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Miércoles, 6 de junio de 2012

TELEVISION › MES INTERNACIONAL DEL ORGULLO GAY EN I-SAT

Variaciones sobre la diversidad sexual

En el marco del ciclo Primer Plano, la programación arranca hoy con Water Lilies, ópera prima de Céline Sciamma. Una de las películas más esperadas es Los amores imaginarios, la historia de un triángulo erótico que el canadiense Xavier Dolan filmó a los 21 años.

 Por Horacio Bernades

“¿Quién es ese Adonis?”, pregunta una chica a su mejor amigo, señalando con el mentón a un querubín de cabello ensortijado, mejillas sonrosadas y ojos grandes. El Adonis les sonríe desde la mesa del living, en medio de una cena de amigos. Les sonríe. A ambos. En ese dato se funda el sentido entero de Los amores imaginarios, una love story que sólo funciona de a tres. En la variedad de triángulos que se arman, esta chica y estos dos muchachos parecen gozar más de la presencia del tercero (excluido) que del encuentro de a dos (o de a tres, que también lo hay). Opus 2 del precocísimo Xavier Dolan –de quien en Argentina se estrenó el año pasado la venenosa Yo maté a mi madre–, Los amores imaginarios es de cuando el muchacho tenía 21 años. O sea, hace dos. Un par de semanas atrás Dolan acaba de estrenar, con 23 recién cumplidos, su tercera película (Laurence Anyways) en Cannes. Pero ese es otro tema. El tema acá es Los amores imaginarios, estrellita de la programación de junio del ciclo Primer Plano, que este mes el canal I-Sat organiza en función del Día del Orgullo Gay, a celebrarse el 28 de junio.

Los amores imaginarios no es, por cierto, el único foco de interés del ciclo que conduce Alan Pauls, que como de costumbre va los miércoles a las 22, con repeticiones los viernes y sábados por la madrugada (ver detalle). La programación arranca hoy con Naissance des pieuvres, film francés que para su distribución internacional se conoció como Water Lilies. Opera prima de la también muy joven Céline Sciamma (la filmó a los 27), en 2007 la película fue parte de la programación de Un Certain Regard, segunda en importancia en la jerarquía de Cannes. El miércoles próximo se verá Plan B, del argentino Marco Berger, estrenada en cines a comienzos del año pasado. El 20 va la de Dolan y el 27 cierra Le fil, una love story bastante convencional, cuya mayor curiosidad tal vez sea la presencia de la tunecina más famosa del mundo: la signora Claudia Cardinale. Bien plantada en sus 70, una CC bastante ajada hace de mamá de un joven arquitecto, quien tras una larga estancia parisiense vuelve a casa para salir del closet, junto al mozalbete para todo servicio que hace los trabajos pesados en casa de la Cardinale.

Puede ser que el nombre de Céline Sciamma no termine de sonarle al espectador local. Sin embargo, la señora es la ganadora del último Bafici, con su segunda película, Tomboy, sobre una nena de 10 años que decide hacerse pasar por un chico. Water Lilies deja claro que para Sciamma las relaciones homoeróticas son tan conflictivas como las heterosexuales. Aquí, la chica más tímida se enamora de la más linda. La más linda del natatorio, ámbito en que la película transcurre (de allí los pulpos de los que habla el título en francés). La más linda, la más deseada, la más histérica: hay que ver la escena en que la rubia acerca su boca a la de la pobre Marie, para preguntarle si huele a tabaco. U otra en la que usa a su sufrida amante silenciosa para que la “cubra”, mientras se va a apretar con el novio. Pero son dos los dolores que narra Water Lilies. El otro es el de la amiga de Marie que, como espejo deformante, persigue sin descanso al chico lindo del natatorio. Que es, por supuesto, el novio de la rubia de las veleidades. Casi, casi una versión libre (y teen) de Las relaciones peligrosas.

Lo de Plan B es más conocido, y tampoco es sencillo. Para vengarse de la novia que acaba de patearlo, un flaco de barrio se propone levantarse al actual novio de la chica, para después contárselo a ella. Rebuscado, el plan B del muchacho. Lo interesante es el modo en que Berger inscribe estas vueltas y revueltas eróticas en ambientes bien de barrio porteño, de casas chorizo con pasillos y terrazas. Como si el asadito del domingo hubiera sido bruscamente reemplazado por slips abultados. En correspondencia con la histeria ambiente, en Los amores imaginarios se ven menos piel y polvos que paseos por Québec (Dolan es canadiense), salidas de shopping y encuentros en confiterías. Con notorias influencias de Wong Kar-wai (ralentis extáticos, viejos temas pop lanzados a repetición, fetichización de detalles de vestuario), lo notable de la película de Dolan es que, simulando narrar una historie d’amour à trois, lo que muestra en realidad es el amor de tres por la figura misma del triángulo. Triángulo cuya condición de existencia es que uno de sus lados quede siempre torcido.

Pero la diversidad erótica no siempre viene en tamaño largo. Los dos últimos viernes –a la medianoche, claro–, I-Sat completa su programación especial presentando It’s so gay, antología de seis cortos de distintos orígenes (entre ellos, uno chileno y otro brasileño), que incluyen la irlandesa Hammerhead, donde un niño no soporta los celos que le produce la nueva novia de mamá. Frutilla de la torta, estos cortos, si se permite la expresión.

* Water Lilies se verá hoy, a las 22, el sábado 9 a la 0.50 y el viernes 15 a la 1. Plan B, miércoles 13, a las 22; sábado 16, a la 0.30, y viernes 22, a la 1. Los amores imaginarios, miércoles 20, a las 22; sábado 23, a la 0.45, y viernes 29 a la 1. Le fil, miércoles 27, a las 22, y sábado 1º de julio, a la 1.30.

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Los amores imaginarios se verá el miércoles 20, con repeticiones.
 
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