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Sábado, 22 de noviembre de 2014

TEATRO › EN LA CARTELERA PORTEÑA, COINCIDEN TRES PUESTAS SOBRE SUS TEXTOS Y SE PREPARA OTRA

La fascinación por un autor llamado Arlt

Las funciones de Saverio, el cruel, Como si fuera un crimen y Los malditos demuestran el atractivo que los textos del escritor y periodista ejercen sobre el mundo del teatro. Página/12 juntó a sus responsables para indagar sobre las causas de su vigencia.

 Por Paula Sabatés

Como si fuera un crimen, dirigida por Alfredo Martín, se inspira en el cuento “Una tarde de domingo”.

Media docena de puestas en cartel sobre Roberto Arlt, unas cuantas más que ya bajaron y otra por estrenarse evidencian que la obra del escritor, dramaturgo y periodista es más que una constante de la cartelera porteña, por lo menos del circuito off. Este año, incluso, las propuestas teatrales del escritor, o bien aquellas inspiradas en su universo, superaron a las versiones de Hamlet, que viene siendo la obra más representada en la Capital Federal en los últimos tiempos. ¿Casualidad? ¿Moda? ¿Revival de una de las plumas más particulares de la Argentina? Para Alfredo Martín, responsable de Como si fuera un crimen, inspirada en el cuento “Una tarde de domingo”, se trata más bien de una cuestión: “Roberto Arlt sigue y seguirá llevándose a escena porque refleja la esencia de nuestra condición humana”, sentencia el director a Página/12, que reunió a algunos de los creadores que este año se le animaron a este escritor “maldito”, tal como lo definen.

Nacido en abril de 1890 de un matrimonio de inmigrantes que se asentó con sus hijos en el barrio de Flores, Arlt comenzó su carrera periodística con tan sólo dieciséis años. Creyendo que ese oficio lo ayudaría económicamente, pasó por varias redacciones y realizó varios viajes. En su paso por el periódico El Mundo, donde permaneció hasta su muerte, escribió sus emblemáticas y magistrales Aguafuertes porteñas, breves postales e instantáneas de la vida en la ciudad. Además, se destacó como escritor: publicó las novelas El juguete rabioso, Los siete locos, Los lanzallamas y El amor brujo y también libros de cuentos como El jorobadito y El criador de gorilas, entre otros. Cuando rondaba las tres décadas (murió a los 42 años), Arlt empezó a interesarse por el teatro, lo que lo llevó a escribir casi una decena de piezas teatrales, que estrenó, casi sin excepción, en el mítico Teatro del Pueblo, para donde trabajaba. La calidad de toda su obra, que tiene un estilo muy propio y diferente al de cualquier escritor de su época, hace que, a la hora de llevar su universo a la escena, algunos directores opten por elegir sus piezas teatrales y otros algunos de sus textos literarios. Sus novelas El juguete rabioso y Los siete locos, por ejemplo, han sido adaptadas al teatro en más de una oportunidad.

Particularmente en la cartelera actual, la mayoría de las piezas que están con funciones son adaptaciones teatrales que distintos directores realizaron sobre cuentos o novelas de Arlt, mientras que sólo dos son versiones fieles de una de sus obras dramáticas, Saverio, el cruel, a la que se sumará una tercera que se estrenará a principios de diciembre (será la puesta de la obra 300 millones). Para Adrián Blanco, director de Los malditos (basada en La fiesta del hierro), las reescrituras superan en cantidad a las obras originales, ya que “tomar hoy en día una pieza de los años ’30 tal cual está sólo complacería a arqueológicos pensamientos, puesto que en esa época los autores redundaban en explicitaciones, repeticiones y presentaciones de personajes que no se desarrollaban del todo y que no eran imprescindibles en el conflicto central” (de todos modos, el teatrista aclara que casi todas las frases de la obra son de Arlt y que lo que hizo junto a José Páez, el otro autor de la pieza, fue “desarmar e hilvanar” el material). Coincide con él, a grandes rasgos, Alfredo Martín, para quien “las obras de teatro de Arlt son muy potentes e interesantes, pero en ellas se nota el paso del tiempo, en cambio su literatura nos brinda un universo tan fecundo que si logramos adaptarlo a la escena, podemos apelar a estructuras más actuales, que refieren a la subjetividad de nuestro tiempo”.

De todos modos, y sea como fuere, todos los directores y dramaturgos rescatan de su obra dramática distintos componentes. “Su teatro está lleno de acción dramática y pareciera que no escribe para complacer los deseos de la burguesía, sino que pretende generar estados y reacciones de distinta índole en los espectadores”, concede Blanco. Y Cristian Sabaz, director de Saverio, el cruel (que sí es una obra “original” de Arlt), arriesga: “El teatro de Arlt es de una riqueza inagotable. Todas sus obras tienen un mundo sólidamente construido sobre la base de historias apasionantes y de grandes personajes. Es un autor de ideas, pero al mismo tiempo es uno que te introduce en aventuras casi cinematográficas, con un lenguaje propio, algo que quiere lograr todo escritor”.

Si bien es consciente de la cantidad de puestas sobre Arlt que este 2014 presentó la cartelera porteña, Blanco dice que hasta hace unos años esta pluralidad no era tal. “Todos hablan de su genialidad, pero es un escritor maldito que permanece en el margen. Es más, en los teatros oficiales hace mucho que no sube a escena.” Consultado por los motivos que pueden llevar a este olvido por parte de la programación de ese circuito teatral, al igual que el comercial, el director no duda en su respuesta: “Arlt es molesto, desafiante, agresivo, incisivo, un narrador intolerable para cierta clase media. Se embarra en sus conflictos y nadie sale limpio de ellos, lo que molesta a ciertas tendencias teatrales de modernidad híbrida, cool y light”, sentencia el director de la pieza que se centra en la vida de un fabricante de armas, su hijo y su nueva y joven esposa. 

Con personajes particulares y situaciones y universos fuera de lo común, cabría preguntarse si las historias que Arlt desplegó en su teatro y su literatura podrían equipararse a las que narró en sus Aguafuertes porteñas. Para Sabaz, que los sábados dirige su versión sobre la historia del pobre vendedor de manteca, las aguafuertes les hablan a las obras teatrales de Arlt y viceversa. “Vaya uno a saber si en esa mascarada final de Saverio, el cruel no estará merodeando ese carnaval de Buenos Aires de fiestas de carnaval o los personajes que se encuentra al caminar por la avenida Corrientes por la noche. Entre los personajes que Arlt se cruza al caminar por la calle, tal vez esté el atormentado corredor de manteca”, especula. Para Blanco, sin embargo, “sus aguafuertes son relatos de la realidad, pinceladas de paisajes y personajes casi siempre urbanos, pero sus obras son distintas, más ficcionales, fantásticas en términos literarios, con elementos oníricos muchas de ellas, incluso absurdas y dolorosamente grotescas”. Martín de-sempata. Para él, su obra literaria y la periodística no pueden en general homologarse, pero, de todos modos, concede: “A lo mejor sí se pueden emparentar en el sentido de que toda su obra deja reconocer cierta visión semejante respecto del enfrentamiento y la lucha de clases, la hipocresía de la sociedad y ese desencanto frente a las miserias humanas”.

* Saverio, el cruel se puede ver los sábados de noviembre, a las 20, en Teatro el Popular, Chile 2080. Función especial: domingo 23, a las 20, en el marco de Proscenio sur (gratis).

* Como si fuera un crimen se exhibe los sábados, a las 20, en Teatro Andamio 90, Paraná 662.

* Los malditos va los viernes y sábados, a las 22.30, en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543.

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