SOCIEDAD › GIAQUINTA CARGO CONTRA LA EDUCACION SEXUAL

La parábola de Baseotto II

El arzobispo chaqueño cuestionó el proyecto que avanza en el Congreso. Recordó la frase que desató el escándalo Baseotto con Ginés González y amenazó con llamar a la desobediencia civil.

Fue un abrupto, no un exabrupto. Monseñor Carmelo Giaquinta, presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social y arzobispo chaqueño, volvió con la parábola de la piedra atada al cuello, argumento tan caro al discurso oficial de la Iglesia y a las prácticas de la dictadura. “Del adulto que hace perder el rumbo a los niños y adolescentes, Jesús dijo ‘que sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar’”, dijo Giaquinta y apuntó contra el proyecto oficial de educación sexual en las escuelas que cuenta con amplia mayoría en la Comisión de Educación de Diputados. Giaquinta agregó, para que no quedaran dudas de su intención, que llamaría “a la desobediencia civil si el Estado piensa que el rumbo de la educación se hace repartiendo anticonceptivos entre alumnos menores de edad”.
En una envidiable síntesis, Giaquinta reunió dos temas ríspidos en la relación de la Iglesia con el Gobierno y los desató como polémica: Baseotto y la educación sexual en las escuelas. El lunes pasado, el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, salió con dureza a advertir contra el proyecto de educación sexual que avanzaba con mayoría en la Comisión de Educación en Diputados. En ese momento, Aguer dijo que la educación sexual promueve “la corrupción sexual y la promiscuidad” entre los jóvenes. El miércoles, la Conferencia Episcopal hizo lobby con guadaña: exigió a los actuales diputados que no votaran ningún proyecto de educación sexual durante su mandato y conminó a los diputados entrantes en diciembre que no lo hicieran jamás. La polémica prosiguió porque varios bloques de legisladores cuestionaron la intromisión de la Iglesia y Aguer continuó con sus diatribas contra Ginés González García.
Ahora, fue Giaquinta el que tiró la segunda piedra y lo hizo asociando la educación sexual y otro tema ríspido en la relación con el Gobierno: el caso de Antonio Baseotto. Baseotto en febrero pasado dijo que habría que “tirar al mar atado a una piedra” al ministro de Salud, Ginés González García, por haberse manifestado en público a favor de la despenalización del aborto. La polémica derivó en una denuncia penal contra Baseotto y la decisión del Gobierno de desplazarlo del cargo del vicariato castrense, aunque Baseotto insiste en que sigue ocupando el cargo.
El tema de la piedra atada al cuello y el fondo del mar fue repetido ahora por Giaquinta. “Si el Estado pensase que ése sería el rumbo que habría de tomar la educación de nuestros niños y la preservación de su salud: entonces el Estado estaría perdiendo su razón de ser. En ese caso, no dudaría en animar a los cristianos a la desobediencia civil, en la medida proporcional y con los medios democráticos que correspondan”, agregó el arzobispo chaqueño, quizás apelando a algún paraguas que lo cubra de una denuncia por apología del delito.
El pecaminoso adulto al que hace mención Giaquinta no es otro que el ministro González García, y el rumbo que les hace perder a niños y adolescentes no es otro que el que los transforma en madres adolescentes a los 12 y 13 años y las ubica entre los niveles de mortalidad materna en el parto. Giaquinta también mostró su “estupor” por “una madre que se queja de que en una escuela de La Plata a su hija de 11 años y a sus compañeras les han dado anticonceptivos orales, con la inscripción del Ministerio de Salud. La quieren hacer adulta a las patadas”.
La parrafada bíblica llegó no sólo en momentos en que en la Comisión de Educación de Diputados prácticamente se ha logrado consenso para un dictamen favorable por mayoría, sino que hoy comienza en Pilar la 90ª Asamblea Plenaria del Episcopado católico argentino, que tendrá como tema central la elección de las nuevas autoridades que conducirán la Iglesia por los próximos tres años. Esta elección adquiere vital importancia porque tiene lugar en un momento en que las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia caminan sobre brasas. Y entre los temas álgidos figuran nada menos que el aborto, la educación sexual y el caso Baseotto. Es precisamente sobre estos temas que los obispos se reunirán a debatir desde esta mañana en su asamblea plenaria.

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