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Viernes, 19 de junio de 2009

MUSICA › MARCELO BOCCANERA Y SU ESPECTACULO BOCCANERATANGO, EN LA MASCARA

“Busco un sonido cercano a los ’40”

Junto al guitarrista Víctor Lasear y el pianista Gustavo Corrado, el músico y compositor presenta un espectáculo en el que, según dicen, pone el acento en una interpretación “lo más personal posible, para mover el alma de la gente”.

 Por Karina Micheletto

Cultor de la canción, como intérprete y como compositor, Marcelo Boccanera ha decidido “saldar una deuda pendiente” con un género que, como a muchos, al parecer lo esperaba. Tiene una historia familiar que lo empujó a esta nueva faceta: su padre, Roberto del Mar, fue cantor de orquestas como la de Luis Bonat, que supo hacer roncha en las milongas de Bahía Blanca e Ingeniero White. Boccanera se anima ahora al tango con su Boccaneratango. La primera parte del ciclo, que comenzó en abril con invitados como Jairo, José Angel Trelles y Esteban Morgado, culmina mañana a las 22, con el último de los recitales que el cantautor dará en el teatro La Máscara (Piedras 736).

Boccanera viene de una experiencia fuerte que no tiene que ver con un género en particular, sino más bien con el poder de la música en general. Una serie de talleres de composición para adolescentes que dictó en la Villa IAPI, de Bernal Oeste, y en otro barrio de Claypole, culminó con la edición de un disco donde los chicos grabaron sus propios temas junto a músicos como Fito Páez, Bahiano, Víctor Heredia, Jairo, Teresa Parodi y Fontova, y a actores como Gastón Pauls y Pablo Echarri. Tierra firme –así se llamó el CD– fue publicado por Página/12, y ganó un Gardel Solidario en la última edición de los premios. Ahora, Boccanera está repitiendo la experiencia en algunas escuelas y hogares apadrinados por la fundación de Gastón Pauls.

A esta experiencia suma su Boccaneratango, que está presentando junto al guitarrista Víctor Lasear y el pianista Gustavo Corrado, y quiere ir por más: “La idea es hacer un cuarteto, y ojalá podamos armar una típica, ese es mi sueño”, dice. “La del tango era una deuda pendiente, hacía mucho que tenía ganas de meterme con el género. Lo hice empujado también por amigos tangueros como Adriana Varela, Esteban Morgado o Pepe Trelles, que me decían: ‘Loco, tenés que cantar tangos, por lo menos un tiempo, tenés que mostrar tu voz en este género’.” Boccanera les hizo caso, y dice que para abordar el género tuvo que trabajar duro. “Hice un trabajo muy minucioso para no caer en ninguna mezcla con el rock o la canción. Trato de generar un estilo propio, que obviamente está muy marcado por las influencias que todo intérprete trae consigo.”

Entre esas influencias, y a manera de brújula musical, Boccanera tiene un podio tanguero integrado por el Polaco Goyeneche, Gardel y Floreal Ruiz. “Ese es mi combo”, asegura. “De chico en casa se escuchaba mucho tango, y se cantaba mucho, no sólo mi viejo que era cantor profesional, todos en mi familia cantaban; el tango estaba muy presente en mi infancia. A los diez años le pedí a mi viejo que me regalara para mi cumpleaños un long play de Gardel, y así recibí mi primer Veinte grandes éxitos. Tengo una foto del cumpleaños, con mis padrinos y la torta del Topo Gigio, mostrando el disco, feliz.”

–¿Por qué dice que se preocupó especialmente por no mezclar otras influencias como el rock?

–Será porque sigo a contrapelo, como siempre... Aclaro que a mí me gusta mucho del tango electrónico actual, la mezcla con el rock no tanto, no encontré nada que me cierre aún. Pero yo busco una sonoridad más cercana a los cantores del ‘40, tratando de llegar a una interpretación lo más personal posible, y siempre recordando lo que decía el Polaco: a cada frase hay que sentirla como propia, masticarla, morderla. Hace más de cinco años que estoy trabajando en la interpretación para mover el alma de la gente, para poder transmitir esos textos escritos por semejantes poetas y musicalizados por monstruos, con la locura y la sangre con que los siento yo. Gracias al trabajo que venimos haciendo desde hace un tiempo siento que lo estamos logrando, el público lo siente así, lo noto por la forma en que se acercan al camarín, mandan mails o mensajitos de texto.

–¿Cuál es el legado que le dejó su padre como cantor de orquestas de tango?

–El fue el cantor de orquestas de tango de Bahía Blanca e Ingeniero White, cantaba en la radio con Luis Bonat, un mimado de Troilo y un gran bandoneonista. Llenaba clubes como Estudiantes y Olimpo en épocas en que las milongas eran realmente masivas. Por ahí la figura principal era Tita Merello, y mi viejo cantaba después con la orquesta de Bonat. Cuando yo tenía veinte años él me decía que yo tenía que cantar tangos. Pero en esa época yo estaba más cercano a Piazzolla, en todo caso. Era imposible pensar en cantar tangos en ese momento del país, el género no existía para los jóvenes. El viejo tiene ahora 80 años y sigue cantando bárbaro. Estoy tratando de convencerlo de que se venga a cantar algún tango conmigo.

–Y, ¿lo convenció?

–Me parece que va a ser difícil... Dice que él dejó una imagen importante en su época, y que la quiere cuidar. Igual, yo seguiré insistiendo.

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Boccanera también lleva a cabo talleres para adolescentes en barrios carenciados.
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