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Viernes, 20 de mayo de 2016

ESCENAS

La sombra del padre asesino

La chinoise, una performance que se realizará por única vez, toca el nervio del capitalismo cuando ahoga en su forma más perversa: la familia conservadora.

 Por Alejandra Varela

Una trinchera con libros rojos. En alguna de esas reproducciones, dinamita para las ideas, se escribe lo que va a ocurrir en escena. La sombra del padre otra vez porque es necesario recordar que es un asesino y seguirá matando. El teatro es una estrategia para defenderse de su espectro pero aquí no hay trama ni intrigas, lo que verán es una voz que se presenta como la Columna Durruti, ella va a decirles que cuando una mujer se convierte en madre, se transforma automáticamente en padre y es viscosa la contrariedad que salpica como una rueda de sangre.

Pero ella, Maricel Álvarez, está preparada para la mirada que se pregunta por el tamaño de cada palabra porque la interpretación es en esta experiencia performática una forma que invoca el discurso político, que lo lame y lo estruja para contagiarlo de temporalidades, de texturas a veces enemigas y de una actualidad que lo torna intervención, apelación al público como si allí fuera admisible alguna reacción.

“En estas experiencias siempre hay como una oradora, que además se desempeña, cual política, tratado de seducir, interpelar o avivar el fuego en aquel que la escucha. Ahí hay que doblar la apuesta, empoderarse porque te encontrás en un espacio común de mucha incomodidad pero es solamente desde ese lugar que podés dar un salto hacia delante en una reflexión. Yo como intérprete me entreno para hacerme cargo de un discurso que es cero complaciente” explica Álvarez, alguien que aprendió a exponer el horror. En los textos de Emilio García Wehbi se reconstruye todo aquello que la época parece no querer ver. Si en la tragedia griega se contaba el fuera de escena porque los crímenes no podían ser mostrados, García Wehbi se mete en la basura de la humanidad, allí donde el padre no se cansa de tirar a sus hijxs.

“Trabajo con una escritura donde mezclo lo alto con lo bajo como una respuesta al criterio de posmodernidad. Es una práctica del desgastamiento que se ha hecho con la cultura, eso tiene una fuerza en términos polisémicos y me interesa porque da un marco de contemporaneidad porque sino lo erudito da un tufillo a museo que no es tan interesante y lo popular es algo que a mí no me interesa. Yo trato de tener un pensamiento un poco más clásico y entender que ese elemento de discusión puede haber sido planteado hace 200 años y puede seguir siendo planteado en un futuro, básicamente porque el status quo se va a mantener. Si hay una crítica a la noción de familia como principio del micro fascismo o capitalismo es porque esto va a durar un tiempo.”

Dice García Wehbi y en su texto lo que quiere el padre es que actuemos sin pensar. Ese líder, El gran timonel que en la película de Godard, a la que le arrebata el nombre, es el pretexto para la experimentación, aquí inspira una forma de la detención. Llegó el momento de darle garrotazos a la historia porque en ella se encuentra el corazón del padre y de descargar la acción sobre lxs espectadorxs.“Es un concepto de lo político dentro de las condiciones de lo artístico, no la obra de arte para lo político. Es el arte como herramienta política. A mí me interesa pensar la política de la obra de arte sin que tenga un fin proyectivo más allá de la obra en sí misma. “

García Wehbi usa como arma la abundancia de lenguaje, si el liberalismo es sustracción para dejar ideas escuálidas, él propicia una escritura del orden de lo real, donde Maricel no será un personaje. “En esta performance se dice Yo Zeus, yo Robespierre pero no, yo soy yo. Lo que me interesa es que se despoje de toda interpretación del orden de un personaje o una actriz. Yo me despojo de esa categoría, casi te digo que actúo más en la vida que arriba de un escenario porque conservo ciertas actitudes que hacen que la convivencia fluya con los demás pero en la escena me parece que lo mejor es mostrar el hueso”.

La chinoise, escrita por Emilio García Wehbi, con la interpretación de Maricel Alvarez se presenta el sábado 21 de mayo a las 19 en la Fundación Espacio OSDE, Suipacha 658 CABA.

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