. “Los resultados de esta reforma se verán recién dentro de ocho o diez años”, dijo Ibarra.

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El gobierno pretende borrar la imagen esereotipada del empleado, que parodió Gasalla.
 
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