SOCIEDAD › MAS DE DOS MILLONES DE HOMOSEXUALES MARCHARON POR EL ORGULLO

Madrid, la capital gay del mundo

Durante toda la semana, España fue el epicentro de la diversidad sexual. El Europride fue la mayor fiesta para conmemorar el Día Internacional del Orgullo Gay. Hubo desde reuniones políticas hasta multitudinarios bailes callejeros. Ayer, las actividades cerraron con una marcha interminable por Madrid.

 Por Flavio Rapisardi *

Desde Madrid

–¡Dear gays, lesbians and trans!

–¡Uuuh! ¡No!

El forzado inglés de la madura estrella pop Marta Sánchez no convencía a las miles de personas que se apretujaban en la plaza de Chueca, el barrio gay-lésbico de Madrid. Bajo un extraño sol de las 21.30, actores, actrices, activistas, y la mismísima cantante, pretendían leer en inglés el Pregón del Orgullo, manifiesto político de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales con motivo del Europride, la marcha del orgullo europeo. Pero una enardecida multitud exigía el español. La diva, enfundada en un diminuto vestido negro brillante, retrucaba:

–¡Seamos modernos!

Pero no hubo caso: un activista le habló en el oído y le hicieron postergar su inglés seseado. Así que primero en español se escuchó la frase más fuerte del pregón dirigida al Papa y al Partido Popular: “Señores, ¡Franco ha muerto!”, respuesta a las reiteradas desbocadas vaticanas y a los recursos ante el Tribunal Supremo de Justicia de España que el partido de Mariano Rajoy interpuso para declarar inconstitucional la Ley de Matrimonio aprobada por el PSOE, IU y algunos liberales del PP seguidores de Alberto Gallardón, el alcalde de Madrid.

Mientras el debate sobre política del lenguaje sucedía en la plaza de Chueca, en todas las calles del barrio se desataba una gran fiesta: bares, sex shops y librerías armaron barras expendedoras de cerveza, vino y sangrías para acompañar a miles y miles de personas que se acercaban a los cuatro escenarios en los que se podía escuchar rock, pop y algo de música electrónica. Gays que viven en gimnasios lucían musculosas casi como excusa, pequeños grupos de lesbianas se arremolinaban en alguna barra frente a tanta testosterona nada feminista y muchos osos (gays con kilitos y mucho pelo) se juntaban en las puertas de las decenas de bares de su comunidad. En pocas horas, Chueca devino discoteca pública extendida en calles y plazas, es decir, en el complejo modo que encontró el activismo para hacer masivas sus marchas que pasaron de cinco mil a casi dos millones de personas de un año para otro: los españoles dicen que ahora Madrid ya tiene su fiesta, y eso se nota cuando en la marcha desfilan carrozas de partidos políticos y movimientos sociales, además de las discotecas y empresas gay friendly (amigables con la causa) o cuando parejas del mismo sexo se besan sin pudor ante grupos de chicos y chicas heterosexuales que pasean en la gran fiesta pública que es el festejo del orgullo de gays, lesbianas y trans.

En este clima, Tony Poveda y Beatriz Gimeno, principales referentes de la Federación Estatal española, repitieron una y otra vez que el orgullo es político, feminista, joven, migrante y ciudadano. Ya lo señaló Maquiavelo, hacer política de masas nunca es un arte fácil ni bueno. Las actividades políticas de la semana como la Primera Cumbre Iberoamericana de Activismo Lésbico, Gay, Trans y Bisexual, de la que forma parte la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (Falgtb) junto con delegaciones de México, Uruguay, Chile, Perú y Costa Rica, hasta el Orgullo Ciudadano, actividad de compromiso que unió desde Gaspar Llamazares, coordinador de Izquierda Unida española, el dirigente gay histórico de Barcelona Jordi Petit, hasta actrices de teleseries locales, se mezclaron con la interminable juerga de la noche madrileña que se potenció con los capitales que el Europride y grupos empresarios aportan para un modo de resistencia que aquí denominan lúdico.

Así, los relatos sobre los “crímenes de odio” hacia personas lgbt (asesinatos causados por la orientación sexual o identidad de género de las personas) en el Perú, la prohibición de realizar reuniones de personas de sexualidades diversas en Costa Rica, la crítica a los códigos contravencionales aplicados aún en nuestro país, las críticas de la delegación chilena a la falta de políticas públicas antidiscriminatorias, el señalamiento uruguayo sobre la discriminación a las personas trans y la lucha por lograr el matrimonio y una ley de identidad en toda la región resonaron en la Casa de las Américas.

Alternativas

No lejos de Chueca, en el barrio Lavapies, cientos de afrodescendientes, paquistaníes, anarquistas y personas de diversidad sexual se sacudían al son de batucada brasileña mientras devoraban el arroz y los mariscos de la Gran Paella Rosa Anticapitalista. Entre redoblantes y tambores, jóvenes punks y alternativos coreaban frases como “El eje del mal es heterosexual”, “A quien le molesta, el orgullo es protesta” y “Orgullo europeo, orgullo pesetero”. Estas críticas se sumaron a varias ironías sobre el tardocapitalismo y la defensa de la ecología.

En la otra punta del arco alternativo, lejos de las reivindicaciones obreras y cercanos al trabajo con contratos basura, un grupo de empresarios gays, opuestos a los otros hombres de negocios que coorganizan la movida de Chueca junto con la Federación Estatal, armaron la mega rave Infinita 07-Festival Ocio-cultural de Gays y Lesbianas: múltiples pistas para lesbianas, otras para gays, otras para osos y otras para jóvenes alternativos electrónicos. Todos bailaron bajo los spots de Coca Cola, Chevrolet, NH Hoteles y Telefónica, entre otros. Lo único llamativo de esta fiesta, que poco tiene de “resistencia lúdica” y más de negocio de ocasión, es el despliegue diverso de estilos y la monumentalidad que pueden lograr miles de euros. La política puede tener distintas cercanías al mercado y ésta no mira el pelaje del que abre la billetera. Es cierto que el capital es capital, pero algunos son menos non sanctos que otros y como argentinos sabemos que no es lo mismo el pelaje de simio que el de gorila.

La “mani”

Finalmente, ayer a las seis y media, Madrid estalló. Cerca de dos millones de personas comenzaron su marcha en la Puerta de Alcalá. Allí, en primer lugar, se ubicaron las organizaciones sociales. Este año, en honor a la Cumbre Iberoamericana, las delegaciones de Argentina, Perú, México, Uruguay, Costa Rica y Chile encabezaron la marcha bajo los aplausos de la concurrencia que no dejaba lugar en las veredas de la Gran Vía. Con un cartel que rezaba “Latinoamérica avanza”, las delegaciones marcharon y fueron aplaudidas a su paso y detenidas cada vez que un compatriota veía el cartel de su país, con la emoción de tocar por un momento la patria lejana.

Detrás de las delegaciones latinoamericanas, las comunidades autónomas de toda España se hicieron presentes: Madrid, Barcelona, Islas Baleares, Valencia, Galicia, País Vasco. Cada grupo con su bandera local y sus consignas bailaban y cantaban contra la homofobia y el neoconservadurismo europeo. Los locales eligieron la consigna “30 años de democracia. 2 años de igualdad”, en honor a la sanción de la Ley de Matrimonio que equipara a España con la política de igualdad de Suecia, que el próximo año será la sede 2008 del Europride.

Un dato llamativo fueron las fuerzas políticas y sindicales de España presentes en la “mani”, la manifestación. Las comunistas Comisiones Obreras montaron una carroza con música electrónica en la que gays, lesbianas y trans mostraban sus cuerpos y bailaban mientras flameaban las banderas rojas de esa central sindical. Un poco más adelante, la Izquierda Unida (IU) con todos sus dirigentes a la cabeza, se sumaba a la fiesta electrónica que su central sindical había armado. La socialista UGT y el PSOE prefirieron manifestar al ritmo del pop español, más precisamente de Fangoria, quien desde unos parlantes muy potentes cantaba una canción desquitada y provocativa a un amor no correspondido. Mientras las centrales sindicales manifestaban, en el escenario central montado en Plaza España todos los secretarios generales de estas fuerzas obreras se abrazaban a algún gay o travesti que les pedían fotos y hacían declaraciones de prensa. Algo así como si Moyano o Yasky se fotografiaran con la activista trans Marcela Romero, vicepresidenta de la Falgtb, en la Plaza del Congreso el próximo 2 de noviembre, Día de la Marcha del Orgullo en la Argentina.

Debajo del escenario, la Asociación de Gays y Lesbianas Sordos seguían atentos y atentas el lenguaje de señas que se hacía desde el escenario, sobre todo a la hora de los discursos. Los y las dirigentes de la Felgtb arremetieron contra el Partido Popular, el mismo que acaba de invitar a Mauricio Macri a visitar España, no sólo por su oposición jurídica a la Ley de Matrimonio, sino también por oponerse en el Parlamento Europeo al voto de censura a los gemelos nacionalcatólicos que gobiernan Polonia como si fuera sus propias vidas. Y cada crítica al PP y al Papa (“Cuidado con el pastor alemán”, rezaban unas pancartas) fueron aplaudidas con manos golpeándose y otras girando al aire como lo hacen las personas sordas, quienes se sumaron al abucheo a los países donde todavía la homosexualidad es penada con muerte, la lista de los ocho países indignos: Afganistán, Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos, Irán, Mauritania, Nigeria, Sudán y Yemen. Todo un ejemplo de progreso.

Nadie descansó hasta las once de la noche, cuando una de las últimas carrozas, la de los osos, ingresó a la Plaza España mostrando cuerpos peludos y desnudos saludando a la concurrencia rodeados de la canción “I will survive”, tirando besos a dos trans que desde el escenario lloraban abrazadas frente a la emoción de ver cómo la lucha de los primeros cientos de gays, trans y lesbianas que se animaron hace 30 años a manifestar en las calles de Madrid y Barcelona hoy se multiplicaron por millones.

Madrid anoche se durmió tarde, pero con más alegría que las noches anteriores: la felicidad de saber que junto con Suecia son la avanzada de algunas de las conquistas del movimiento de diversidad sexual en todo el mundo. Y eso es necesario no solo para gays, lesbianas y trans, sino también para toda sociedad que se declare democrática, como Europa, aunque el franquista PP parece no enterarse. Un ¡Europa igualitaria! fue el aviso del final de la protesta y la fiesta en la Gran Vía y un aviso sobre lo que vendrá, que no será fácil para las comunidades de diversidad sexual, pero tampoco para los defensores de las morales integristas.

* Area Queer-secretario de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales.

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