SOCIEDAD › SE DUPLICO LA GENTE EN LA CALLE. NO HAY LUGAR EN LOS ALBERGUES

Con frío y sin techo para dormir

En noviembre había 1200 personas viviendo en la calle: hoy son 3000. Como no alcanzan los albergues, les dan frazadas y viandas.

 Por Eduardo Videla

Si el frío golpea con dureza esta semana, fue más cruel para la gente que, por falta de techo, tiene que pasar la noche en la calle. El programa que desde hace cuatro años se ocupa de dar cobijo a los homeless porteños, por primera vez no puede dar alojamiento a los necesitados: la demanda, cada vez mayor, hizo colapsar la capacidad de los albergues que, con sus distintas variantes, alojan a unas 11.000 personas. “La cantidad de gente en situación de calle es más del doble que la que había hace un año”, dice la secretaria de Promoción Social, Gabriela González Gass. Para colmo, la ola polar llegó antes de que el Gobierno pudiera terminar dos nuevos albergues que tiene en construcción, uno en Retiro, el otro en Parque Patricios, con una capacidad total de 320 camas. Para paliar la situación, desde el lunes a la noche, tres móviles reparten frazadas, una vianda y una taza de mate cocido entre la gente que vive en las plazas de Buenos Aires.
“La otra noche, de tanto frío, no pudimos ni dormir”, dice Walter (35), mendocino, que desde hace diez días comparte un hueco, junto a la puerta de edificio de Yrigoyen al 1700, frente a la Plaza Congreso, con otros dos hombres. Habla de la madrugada del lunes, cuando los números oficiales indicaron tres grados bajo cero de sensación térmica. Los tres pasan el día ahí, aunque se turnan para salir a buscar alguna changa, un plato de comida o un paquete de cigarrillos. “No podemos andar con las cosas encima, y tampoco las podemos dejar solas acá. Si te descuidás, perdés lo poco que tenés”, dice Ramón, un uruguayo de 52 años que hace 30 vive en Buenos Aires y 4 a la intemperie.
Tampoco están solos. Sobre Yrigoyen se agolpan otros sin techo que, a las siete de la tarde, desprovistos ya del abrigo débil del sol, duermen enfundados en frazadas y sobretodos, junto a sus bártulos. Son los crónicos, que habitan la plaza desde hace años, y ahora se ven invadidos por los nuevos pobres.
El último censo, en noviembre del año pasado, dio como resultado 1200 personas viviendo en calles y plazas. Hoy, las estimaciones oficiales calculan que son más de 3000. “Con la crisis, desde diciembre, aumentó la cantidad de desalojos y hay mucha gente que viene del conurbano y no tiene dinero para volver”, dice González Gass. “Son los que vienen a hacer trabajos eventuales, buscas y mendigos, que pasan la noche en verdaderas ranchadas, en las estaciones de Once, Constitución o Retiro”, dice la funcionaria.
En abril, el equipo de Buenos Aires Presente todavía tenía un pequeño margen de maniobra. “Podíamos alojar a un par de personas por semana, durante unos días, porque había rotación en los hoteles”, dice la coordinadora de Buenos Aires Presente (BAP), Patricia Malanca. En los hoteles contratados por el Gobierno de la Ciudad había en ese entonces 8300 personas, pero ahora suman 8640. Hace un año eran 6500.
Los hoteles son sólo una parte de la oferta del gobierno porteño, que aparecieron como solución transitoria y con la crisis terminaron siendo un destino permanente. Otras 441 personas pueden pasar la noche en los hogares para sin techo, donde además de camas y frazadas tienen baños y un plato de comida por la noche. Hace un año eran 400. También hay albergue para 69 chicos de la calle y para 1800 abuelos sin recursos, en los hogares de ancianos. El presupuesto para todo el servicio es de 12 millones anuales, pero la cifra, como todo el presupuesto porteño, está sujeta a la recaudación.
El Gobierno no pudo adelantarse a los estragos del frío: aún no están terminados los hogares que se construyen en un galpón que perteneció a la Administración General de Puertos, en Retiro, y en otro, ubicado en Amancio Alcorta y Monteagudo. Por eso, tuvo que afrontar la emergencia, esta semana, con tres móviles que salieron a asistir a los sin techo, el lunes a la noche, cuando el frío ya estaba instalado en la ciudad. “Entregamos 180 frazadas en Congreso, Constitución, Once, y en la avenida9 de Julio. Y les llevamos un termo con mate cocido y una vianda con galletitas, atún, paté, jugo y un alfajor”, detalla la coordinadora del BAP. El operativo se repitió anoche en Flores, Belgrano y Recoleta y continuará esta noche.
“Sabemos cómo está el país, que no podemos esperar demasiado”, dice Leonardo (30), en su hueco de Congreso, medio resignado. “Pero para salir necesitamos un lugar: si estamos en la calle, no nos dan trabajo, y si no tenemos trabajo no podemos pagar un lugar. La ropa la lavamos en la fuente de la plaza, pero no tenemos dónde bañarnos. La calle es un círculo vicioso que te va chupando”, se desahoga. Un cuarto hombre se acerca, de mal humor: “Si quiere hacer una nota tiene que traer plata”, le dice al cronista. Los otros tres tratan de calmarlo. “No queremos que nos metan a todos en la misma bolsa”, explica.

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Desde el lunes a la noche, tres móviles reparten frazadas, una vianda y una taza de mate cocido.
 
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