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Martes, 10 de septiembre de 2013

LITERATURA › SE INAUGURA MOMENTOS SINGULARES DE WITOLD GOMBROWICZ EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

“Se habla más que lo que se lee de él”

Así define el curador Miguel Grinberg el status del notable escritor polaco, centro de la muestra que puede apreciarse desde hoy en la sala Juan L. Ortiz. Esos “momentos singulares” incluyen varias fotografías nunca vistas del autor.

 Por Silvina Friera

“¡Atrévanse a existir!” El grito de batalla del escritor polaco aún resuena en los oídos de sus amigos argentinos. Miguel Grinberg, uno de esos amigos, el curador de la muestra Momentos singulares de Witold Gombrowicz, que se inaugura hoy en la Biblioteca Nacional (BN), con libros, revistas, afiches polacos, dibujos, testimonios, fotografías inéditas y la presentación por primera vez de la bandera ferdydurkista, recuerda que hace cincuenta años, el 8 de abril de 1963, el autor de Ferdydurke partió de Buenos Aires –ciudad en la que vivió veinticuatro años– en un barco porque “no soportaba estar de un día para otro en Europa, necesitaba prepararse”. Había llegado en 1939 al mismo puerto. Al principio, la Segunda Guerra Mundial le impidió volver a Polonia. Después no quiso regresar. Acá escribió buena parte de su obra. En Diario argentino (Adriana Hidalgo) cuenta sus impresiones luego de una cena con Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares y Borges: “¿Cuáles eran las posibilidades de comprensión entre esa Argentina intelectual, estetizante y filosofante y yo? A mí lo que me fascinaba del país era lo bajo, a ellos lo alto. A mí me hechizaba la oscuridad de Retiro, a ellos las luces de París”. Grinberg reflexiona sobre este itinerario “singular”. “Se fue en vísperas de la aparición de Rayuela, en vísperas del boom de la literatura latinoamericana, en vísperas del boom de la generación beat. Justo se fue al Viejo Mundo cuando el Nuevo Mundo florecía. Los acontecimientos lo llevaron en otra dirección. Por soledad, por fatalidad, no sé a qué atribuirlo, terminó en el lugar que condenaba”, advierte el curador de la muestra a Página/12.

Momentos singulares..., auspiciada por la Biblioteca Polaca Ignacio Domeyko y la Embajada de Polonia en Argentina, se podrá visitar hasta el 13 de octubre en la sala Juan L. Ortiz de la BN. “Yo tengo aproximadamente sesenta fotos inéditas, de las cuales sale una selección, alrededor de veinte, mayormente retratos de él”, revela Grinberg. “Son fotos sacadas por mí, antes de que se fuera a Europa. Ese es un momento singular. Fueron dos sesiones que hicimos, una a fines del ’62, en la terraza de la calle Venezuela, donde vivía. Durante la primera sesión, no sabíamos que se iba a Europa. Fuimos con el grupo de Eco Contemporáneo, Alejandro Vignati y Antonio Dal Masetto. Y la segunda fue en el cuarto de él, en la habitación que alquilaba, con la folletería del transatlántico Federico C y con el grupo de Tandil, con (Jorge) Di Paola, (Jorge Rubén) Vilella y (Mariano) Betelú. Pero las de la segunda sesión no las expongo todas, solamente los retratos de ambas sesiones.” Otro sector de la exposición está dedicado a los ingeniosos dibujos realizados por Betelú. También se desplegarán los afiches polacos de las obras teatrales del autor de El casamiento. El año pasado, en la décima edición del Festival Internacional Gombrowicz en Radom, donde Grinberg estuvo como invitado, se presentó la bandera ferdydurkista; una bandera con los colores polacos y la efigie de Gombrowicz que estaba enarbolada en el teatro en que se hacía el festival y en los hoteles que alojaban a los elencos. “Me regalaron una a mí y la estamos estrenando en la Biblioteca”, cuenta el curador.

Hay una curiosidad antropológica en esta muestra. “El era muy amigo de Alejandro Russovich, fue padrino de Adrián, el primer hijo de Russovich. Y le regaló al nene una escupidera –una pelela–, decorada no se sabe bien por quién, con motivos de su obra. Esto me lo prestaron los Russovich y lo vamos a exponer. Es un momento singular del espíritu jocoso de Gombrowicz”, subraya Grinberg. Entonces viene a la mente un fragmento del prólogo que escribió Susan Sontag para la edición de Ferdydurke, publicada por la Editorial de la Universidad de Yale: “Extravagante, brillante, perturbadora, valiente, divertida, maravillosa... ¡Viva su burla sublime!”. El curador señala que en esta exposición no hay efectos personales del escritor polaco. “Sus discos los regaló; los libros que tenía se los dio al grupo de amigos. Se fue con la misma valija con la que llegó de Europa, valija que está expuesta en el Museo Gombrowicz en Polonia. Sus objetos personales, sus pipas, sus lapiceras, todo está en Polonia”, aclara. Pero acá se podrá apreciar una copia mecanografiada de una sección de Diario argentino, corregida a mano. Además de un tributo a Juan Carlos Gómez, “el fiel Goma”, con la exhibición de sus libros gombrozianos -–Cartas a un amigo argentino y Ese hombre me causa problemas– y un artículo que Juan Forn publicó en la contratapa de Página/12 en diciembre del año pasado, días después de la muerte de Gómez.

“Cuando se fue, tenía la intención de volver después del año de la beca en Alemania. Sólo que en ese momento se estaba produciendo un despegue editorial en torno de su persona, salió la candidatura al Premio Nobel y ganó el Premio Formentor. Se dio cuenta de que lo que había buscado durante muchos años estaba dando sus frutos”, repasa Grinberg. “Pero por otro lado se enfermó. Le hizo mal el clima en Berlín; estuvo parte de la estadía internado en un sanatorio. El era asmático. Fue a los Alpes marítimos a reponerse. Y bueno... no se repuso. El me dejó sus libros antes de irse. Todas las ediciones que a esa altura habían salido de Ferdydurke: la edición francesa, la edición italiana, la edición inglesa, la edición norteamericana, la edición alemana, la edición holandesa. Acababa de salir el primer tomo del Diario en Holanda. Todos estos libros los tenía en una repisa, en su cuarto. Ahora están expuestos en una vitrina de la Biblioteca”. El curador agrega que, para disgusto de Rita Gombrowicz, los libros del escritor, publicados por Seix Barral en España, no se distribuyen en Argentina. “En las librerías que lo importan, salen el cuádruple de lo que cuesta en euros, o sea carísimos. Que es una manera de no circulación, excepto por las ediciones locales de Diario argentino (Adriana Hidalgo) y El casamiento (Cuenco de Plata). Se habla más de Gombrowicz de lo que se lo lee. En Brasil está todo traducido al portugués y sus libros se consiguen en las librerías. Ahí se lo lee más de lo que se habla de él.”

* La exposición podrá visitarse hasta el 13 de octubre, de lunes a viernes de 10 a 20.30 y sábados y domingos de 13 a 18.30.

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Gombrowicz y Grinberg en Buenos Aires en 1962, poco antes de que el polaco volviera a Europa.
 
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