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Sábado, 4 de agosto de 2007

MUSICA

Preocupación por la música

La compañía discográfica con la que usted trabaja firmó un convenio con una proveedora de Internet para ofrecer música y videos gratis. Hoy las discográficas no parecen encontrar la forma de vender discos. ¿Cómo analiza usted este tema?

–Creo que esta situación está en un período de transición, se está dando un cambio importante. Por una parte, hay algo ilegal que es la piratería; pero por otra parte hay algo legal que es la idea de que uno puede bajar canciones por Internet, sin tener que pedirle permiso a nadie. Eso hace que la estructura tradicional de las casas discográficas cambie o desaparezca. Pero, pase lo que pase, la música sigue... ¡La música es la música!

–De todos modos, muchos pronostican la muerte del disco en un futuro próximo.

–Sí, parece, puede ser. Uno nunca sabe. La muerte del libro fue pronosticada a comienzos del siglo XX, y el libro todavía es un soporte que parece insuperable. Uno nunca sabe nada.

–¿Y como músico no le preocupa saberlo?

–Sí, me interesa como tema, pero no es que sea determinante para mi creación. Va a cambiar, incluso va a cambiar la música: así como la aparición del disco cambió la música, su desaparición también la cambiará. Pero para quien hace música, esto es sólo un detalle.

–¿Imagina qué nueva forma podría tomar este cambio?

–Todavía no, hay muchas cosas que van a pasar, pero creo que en la medida en que se creen nuevos espacios de comunicación e intercambio de la música, se crearán nuevos ámbitos de fruición de la música. Ya cambiaron muchas cosas: hoy la gente elige las canciones que quiere escuchar por Internet, y muchas veces sin saber ni siquiera quién las canta. Lo veo en mis hijos menores, uno de 10, el otro de 15 años, ellos hacen eso: escuchan en Internet, eligen cosas, muchas veces no saben ni siquiera el nombre del cantante ni del autor o lo que sea. Otras veces descubren cosas antiguas, como The Beatles, o toda la música que hizo en su vida Michael Jackson, o Stevie Wonder, o Bob Marley... Lo descubren, empiezan a escuchar y a enseñarme, y a decir ¡qué maravilla que son estas cosas!, pero ya sabiendo los nombres de los cantantes o los autores. Este nuevo escenario es muy variado, y muy rico de posibilidades.

–No lo percibe como algo preocupante, sino más bien enriquecedor.

–Bueno, puede ser enriquecedor en muchos aspectos y empobrecedor en otros, pero no lo veo con preocupación, no. Lo veo con interés, y más o menos neutralmente. Si es que debo preocuparme, yo me preocupo por hacer música.

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