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Sábado, 14 de febrero de 2009

CHICOS › GALILEO SOBRE LA MESA, BASADA EN LA VIDA DE GALILEO, DEL DRAMATURGO ALEMAN

Títeres toman por asalto a Brecht

La Compañía Ad Hoc presenta un espectáculo no convencional, que aborda la vida del científico. “Un teatro de rasgos populares permite que concurra la familia y que la historia de Galileo se pueda contar de otro modo”, dice Horacio Tignanelli, autor de la adaptación.

 Por Sebastián Ackerman

Un hombre asume el rol de narrador y cuenta su excursión al teatro para ver La vida de Galileo, de Bertolt Brecht, y esa historia se desarrolla en el teatrino, un pequeño toy theatre: doble representación, Galileo sobre la mesa es una obra dentro de otra que muestra la vida del científico italiano. “Una de las características es que no hay un conflicto dramático explícito, sino un conflicto cognitivo: qué hago con mi conocimiento, cómo lo transmito, es la realidad o no, es lo que pienso de la realidad o no. Esto es lo que está inserto en la obra. Es un conflicto que no se resuelve en el escenario, más allá de que la trama tenga un comienzo y un final. Se resuelve en el público: preguntas que quedan abiertas luego de ver la obra, como qué hubiera hecho yo en esa situación”, explican a Página/12 Horacio Tignanelli, autor de la adaptación de la obra de Brecht, y Eduardo Scardino, integrantes de la Compañía Ad Hoc, que se presenta los sábados a las 19.30 en el C. C. Rojas (Av. Corrientes 2038).

La obra no se centra en los descubrimientos de Galileo ni en su teoría del cosmos, sino que la idea es hablar sobre la actividad científica y cómo se desarrolla en un momento histórico: el teatro “científico”. “Hay una línea de obras históricamente ya insertas en el siglo XX que van marcando un estilo y una forma de decir las cosas”, remarca Tignanelli. “Hay varias obras de Brecht, pero también Los insólitos, o Copenhague, piezas que tienen que ver con planteos desde la ciencia. Hay diferencias en cómo se llevan a escena dramáticamente. El asunto es que hay pocas obras abarcativas al público infantil y juvenil. Nosotros trabajamos en ese rango. En el caso de Galileo estamos en el siglo XVII, pero Copenhague es contemporáneo... Incluso creo que la problemática de Galileo tiene mucha actualidad”, apuesta.

¿Cómo hacer que la vida de un científico que vivió hace más de 400 años pueda convertirse en una obra para chicos? Como toda pieza teatral, Galileo... es una representación en la que se cuenta una historia, porque, dice Tignanelli, “el teatro, como la ciencia, también forma parte de la cultura. Y un teatro de rasgos populares, como el de títeres, permite que concurra la familia, que la historia de Galileo se pueda contar de otra manera. Es una propuesta interesante para que la gente vuelva a escucharla”. Pero además, afirma, adaptaron el texto “a un lenguaje más llano, que la técnica nos lo permite muy bien, y damos cuenta de la trama que tiene la obra como para que un espectador que no está habituado a una reflexión sobre la ciencia pueda ir llevando el hilo de esa trama y con ella construir una idea de lo que se quiere mostrar: ‘Mirá al fulano este, lo que hizo, que tuvo que retractarse cuando se lo pidieron, y sin embargo siguió sosteniendo las ideas que se mantienen hasta hoy’”, ejemplifica.

La puesta en escena no es la tradicional del teatro de títeres, es más bien una puesta de “teatro de Pollock”: pequeños escenarios montados sobre una mesa, con una reducida cantidad de público para que puedan acercarse y ver en detalle la acción sobre el miniescenario. Para Scardino, “los títeres son frame to frame: el narrador cuenta lo que sucedió con los personajes en esa situación y ellos cobran vida en el diálogo, no en la acción. Hay movimientos con la salida o aparición de algunos personajes y con efectos escenográficos, para enriquecer la imagen. Es casi un teatro de historieta, con un narrador que va contando lo que pasa”, lo define, y Tignanelli explica que la técnica es “nueva en Argentina, de figuras 2D pero, que a diferencia del teatro de sombras, ves el objeto. Me parece que ésta es una apuesta interesante: poder hacer una obra de alto vuelo, que permite otras funciones, como el acercamiento con el público y su cercanía con el teatro épico”, se entusiasma.

El 2009 fue declarado por la ONU el Año Internacional de la Astronomía, en conmemoración por los 400 años de la invención del telescopio por Galileo, y por ello ambos sostienen que poder presentar la obra en un espacio de la Universidad de Buenos Aires es una forma de reconocer el trabajo del científico italiano: se lo puede homenajear, dicen, poniendo un telescopio gigante en el Obelisco, haciendo programas especiales de televisión, o “presentando una obra de teatro”, una forma de divulgación menos acartonada: “Está en la misma obra: cuando Galileo dice que su época era extraordinaria porque la astronomía llegaba por primera vez a los mercados, en parte justificaba la necesidad de divulgar la ciencia, y también que sabía sólo italiano y no latín, que era el lenguaje de los científicos”, recuerdan. “Acá hay un plus –se enorgullecen–, por trabajar en una universidad, porque se busca –además del hecho estético y el divertimento cultural que es el teatro– dejar una puerta abierta a pensar otras cosas.”

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Galileo sobre la mesa va todos los sábados a partir de las 19.30 en el Centro Cultural Rojas.
 
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