SOCIEDAD › EXTRADITAN A UN EX MARINE QUE SECUESTRO A SU HIJA

Un vuelo directo al calabozo

El hombre había tenido una hija con una azafata de Aerolíneas. En 2000, se llevó a la beba clandestinamente a EE.UU. Ahora, fue descubierta por una imagen computarizada mostrada en tevé.

En un hecho inédito, un ex marine de los Estados Unidos fue extraditado ayer a la Argentina y será juzgado en el país por haber secuestrado a su hija, fruto de la unión con una azafata argentina que vive en el barrio porteño de Villa Lugano. El ex militar se escapó de Buenos Aires con la niña cuando la pequeña tenía apenas 8 meses de vida. A pesar de la búsqueda desesperada que inmediatamente emprendió en Estados Unidos, la madre no supo nada sobre su hija durante dos años, hasta abril último, cuando en un programa de un canal latino se mostró una imagen computarizada de cómo serían las facciones actuales de la nena, y una mexicana que solía cuidarla la reconoció y llamó a la producción. El FBI logró ubicar dónde vivía y la niña volvió con su madre.
Michael White, de 42 años, llegó ayer a las 6.05 en el vuelo 1303 de Aerolíneas Argentinas, custodiado por agentes de Interpol Argentina. Fue alojado en la alcaidía de la Superintendencia de Investigaciones de la Federal. El lunes sería indagado por el juez de instrucción Roberto Grispo acusado de “secuestro de menor, en infracción al artículo 146 del Código Penal”, un delito no excarcelable cuya pena mínima es de cinco años de prisión.
Marcela Sartori, madre de la nena, se encontraba ayer fuera del país por cuestiones laborales y prefirió no tener contacto con la prensa. Tiene 38 años, es azafata de Aerolíneas Argentinas y cuatro años atrás, en uno de sus viajes al estado de Florida, conoció al ex marine que en ese momento dijo ser mecánico aeronáutico de la compañía Delta Airlines. Poco tiempo después, Marcela quedó embarazada y el 18 de agosto de 1999 nació Selena, como bautizaron a la pequeña. Durante la licencia por maternidad, Marcela convivió cuatro meses con Michael en Estados Unidos y luego regresó al país, para instalarse con su hija en la casa de sus padres en Villa Lugano. Pero Michael le dijo que la extrañaba mucho y se mudó con ellas. El drama para Marcela comenzó el 25 de abril de 2000. Ese día, mientras ella estaba haciendo un curso, el ex marine se fue a pasear con la nena y nunca más volvió. Por la noche, la llamó y le comunicó que se iba con Selena. Cuatro días más tarde, volvió a llamar y le informó que había regresado a Estados Unidos con la pequeña de 8 meses, a pesar de que no tenía documentación legal para sacarla del país.
A partir de ahí Marcela no sólo tuvo que enfrentar la desaparición de su hija. Además, conoció la verdadera identidad de su esposo: el ex marine tenía varias causas judiciales por robos y venta y posesión de cocaína que ella desconocía. Inmediatamente hizo la denuncia judicial. En mayo de 2000 se pidió la captura internacional de Michael por sustracción y ocultamiento de la menor. Cancillería intervino y remitió el caso a la autoridad norteamericana en la materia, el International Center for Missing and Exploited Children. Con el apoyo legal de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de Cancillería y el Consulado de Miami, el mismo mes Marcela consiguió que la Justicia de Miami, aplicando el Convenio de La Haya de Sustracción de Menores, le concediera la custodia de Selena. Para seguir adelante con su búsqueda, la azafata gestionó el subsidio del Estado argentino para casos similares y pudo contratar abogados norteamericanos. Pero pasaron los meses y no aparecían datos sobre el paradero de Selena y el ex marine. Ni siquiera Interpol pudo ubicarlos.
Demoró, pero el final feliz llegó para Marcela. La clave fue el programa de televisión “Marta Susana” que conduce una argentina en el canal Univisión. Allí, el 8 de abril último, la azafata mostró una imagen computarizada con una proyección de cómo serían los rostros de su hija y del ex militar. El azar quiso que Luz Cervantes, una mexicana que solía cuidar a Selena, estuviera mirando el programa. Al reconocerlos, llamó al canal y al día siguiente el FBI pudo encontrar al padre y a la niña, que vivían en el centro de Los Angeles. Michael le había cambiado el nombre a la nena: la llamaba Jordan. Tres días después, a dos años de la última vez que la había visto, Marcela se reencontró con su hija y desde ese día Selena vive con ella en Lugano.

Compartir: 

Twitter

Michael White, de 42 años, llegó ayer a las 6.05 custodiado por agentes de Interpol Argentina.
 
SOCIEDAD
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.