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Sábado, 10 de noviembre de 2012

VIDEO › THE WOMAN, CON DIRECCION DE LUCKY MCKEE

El satánico doctor Cleek

Un abogado de pueblo del Medio Oeste estadounidense parece ser un apacible hombre de familia. Pero no: cuando encuentra en el bosque a una “niña salvaje” duda entre cazarla como a un jabalí, violarla o “educarla”. Ahí empieza la progresión terrorífica.

 Por Horacio Bernades

El ingreso del capitalismo en su fase salvaje prohijó, de los años ’90 a esta parte, una nueva clase de monstruo, descendiente lejano del Dr. Jekyll. Con el Patrick Bateman de American Psycho y los rubiecitos de Elephant como expresiones acabadas, estos nuevos monstruos (nada que ver con los de la comedia a la italiana) son representantes de la civilización en apariencia ejemplares, que esconden en su interior un Ello que, en comparación, deja a Mr. Hyde como un señor de lo más educado. Una nueva encarnación de estos hijos de Jekyll es Chris Cleek, abogado de pueblo del Medio Oeste, que cuando encuentra en el bosque a una “niña salvaje” duda entre cazarla como a un jabalí, violarla o “educarla”. Por lo cual The woman admite ser vista como contraversión de El niño salvaje, donde un François Truffaut cándidamente creyente en los valores de la civilización convertía en ciudadano a un niño criado entre lobos. El sello SBP acaba de lanzar The woman en DVD, manteniendo el título original.

Entre lobos se crió también la protagonista de The woman, a la que el Doctor Cleek descubre durante una cacería. El Dr. Cleek tiene unos cuarenta años, un estudio en el pueblo, una secretaria eficiente, esposa e hijos. Interpretada por Angela Bettis, actriz fetiche del realizador, la señora Cleek es la típica “bestia de carga”, que hace, en silencio y en batón, todas las tareas de la casa, mientras el maridito se va... de cacería, justamente. Que el bueno de Chris de pronto le pegue tremendo cachetazo, como si nada, y que la señora se levante del piso tan silenciosa como antes del golpe, tiene que ver con un secreto familiar literalmente enjaulado, que hará su aparición sobre el final de la película. Y del que, se supone, la pobre mujer tiene la culpa. A la hija mayor se la ve como en estado de shock, y de a poco se descubrirá que efectivamente lo está, por razones de las que papá no es ajeno. De mirada tan celeste y helada como la de un husky siberiano, el hijo del medio es lo suficientemente perverso como para vengarse de una compañerita que, jugando al básquet en el patio de la escuela, hace unos cuantos dobles más que él.

Cuando papá vuelva del bosque con la mujer-loba envuelta en una red y a los chirridos, todo lo que está larvado en la familia no hará más que fermentar. Como en May (2002), la película que consagró a Lucky McKee como nuevo nombre culto entre los fans más hard del género de terror, en The woman todo es cuestión de progresión. Una progresión que lleva de lo cotidiano al delirio y el horror más extremos. Así como en aquélla la propia Bettis era una solitaria enfermiza y reclusiva, que recurría al hilo y la costura para confeccionar su hombre ideal, que aquí los Cleek mantengan a la extraña colgada de un arnés, en el granero, terminará teniendo consecuencias aún peores de lo imaginable. Los débiles de estómago deberán tener en cuenta que el nombre de la productora de The woman es Bloody Disgusting, y ése es el primer cartel que aparece en pantalla, antes de los títulos. No podrán quejarse de que no estaban avisados.

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The woman va de lo cotidiano al horror más extremo.
 
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