espectaculos

Viernes, 12 de octubre de 2012

MUSICA › DIEGO SCHISSI PRESENTA SU DISCO TIPAS Y TIPOS EN CAFE VINILO

Al frente de su Quinteto, el pianista y compositor buscó que su tercer álbum tuviera “cohesión dentro de lo ecléctico”: por primera vez grabó canciones –con cantantes invitados– y se ubicó más cerca de la tímbrica y la gestualidad del dos por cuatro.

 Por Cristian Vitale

“Intento hacer tangos, pero no me salen.” Honestidad brutal la de Diego Schissi, procurando definir sus tangos improbables. Los de Tren (2008), su disco debut solista (en formación de doble cuarteto). Los de Tongos, dos años más acá y en quinteto. Y, aunque con menos énfasis, los del flamante Tipas y tipos, que el pianista y compositor presenta hoy en el Café Vinilo (Gorriti 3780) junto a los cuatro magníficos que sostienen sus deslindes: Guillermo Rubino en violín, Santiago Segret en bandoneón, Ismael Grossman en guitarra y Juan Pablo Navarro en contrabajo. “Los tangos siguen siendo improbables, pero menos”, sigue sincerándose Schissi, y marca un nuevo terreno. Había acuñado tal término tal vez para atajarse de algún ataque ortodoxo, de esos que nunca faltan. Había pensado que sus tangos en Tongos eran tal porque las piezas significaban una tendencia al género y no el género en sí. Una alquimia, al cabo, dada por la inexistencia de marcaciones en cuatro o síncopas propias del 2x4 y la existencia de un lirismo tanguero como contrapeso. “Digamos que nos hemos metido con el ADN del género, porque nuestros tangos son medio antibailables... La onda siempre fue ‘Bueno, déjennos hacer lo que nos sale’.”

–¿Por demasiado jazz encima?

–Vaya a saber por qué, pero es lo que sale.

Como fuere, hay un quiebre expuesto por Schissi y su Quinteto en el ecléctico Tipas y tipos respecto de Tongos. Y se palpa en varias cuestiones. Por empezar, las piezas ya no son todas instrumentales. Hay canciones y, por ende, letras. Entonces, claro, hay cantantes. Está Mora Martínez, del grupo Aymama, poniendo voz en “Plegaria” y “Bailarín”. Está el trío Aca Seca en pleno, coreando “Rey Mono”, una letra ¡en filipino! dedicada al Mono Fontana. Y está Segret, su bandoneonista, fraseando sobre “Luis Pez”, un homenaje a Spinetta que Schissi había concebido antes de su desaparición física. “Tenía hasta la fantasía delirante de que lo cantara él, pero finalmente terminó como una elegía, como un canto de despedida. Lo llamé así porque hay algo que tiene que ver con un lugar de pertenencia o fantasía que yo le veía al Flaco en el agua, y que sus cenizas hayan terminado en el agua, bueno, lleva a un montón de cosas. Spinetta es una figura imprescindible en mi vida musical, me acompañó siempre, y necesitaba plasmarlo en una forma que fuera autónoma del proyecto en sí. Hay algo del orden de lo natural, con el que tenés que unir a Luis... con el aire, con el árbol. Y a mí me agarró por el lado del pez. No me pregunte por qué, pero es ‘Luis Pez’”, sostiene el ex Quinteto Urbano.

–Tal vez por “Amame Peteribí”, por “Alcanfor” o por la ternura del acuario que besa en “Los libros de la buena memoria”...

–Póngale por los tres, los tengo bien presentes. Lo cierto es que “Luis Pez” no remite ni a la canción, ni al tango ni al tongo. Es un tema casi pop, comparado con las otras cosas que hacemos. Es más, uno ya no espera que alguien escuche un disco entero, entonces pone los temas que quiere que se escuchen lo más al frente posible. Y éste se ganó un digno cuarto puesto (risas).

Los tres que lo anteceden son “Astor de pibe” un “tango alegre”, dedicado a Piazzolla; “Diálogo”, en tributo al maestro Emilio Balcarce, y “Plegaria”, una de las canciones que canta Mora. Pero el anclaje en Piazzolla y Balcarce es nodal porque ambos –más el Flaco Spinetta– conforman algo así como la tríada esencial de influencias que le marca el rumbo a Schissi. “Piazzolla es mi influencia más fuerte. Es el músico que permanentemente vuelvo a escuchar, al que vuelvo a referirme, el máximo. Y una manera de rendirle un homenaje musical, algo muy difícil, fue acercarse de una forma bestial a su música por el lado del Astor chico, con un motivo medio infantil y un tratamiento contrapuntístico propio de su estética. Piazzolla, para mí, es algo que no cesa.”

–Con Balcarce es más vivencial: usted fue parte de la Orquesta Escuela durante dos años. ¿Por qué “Diálogo”?

–Por un diálogo que no pudimos tener. Estaba a punto de visitarlo en el asilo en el que estaba internado justo enfrente de su casa y me llegó la noticia de su fallecimiento. Llegué tarde. Quería charlar con él, y de alguna manera esta pieza expresa simbólicamente esa charla que no tuvimos. Además, tiene la particularidad que cita el tema más emblemático de Emilio que es “La bordona”. Creo que es el tema más tanguero del disco, el que tiene más giros y guiños al tango clásico, una línea que me gustaría insistir en mi próximo trabajo.

–Otra razón para pensar en el pase de la improbabilidad a la probabilidad de sus tangos.

–Tal vez. La verdad es que uno de los miedos que tenía cuando estábamos grabando era que iba a sonar como un delirio. Pero, o me han mentido bien o es cierto que hay una cohesión dentro de lo ecléctico. Algunos tangos por momentos son un poco más probables, pero siempre tienen esa cosa que ni no-sotros sabemos cómo adiestrar (risas). Seguimos el instinto. Y, a la vez, hay ciertas cosas que suenan más a tango, incluso porque los acentos y las gestualidades tienen más confianza. Sin que la letra chica sea la del género, la tímbrica y la gestualidad un poco más decidida en un grupo más maduro torna a los tangos un poco más probables.

–¿Alguna vez se enfrentó con alguien de la guardia de hierro del tango, algún ortodoxo que le “sugirió” algo?

–No. No soy combativo, todo lo contrario.

–Todo lo que había que pelear, lo peleó Piazzolla.

(Risas) –Bueno, es que nosotros no tenemos nada que hacer al lado de los monstruos del tango. Me tocó estar con Libertella, Marconi o Pane y siempre hubo un respeto mutuo. Nunca tuve un episodio raro, y tampoco con las generaciones contemporáneas... Puede que a veces se escuchen comentarios sobre palos, porque nosotros estamos en un palo y no en los demás, pero todo se tramita con educación y respeto. Cada palo tiene algo para aportar, y mucho para aprender de los otros. La división y el bando ya no ayudan a nadie.

Compartir: 

Twitter
 

Schissi fue parte del Quinteto Urbano y tocó con Emilio Balcarce, a quien le dedicó “Diálogo”.
 
CULTURA Y ESPECTáCULOS
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.