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Sábado, 16 de junio de 2007

TEATRO › CONTINUA LA SEMANA DE HOMENAJE A JEAN-LUC LAGARCE

Crónica de varias señoras

Marilú Marini, secundada por Alfredo Arias, y Graciela Araujo fueron parte de quienes dieron vida a los textos del autor francés.

 Por Hilda Cabrera

¿Por qué buscar locamente la sustancia de la vida cuando existen guías de comportamiento que prometen una existencia sin sobresaltos? Desde el nacimiento hasta la muerte, todo puede ser reglado según el manual que la dama burguesa lee en el imaginario salón de una casa de ricos. La mujer que se desplaza con elegancia entre sillas de estilo tapizadas en pana roja dice estar ahí para reflexionar sobre esas cuestiones. A través de su lectura divulga valores forjados no se sabe por quién y sin que aparentemente ningún otro hecho la distraiga. En el papel de esa dama, Graciela Araujo, única protagonista de Las reglas de la urbanidad en la sociedad moderna, de Jean-Luc Lagarce, equilibra el previsible envaramiento de su personaje con toques de afinado humor que incluyen alguna mirada atónita y gestos de sorpresa que transparentan contradicciones y absurdos.

Ese es el tono elegido para esta pieza que integra la Semana Lagarce, ciclo que recuerda al autor francés fallecido en 1995. La mujer enumera conveniencias sociales, trivialidades y asuntos vitales como la elección del nombre para un recién nacido. ¿Es acertado llamar a una niña Teresa, “la que sabe domar a las bestias feroces”? La etimología a veces pesa. Importa entonces –según este manual de comienzos del siglo XX– inscribir al niño o la niña con el nombre adecuado para que éstos no sean blanco de “una escolaridad divertida o un desopilante servicio militar”. Para guardar las formas y evitar desagradables sorpresas, aconseja prescindir de amigos, tutores y madrinas y padrinos “que ocupen posiciones mediocres”. Se asegura así un bautismo, casamiento y funeral dignos.

Las imágenes de un palacete proyectadas sobre una de las paredes laterales del espacio escénico de Elkafka definen el status de la mujer, aun cuando las reglas de urbanidad aquí prolijamente comentadas puedan ser aceptadas por individuos de estamentos inferiores. La obra, traducida por Ingrid Pelicori y dirigida por Rubén Szuchmacher, se transforma gradualmente en diálogo interior, siempre en curso a pesar de las interrupciones. Entonces la mujer se detiene sorprendida ante la sonoridad de una palabra, y la explora dando la impresión de que ha descubierto algo más.

Diferente en cuanto a estructura, Music Hall, otra pieza del ciclo, tuvo dos versiones en el Teatro Maipo con puesta de Alfredo Arias. Estas funciones permitieron al público reencontrarse con Arias y Marilú Marini (ambos residentes en Francia) y apreciar la ductilidad y singular vis cómica de estos artistas. En una, el protagonismo fue de Arias y Marini y en la inaugural, de quienes participaron primero en el prólogo festivo y luego acompañaron a la actriz en la lectura: Enrique Pinti y Daniel Fanego. Así, en la apertura, Jean-François Casanovas fue Edith Piaf y Noralih Gago, una desprejuiciada Concha del Río a la que secundó Santiago Palavecino en un rol femenino. Reapareció Zulma Faiad y Jimena Riestra reeditó el Tango del fracaso. Sobresalieron los números de Sandra Guida, Alejandra Radano, Omar Caliccio, María Concepción César y Adriana Aisenberg, esta última recitando a la manera de una colegiala de los años 50 “Voces del Paraná” y “Las Malvinas”, textos incluidos en Las pequeñas patriotas, pieza que tiempo atrás protagonizó junto a Norma Aleandro. El actor Jorge Luz, presente en la platea, recibió a su vez agradecimientos y aplausos.

El texto de Lagarce, escrito en 1989, llegó después, leído por Marini, Pinti y Fanego. Un trabajo sin desbordes en el que dominó la melancolía. Se alude allí al azaroso itinerario de una Chica y sus Boys, eternos “cómicos de la legua” deseosos de brillar, aunque sea en “suburbios de perdedores” donde “el ausentismo del público es masivo”. Otro retrato de lo inacabado donde se lucieron todos, cada uno en su rol. Aún quedan más obras de la Semana Lagarce con otros elencos y directores. Estas son Apenas el fin del mundo (hoy a las 17 en Espacio Callejón), Cabaret Lagarce (hoy a la 1.00 en Anfitrión) y Ultimos remordimientos antes del olvido, hoy a las 18 y mañana a las 15.30, en El Portón de Sánchez.

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Graciela Araujo en el soliloquio de una dama burguesa.
 
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