SOCIEDAD

CRIMEN

La contadora que había desaparecido hace tres días en la zona de la Terminal de Omnibus de la capital tucumana fue encontrada ayer descuartizada en el ropero de la casa de su íntima amiga. Liliana del Valle Cruz, de 52 años, contadora del Colegio de Farmacéuticos de Tucumán, apareció muerta en el armario de la casa de su amiga María del Valle Dip, quien fue detenida junto a sus dos hijos. Voceros de la investigación, que trabajaban anoche en el lugar de los hechos, indicaron que aparentemente la idea de quien la asesinó era seguir cortando el cuerpo en pedazos más pequeños, para luego tratar de hacerlo desaparecer. El caso fue resuelto cuando uno de los hijos de Dip rompió el silencio y denunció lo sucedido. Cruz, supuestamente, fue vista por última vez en el acceso de la terminal. Hasta allí había llegado en su automóvil, al que estacionó en un sector no autorizado y lo dejó con las ventanillas abiertas y las llaves de su casa y del vehículo en el interior del rodado, de acuerdo con lo manifestado por un guardia de seguridad privada. Sin embargo, ahora se sospecha que en realidad la que dejó el auto fue Dip, después de haber cometido el crimen.

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