espectaculos

Jueves, 13 de diciembre de 2007

CINE › “CAFE LUMIERE”, UN HOMENAJE DE HOU HSIAO-HSIEN A LA FIGURA DE OZU

Sobre el complejo oficio de vivir

El director taiwanés, que se hizo conocido en el Bafici 2002, rinde tributo al maestro del cine asiático, con una historia que entabla un vínculo casi táctil con lo real.

 Por Luciano Monteagudo

El taiwanés Hou Hsiao-hsien es uno de los nombres mayores del cine contemporáneo. Conocido aquí a través de una retrospectiva que le dedicó el Bafici 2002 –y que incluyó el grueso de su obra, en la que brillan títulos imprescindibles como A Time to Live and a Time to Die (1985), City of Sadness (1989), The Puppetmaster (1993), Shanghai Flowers (1998) y Millennium Mambo (2001)–, su cine fue comparado con el de otro gran maestro del cine asiático, el japonés Yasujiro Ozu. Cuatro años atrás, en las celebraciones por el centenario de Ozu, Hou cruzó el Mar de Japón y para rendirle homenaje decidió contar una nueva historia en Tokio, a la manera de la de su mentor. El resultado es una pequeña obra maestra, de una rara delicadeza, capaz de abrevar en una tradición y, al tiempo, de proyectarla hacia el futuro, hacia una sensibilidad puramente contemporánea.

En términos dramáticos, poco y nada sucede en Café Lumière: una chica japonesa, periodista, recorre la ciudad, en busca de información sobre un pianista de jazz que dejó su marca en los años ’30. Está embarazada de tres meses, pero ha decidido tener a su hijo ella sola. Sus padres, a punto de jubilarse, están preocupados por su futuro y la vienen a visitar a Tokio. Conocen su departamento, beben sake y comparten más silencios que diálogos. Nada más.

Pero tampoco nada menos. Con ese tenue esquema argumental, inspirado en Tokio Monogatari (1953), uno de los grandes clásicos de Ozu, Hou –como decía Gilles Deleuze del cine del director japonés– “logra tornar sensibles el tiempo y el pensamiento”. La respiración profunda, de largo aliento de cada plano, su serena dinámica interior y la relación armónica entre cada una de las secuencias permiten al espectador ingresar en una suerte de trance, en un estado de recepción y reflexión absolutamente infrecuente en el cine actual.

Por otra parte, y al mismo tiempo, pocos films logran ser tan concretos, casi táctiles con la realidad. En esto tiene mucho que ver no sólo la espléndida fotografía, sino el virtuoso diseño de sonido, que le da una extraña materialidad (materialidad que acaso se vea afectada por la proyección no en el formato original en 35mm, sino en la versión DVD en la que llega aquí). Los cinéfilos recordarán que no es éste el primer homenaje a Ozu. Pero a diferencia de Tokio-Ga (1985), la ofrenda que le dedicó Wim Wenders, Café... no se irrita con la nueva Tokio, no resalta las diferencias entre pasado y presente. Por el contrario: debajo de sus luces de neón, sus torres y su abigarramiento, Hou es capaz de reencontrar la esencia de una ciudad a la que Ozu describió como nadie. A pesar de los cambios que impuso el progreso, hoy como ayer están los puentes, los trenes, los sinuosos tendidos de vías que parecen dibujar el destino de los personajes. Y sobre todo está la gente que, como en el cine de Ozu, aprende día a día el complejo oficio de vivir.

9-CAFE LUMIERE

(Kôhî jikô) Japón-Taiwan, 2003.

Dirección: Hou Hsiao-hsien.

Guión: Hsiao-hsien y Chu Tien-wen.

Fotografía: Lee Pin-bing.

Intérpretes: Yo Hitoto, Tadanobu Asano, Masato Hagiwara, Nenji Kabayashi. Estreno en DVD en los cines Arteplex Centro, Arteplex Belgrano y Cineduplex Caballito.

Compartir: 

Twitter
 

Café Lumière se inspira en el clásico de Ozu Tokio Monogatari.
 
CULTURA Y ESPECTáCULOS
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.