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Sábado, 16 de agosto de 2014

CULTURA › A CUARENTA AÑOS DE SU MUERTE, HOMENAJE A LUCIO DEMARE EN EL FESTIVAL DE TANGO

Tres pianos para un creador refinado

En la Usina del Arte, Andrés Linetzky, Daniel Godfrid y Abel Rogantini rescatarán especialmente la obra pianística del creador de la música de “Malena” y “Tal vez será su voz”.

 Por Karina Micheletto

Fue el compositor al que Homero Manzi le confió los versos de “Malena” para que los volviera canción. Fue también el creador de “Tal vez será su voz”, “Mañana zarpa un barco”, “Mañanitas de Montmartre”, “Solamente ella” o de la milonga-candombe “Negra María”. Pasó por el jazz en sus inicios, formó un trío con el que triunfó en Europa, dirigió su propia orquesta, musicalizó películas y hasta se animó a actuarlas. Fue además un exquisito pianista, como dejó sentado, ya en su madurez, en su disco Lucio Demare, su piano, sus tangos, su Buenos Aires. A cuarenta años de la muerte de Lucio Demare, una producción especial del Festival de Tango le rendirá un homenaje que rescatará especialmente esta obra pianística, a cargo de tres destacados intérpretes, creadores tangueros de la actualidad: Andrés Linetzky, Daniel Godfrid y Abel Rogantini. El encuentro será hoy a las 16.30 en la Sala de Cámara de la Usina del Arte (Pedro de Mendoza 501, esquina Caffarena), con entrada gratuita.

“Más allá de la popularidad de ‘Malena’, en Demare aparece una producción de una inventiva y un refinamiento muy grandes. Es ese aspecto de este creador tan versátil el que buscamos rescatar”, destaca Cecilia Orrillo, productora del evento. “El piano y la riqueza melódica de sus temas estarán esta vez en primer plano. Demare es un compositor de cabecera para todos los músicos, no sólo del tango. Y aquí algunos pianistas y compositores, que lo admiran mucho, van a tomar este estilo tan refinado, al que yo calificaría de romántico.” El trabajo previo de producción de Orrillo la llevó a una investigación que incluyó largas charlas con el hijo del homenajeado, que también se llama Lucio Demare. Los inicios del pianista y compositor, como un apasionado “niño prodigio” que a los 6 años ya tocaba el piano –y al que costaba “despegar” de las teclas cuando lo llamaban a comer–, alumno de Vicente Scaramuzza (quien formó, por ejemplo, a Martha Argerich), sus últimos años en su boliche de San Telmo, anécdotas como el modo en que compuso “Malena” –“de un tirón, mientras esperaba a Manzi en un bar frente al hipódromo”– o la relación con su hermano Lucas y con el cine, formaron parte del recorrido previo para llegar a este homenaje. En el encuentro, el escritor y cineasta Gustavo Provitina repasará la vida, la obra y el estilo de Demare compositor, retomando algunas de estas historias.

“Si hay alguna manera de juzgar la música, mi manera de hacerlo es valorando aquella a la que uno vuelve constantemente”, marca Andrés Linetzky. “Eso es lo que me pasó a lo largo de mi vida con las grabaciones de solo de piano de Lucio Demare. Siempre vuelvo a ellas para escucharlas con gran placer y disfrute. Lo considero un artista sumamente expresivo, sintético, virtuoso y que, por sobre todas las cosas, logra transmitir un sentimiento claro y emocionante. Es un anhelo de toda mi vida tocar estos solos y tratar de aprender de Demare, aportando mi propia expresión a sus bellísimos solos.”

“Lucio Demare es uno de los imprescindibles del tango y del piano en el tango. Sus inicios en el jazz nutrieron el rico lenguaje armónico que después desarrolló en sus composiciones tangueras, desde la más famosa e icónica ‘Malena’ hasta ‘Tal vez será su voz’ o ‘Dandy’”, describe, por su parte, Abel Rogantini. “El pianismo de Demare, sin innecesarias sobrecargas, pero absolutamente completo y esencial en su lenguaje, muestra sus influencias iniciales y a la vez es inconfundiblemente tanguero y personal”, asegura.

La reflexión de Daniel Godfrid pasa por lo atractivo de escuchar a los pianistas interpretar su propia obra y por lo necesario que resulta que los autores dejen esos trabajos registrados: “Son muy enriquecedoras las grabaciones solistas de Enrique Delfino, Ariel Ramírez, Cuchi Leguizamón o Sebastián Piana, por ejemplo. Al mismo tiempo pienso en la pérdida que significa que pianistas de la calidad de Horacio Salgán o de Osvaldo Pugliese no tengan grabaciones editadas como solistas de sus propias composiciones”, compara. “Recuerdo cuando escuché por primera vez a Lucio Demare en su disco de piano solo. Me ocurrió algo similar. Y pensé también que por la calidad pianística, la de sus arreglos, debería ser un material más difundido, más conocido. En esos momentos yo ya tocaba tango; no podría decir que definió mi manera de tocar, pero sí que me maravilló y que coincido musicalmente con la propuesta de su obra.” En ese encuentro y en esa coincidencia se basarán los artistas convocados el homenaje, expandido en tiempo presente.

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Demare fue un “niño prodigio” que a los 6 años ya tocaba el piano.
 
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