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Viernes, 18 de marzo de 2016

FOTOGRAFIA

El tesoro de la memoria

Alejandra Santillán encontró un puñado de fotos en la calle donde el protagonista era un joven Luca Prodan tocando la guitarra. De allí empezó un trabajo de hermeneuta, en que la tarea de buscar parece atraerla como un imán: ya tiene más de 2000 imágenes y sigue hallando material que repone su sentido en otras historias que se traman a su alrededor. Historias que se trenzan a partir de un instante perdido y el misterio que se presenta como la bruma de la memoria.

 Por Daniel Riera

“Yo no busco: encuentro”, decía Pablo Picasso. La cita es una de las favoritas de Charly García, quien suele usarla para referirse a sí mismo. Alejandra Santillán tampoco busca fotografías: las encuentra. Ya tiene 1800 diapositivas, unas 600 fotos, vaya a saber cuántos negativos... Todo empezó con Luca Prodan. En agosto de 2014, en la esquina de Pedernera y Rivadavia, a metros de su lugar de trabajo, Alejandra encontró un puñado de fotos y diapositivas. En cuatro, las que inauguraron y a la vez se convirtieron en las más famosas de su colección, reconoció a Luca, que cantaba y tocaba la guitarra para una chica y un nenito. Los tres parecían estar pasándola súper bien juntos en Plaza Francia. Pese a la enorme difusión que tuvieron las fotos, jamás se supo quién era la chica, quién el nenito. Dos de las cuatro fotos llegaron justo para Luca Prodan. El sonido y la furia, la primera exposición sobre la vida de Luca, que se inauguró dos meses después del hallazgo, en el Museo del Libro y de la Lengua.“Lo primero que vi fue a unos chicos jóvenes, medio hippies, de los 80. Se me ocurrió que podía conocer a alguno y las empecé a mirar con atención una por una. Reconocí a una sola persona: nada menos que Luca Prodan. Hice una selección de las fotos que estaban tiradas: todas aquellas en las que estaba Luca, algunas que eran lindas, medio artísticas o raras, algunas que mostraban una especie de performance... Había una donde aparecía una pared que tenía escrito el nombre de mi hijo, Mauro... Las diapositivas las dejé en el piso. Hoy hubiera recogido todo el material y lo hubiera clasificado con tiempo, pero en ese momento me salió eso”.

Quien busca encuentra

“Toda fotografía puede ser considerada desde el punto de vista del documento o desde el de la obra de arte. No se trata de dos tipos de fotos, el que decide es la mirada de quien la considera.” (Jean Claude Lemagny, conferencia en Gran Bretaña, 1987,citado en el blog de Alejandra.)

A partir de entonces, Alejandra no dejó de encontrar fotos y más fotos. Existe una explicación más o menos “científica” para eso: que desde entonces estuvo más atenta, que agudizó sus sentidos, etc. ¿Alcanza para explicar que una sola persona encuentre por la calle alrededor de 3 mil fotos en un año y medio de su vida? Alejandra bromea –más o menos bromea– con la idea de que, de la mano de Luca, “se abrió un portal mágico”. Lo cierto es que en ciertas ocasiones que para ella son importantes, encuentra más fotos. En el día de su cumpleaños encontró unas cuantas. Fue a despedirse de un amigo fallecido al cementerio y encontró fotos dos veces en el mismo día. Cuando está más abierta a percibir, percibe más. “Porque la imagen es otra cosa que un simple corte practicado en el mundo de los aspectos visibles. Es una huella, un rastro, una traza visual del tiempo que quiso tocar, pero también de otros tiempos suplementarios –fatalmente anacrónicos, heterogéneos entre ellos– que no puede, como arte de la memoria, no puede aglutinar. Es ceniza mezclada de varios braseros, más o menos caliente.” (Georges–Didi Huberman. Cuando las imágenes tocan lo real, citado en el blog de Alejandra.)

Luego del primer hallazgo, Alejandra se unió a un grupo de Facebook llamado “Negativos encontrados”, compuesto por otra gente que, como ella, sale a la calle con la ilusión de encontrar fotos. Licenciada en Arte y fotógrafa aficionada, mientras el material se acumula sin que haya tenido tiempo, siquiera, de verlo en su totalidad, empieza a procesarlo como puede. Lo primero que hizo fue abrir un blog, kairuana.tumblr.com, cuyo subtítulo es “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, como la célebre película de Michael Gondry), donde muestra una pequeña parte de lo que encontró, y lo relaciona con citas sobre la fotografía y sobre la memoria (que son dos cosas distintas, pero a la vez son la misma cosa), y relatos de sus hallazgos. Para el futuro, piensa en un buen libro y/o una buena muestra. “Tengo que hacer algo importante con todo esto, porque por algo me llega, para algo me llega”, razona. Mientras tanto, sigue encontrando. ¿Quién es ese señor que baila como Zorba el Griego en una diapositiva y aparece en otras tantas? Debe ser griego, pensó Alejandra, pero ninguna de las fotos tenía referencias escritas al dorso, ni del “griego” ni de quienes lo acompañaban. Resolvió volver al lugar de los hechos, a ver si hallaba alguna pista. Quería saber quién era. Lo consiguió.

“Meses después, en el mismo sitio, encontré una colección de discos antiguos. Estos discos tenían escrito el nombre del dueño. Se me ocurrió que podían ser de la misma persona de las diapositivas. Lo guglié. Encontré a una señora con el mismo apellido en linkedin. Era la hija del griego. Nunca había conocido personalmente al padre. Heredó un departamento y lo puso en venta. Los compradores tiraron todo lo que había adentro. Las fotos, los discos, todo”.

En otra de las fotos, que aquí se reproducen, hay dos ancianas. Si miramos a una de ellas con atención, descubriremos que el griego se le parece mucho. Es la madre. Los fragmentos dispersos forman una historia, siempre y cuando uno se tome el trabajo de mirar con atención.

(…) “la vida de los otros, tal como nos llega en la llamada realidad, no es cine sino fotografía, es decir que no podemos aprehender la acción sino tan sólo sus fragmentos eleáticamente recortados. No hay más que los momentos en que estamos con ese otro cuya vida creemos entender, o cuando nos hablan de él, o cuando él nos cuenta lo que le ha pasado o proyecta ante nosotros lo que tiene intención de hacer. Al final queda un álbum de fotos, de instantes fijos; jamás el devenir realizándose ante nosotros, el paso del ayer al hoy, la primera aguja del olvido en el recuerdo”. Julio Cortázar, “Capítulo 109”,Rayuela, citado en el blog de Alejandra).

Hace unos días posteó unas fotos de los ´90 en Facebook. Alguien reconoció en ellas a una amiga. Le pasó a Alejandra su correo electrónico. Ella le escribió y le adjuntó las fotos. La mujer le dio una respuesta fría “Ah, mirá qué loco”, o algo así, no le otorgó ninguna importancia al hallazgo. Hay gente que prefiere borrar lo que fue en otra época, gente que prefiere olvidar su pasado, o ni siquiera eso, porque olvidar supone un acto consciente.

La muerte está viva

La muerte no existe acá, todo esta vivo, presente / la memoria es asesina, da muerte a la misma muerte. / Desembala la memoria, que no hay cosa que no sirva / te va a servir lo amarrado y lo que anda la deriva. (Gabo Ferro, citado en el blog de Alejandra). “Fotografías, negativos, diapositivas encontrados en la calle. Alguien los dejó, los tiró, los olvidó y yo los rescato”, es su lema. Lo repite estrictamente cada vez que sube una foto encontrada a las redes sociales. Además de su blog, con el material encontrado Alejandra armó un muro de Facebook llamado “La última vez que te vi”. En el muro se permite intervenir digitalmente las fotos, armar collages, apropiarse de ellas. De eso también se trata: de reinventar lo encontrado, sacarlo de la basura y darle una jerarquía. Porque es probable que el asunto se parezca a lo que decía Susan Sontag –también citada por Alejandra en su blog, en su monumental libro “Sobre la fotografía”: “Las fotografías son un modo de apresar una realidad que se considera recalcitrante e inaccesible, de imponerle que se detenga. O bien amplían una realidad que se percibe reducida, vaciada, perecedera, remota. No se puede poseer la realidad, se puede poseer (y ser poseído por) imágenes; al igual que, como afirma Proust, el más ambicioso de los reclusos voluntarios, no se puede poseer el presente pero se puede poseer el pasado.”

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