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Jueves, 6 de octubre de 2011

CINE › EL EXTRAñO CASO DE ANGéLICA, DEL MAESTRO PORTUGUéS MANOEL DE OLIVEIRA

Cuando la belleza consigue vencer a la muerte

Basado en un episodio que él mismo vivió más de medio siglo atrás, cuando le pidieron que fotografiara el cadáver de una hermosa joven, fallecida apenas unos días después de su casamiento, Oliveira entrega uno de sus films más misteriosos y cautivantes.

Hay una belleza, una melancolía y un refinamiento en la nueva película del maestro portugués Manoel de Oliveira que hacen pensar que El extraño caso de Angélica quizá sea uno de sus mejores films de los últimos años. Lo que no es decir poco, considerando que se trata del realizador de Belle toujours (2006) y Singularidades de uma Rapariga Loura (2009), por citar apenas dos de sus títulos más recientes, en una carrera que parece volverse cada vez más intensa y prolífica a medida que Oliveira –al día de hoy, 103 rozagantes años– atraviesa indemne las pruebas del tiempo. (De hecho, actualmente está rodando su film número 58 y tiene en pre-producción uno más.)

O estranho caso de Angélica está basado en un episodio que él mismo vivió más de medio siglo atrás, cuando, durante un velorio, le pidieron que fotografiara el cadáver de una hermosa joven, fallecida apenas unos días después de su casamiento. Oliveira exhumó el guión que escribió por entonces y lo convirtió en un film inquietante, espectral, entroncado en la tradición del romanticismo alemán, con el protagonista literalmente hechizado por la sonrisa de la difunta, que parece arrastrarlo con la fuerza de su mórbida belleza hacia la tumba. Y, muerto él de amor, está dispuesto a acompañarla.

Como siempre en Oliveira, la puesta en escena es en apariencia sencilla, casi naïf, pero en el interior de esos planos fijos y frontales, que recuerdan los del cine de Luis Buñuel (inspirados a su vez en la iconografía religiosa medieval) se esconde, sin embargo, el misterio de su arte. La realidad se transfigura en su mirada y todo adquiere un extraño vuelo feérico, a partir de la obsesión de ese joven fotógrafo que cree haber visto sonreír (y haberlo captado con su cámara) a la joven muerta.

¿No es ésa, acaso, una de las muchas potencialidades del cine, revivir historias, personajes y situaciones con el embrujo de una cámara? Sin plantearlo explícitamente, con una elegancia y sobriedad ejemplares, se diría que en El extraño caso de Angélica Oliveira está reflexionando sobre la naturaleza misma del cine, sobre su capacidad de devolver el movimiento y la vida a aquello que parecía cristalizado en el tiempo. A su vez, esa máquina que activa la eterna usina de fantasmas que es el cine tiene como primer motor el deseo: el fotógrafo –interpretado por Ricardo Trepa, nieto de Oliveira y suerte de alter ego en sus últimos films– anhela de manera tan potente que Angélica vuelva a la vida que sus sueños obsesivos, esos con los que cada noche no puede dejar de soñar, parecen volverse realidad.

No parece una casualidad que esos sueños recurrentes, en los que el protagonista ve a Angélica flotar sobre los tejados de ese pequeño pueblo portugués en el que transcurren los hechos, remitan a la pintura de Marc Chagall, con sus eternos enamorados volando por sobre la prosaica vida cotidiana. El fotógrafo se llama Isaac, es de origen judío y su cultura –reprimida en un entorno profundamente católico– la lleva inscripta y la expresa en su inconsciente más profundo, parece decir Oliveira.

Esos ecos no son los únicos de un film pleno de pequeñas y deliciosas claves, que remiten tanto a Poe como a Méliès. En la misteriosa resurrección de O estranho caso de Angélica hay resonancias de la de Gertrud (1964), la obra maestra del danés Carl Theodor Dreyer, de la misma manera que la necrofilia del fotógrafo dialoga con la de Fernando Rey en Viridiana (1961), de Buñuel. Esos films están presentes en el de Oliveira de la misma forma que la joven muerta en el alma del fotógrafo: como fantasmas, espectros capaces de resucitar y materializarse en la memoria y la imaginación.

9-EL EXTRAÑO CASO DE ANGELICA

O estranho caso de Angélica.

Portugal/Francia/Brasil, 2010

Dirección y guión: Manoel de Oliveira.

Intérpretes: Ricardo Trepa, Pilar López de Ayala, Leonor Silveira.

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Pilar López de Ayala como Angélica, a quien un fotógrafo logra extraerle una sonrisa aun después de muerta.
 
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