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Jueves, 14 de mayo de 2009

JOSé PABLO FEINMANN Y EL CICLO “A PENSAR DE TODO”

Filosofía para cambiar la historia

En el primero de los encuentros que se desarrollarán todos los martes en el Centro Armenio, el foco de las reflexiones del filósofo y narrador estuvo puesto en la globalización. El ciclo cuenta con ilustraciones en vivo de Miguel Rep.

 Por Facundo García

La discusión apasionada no tiene por qué ser siempre dañina. El ansia de plantear conflictos y darles sentido es capaz de generar, por ejemplo, a un público de doscientas personas decidido a compartir ideas durante más de una hora y media. Fue lo que pasó en la primera clase del ciclo “A pensar de todo”, que coordina José Pablo Feinmann y cuenta con ilustraciones en vivo de Miguel Rep. La primera de las doce reuniones programadas estuvo dedicada a reflexionar sobre la globalización. Y no se regalaron esperanzas, pero sí se invitó a que cada uno de los presentes recuperara el ansia de demostrarse a sí mismo que un ser humano es mucho más que un engranaje.

La puesta fue sencilla. Aparte de un video introductorio y los ocurrentes dibujos de Rep, no había efectos especiales ni sofisticaciones; salvo los que puedan provenir de una mesita, un sillón, una jarra con agua y unos cuantos cerebros carburando. Ahí estaba el tipo que se anima a dedicar cuarenta minutos de televisión a Heidegger, el novelista que acaba de publicar Timote, el filósofo que puso toda la carne al asador en ese fenomenal texto de ochocientas páginas que se llama La filosofía y el barro de la historia. Se explayaba sobre el capitalismo mundial, nada menos: “Hay que destacar que es un sistema esencialmente globalizador, porque necesita encontrar nuevos mercados de manera permanente. El problema con el que nos enfrentamos hoy es que hemos ingresado en una etapa de multipolaridad casi apocalíptica, donde hay poca capacidad de diálogo”, disparó de entrada. Las explicaciones se fueron hilvanando con la sencillez con que se describe un paisaje, y empezó a hacerse fácil seguir sus razonamientos como quien voltea la mirada para entender dónde está parado. Filosofar, que le dicen.

“Ojo que Tinelli nos va a cagar a palos”

Yendo de la llamada “conquista de América” a los cantos de sirena sobre “el fin de la historia” que entonó Francis Fukuyama, Feinmann –que colabora con este diario a través de contratapas y una colección de fascículos sobre peronismo– fue desmenuzando la cadena conceptual que han utilizado los explotadores por siglos. Desde luego, su indagación no se limitó al neoconservadurismo. Fue a buscar raíces hasta Hegel, para contrastarlo con Marx y subrayar un contrapunto teórico que aún hoy mantiene vigencia.

La sala estaba repleta, y ofrecía un panorama en el que dominaba a todas luces ese sector de la clase media que a pesar de todo mantiene su apoyo al progresismo. Varios se habían llevado una libretita en la que iban apuntando frases y citas. Por su parte, Rep acompañaba trazando retratos de los autores que se mencionaban, y sus creaciones se proyectaban sobre una pantalla gigante. Paradojas de la época: abocarse a asuntos de peso se convertía en un modo de descansar de la frivolidad que, acaso en ese mismo horario, invadía casi todas las pantallas de la televisión local.

El capitalismo recibió para que tenga. Principalmente cuando el escritor se despachó contra una de las biblias del liberalismo económico, La riqueza de las naciones, de Adam Smith. “El teórico más importante que tuvo el régimen apeló al egoísmo como motor fundamental, y sostenía que el mercado se regula por una ‘mano invisible’ anterior a la de Maradona con los ingleses. ¿Y dónde está esa mano? Nadie sabe. Era, sencillamente, un mecanismo retórico con el que Smith disimuló que el mercado es un espacio en el que todos quieren devorarse, o –si no son lo suficientemente poderosos– se asocian para aprovecharse de los demás”, detalló.

La metáfora dio pie para referirse al gorilismo recalcitrante que exudan los grandes medios. “Actualmente, hay una batalla entre un gobierno que intenta distanciarse de ciertas reglas de oro del neoliberalismo y algunos grupos. Este antagonismo se da en un período en el que no está claro quién controla a las empresas. ¿Qué gigante hay detrás del Grupo Clarín? Misterio. Lo cierto es que el poder mediático se ha convertido en uno de los pilares de la globalización, en tanto procura ‘sujetar a los sujetos’ para que no piensen. Y encima, sus responsables están ocultos”, definió el pensador. Para Feinmann, se trataría de una nueva tecnología de control. “Como bien nos enseñó Foucault, no hay que confundir la represión con el castigo. Quizá no vengan unos grandulones a cagarnos a palos. Pero ojo, Tinelli sí que nos va a cagar a palos. Nos van a entretener con culos y tetas hasta anularnos la capacidad de juzgar nuestra vida autónomamente.”

Hacia una verdad para los humildes

En sintonía con el estilo ecléctico del anfitrión, hubo chistes, guiños y hasta anécdotas sobre músicos y literatos. Asimismo –en la medida en que avanzaba la argumentación– se intercalaron aplausos entre el silencio meditabundo. La alternancia siguió cuando Feinmann inauguró la segunda hora sugiriendo interpretaciones del panorama internacional. “Después del ataque al World Trade Center, George Bush salió a decir que Dios no era neutral. Paralelamente, otros fanáticos religiosos creen lo mismo, y a diferencia de lo que proponían los revolucionarios, ya no buscan transformar al capitalismo en socialismo, sino destrozarlo. Hay, evidentemente, un exceso de Dios”, aventuró el orador.

Desde la perspectiva de Feinmann, sortear tales encrucijadas no será sencillo. “La caída de las Torres fue el primer hecho histórico que todos vieron en el mismo momento en que se producía, y generó un terror lo suficientemente grande como para que muchos aceptaran la lógica de ‘agredir y conquistar para protegerse’”, recordó. Habría recrudecido, por lo tanto, una batalla discursiva en la que discípulos del recientemente fallecido Samuel Huntington plantean que Occidente representa un polo irreconciliable con el Islam y que debe eliminarlo. “Sabemos, no obstante, que la verdad es una conquista del poder y que la globalización consiste en una serie de verdades que nos quieren imponer a todos. En consecuencia, luchar contra el poder es luchar por elaborar una verdad que nos exprese. El arma de resistencia más fuerte que tenemos ante esa locura es nuestra pequeña consciencia crítica”, resumió el analista.

* “A pensar de todo” continuará los martes de 19 a 21 en el Centro Armenio (Armenia 1353), siempre con Rep como partenaire de J. P. F. Entre los temas a abordar están la violencia, la inseguridad y la justicia. Informes e inscripción en los teléfonos 4777-9021 y 4777-9035.

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“Hemos ingresado en una etapa de multipolaridad casi apocalíptica”, planteó Feinmann.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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