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Viernes, 27 de junio de 2008

TALK SHOW

Leer y representar

 Por Moira Soto

Una mujer vieja retiene con pretextos a una mujer joven que ha ido a visitarla llevándole un poco de estofado para que lo pruebe. La suegra intercepta a la nuera que quiere regresar junto a su marido, justo cuando empieza a llover. La tormenta arrecia y la joven sabe que si el valle se inunda no podrá cruzarlo, también recuerda que su padre anunció el diluvio. Una vez más, se perciben ecos bíblicos en una pieza de Patricia Zangaro: esta vez, el diluvio universal con que Dios castigó la maldad de los hombres, preservando de la muerte al honrado Noé, a su mujer, a sus hijos y a sus respectivas esposas. Sí, la historia del arca donde además se salvaron parejas de animales de todas las especies luego de que se abrieran las compuertas del cielo y lloviese durante 40 días y 40 noches, mientras que el arca de madera resinosa flotaba y el agua crecía hasta cubrir las montañas. En Tiempo de aguas, la obra de Zangaro actualmente en cartel, en lugar del arca hay una casa al borde del río, donde permanecen las dos mujeres en tanto que el valle se inunda y se empieza a borrar la montaña. En el transcurrir de esa convivencia inevitable, la joven —desobedeciendo el mandato paterno— aprende a escribir y a leer de la vieja que no parece interesada en los saberes de su compañera de encierro: bordar y cocinar.

Aunque reconocida por la crítica, muy editada localmente y traducida a varias lenguas, Patricia Zangaro es una dramaturga poco representada en Buenos Aires (la última pieza vista en 2996/2007, Hic et Nunc, la dirigió Alejandro Ullúa). Sus textos poéticos, políticos, atemporales, preñados de misterios, de una esmerada escritura cada vez más estilizada, resultan un verdadero desafío para cualquier puestista. Patricia Casalvieri, para su tesina de la Licenciatura en Dirección Escénica del IUNA, encaró el reto de dirigir Tiempo de aguas (estreno en Capital, aunque ya presentada en Paraná por el grupo El Yunque, en 2004), con Griselda Cugliati y María Ester Mazza (foto). Y es grato señalar que su desempeño es, en líneas generales, loable al poner en valor un texto que exigía un tratamiento sutil, en un registro por afuera del naturalismo pero que a la vez resultara verosímil, sostenible. Y aunque quizás se hayan subrayado algunos elementos (la letras reiteradas, las tormenta en proyecciones cuando la música y los sonidos eran suficientemente sugestivos) probablemente con la intención de facilitar la comprensión del público, la puesta Casalvieri ofrece méritos suficientes.

Si PZ es, lamentablemente, poco representada, por suerte sus obras vienen siendo publicadas —y premiadas— desde hace años, en diversas colecciones locales, en el exterior, sobre todo en Francia. Recientemente, Losada ha editado, dentro de la colección Nuevo Teatro, varias piezas elegidas por la dramaturga: Por un reino, Auto de fe... entre bambalinas, Adviento —que comprende El confín y Ultima Luna—, Tiempo de aguas, La hora nona y una Miscelánea de textos cortos: “Náuseas”, “Variaciones en blue”, “La boca amordazada”, “Una estirpe de petisas”. Tres de las obras que figuran en este libro se presentaron en Teatro X la Identidad. Todas se leen con placer litertario.

“Pensé que esta selección daba un panorama bastante amplio de mi obra, incluso de cómo ha ido cambiando mi escritura desde comienzo de los ‘90”, dice Zangaro, una autora que permanece fiel a una temática: las relaciones entre oprimidos y opresores, las distintas formas de la inequidad, la intolerancia, la violencia de género. Asimismo, reaparecen las evocaciones bíblicas en un tiempo mítico donde se plantea el dilema de cruzar o no cruzar determinadas fronteras. “Tengo una mirada religiosa sobre la vida que sin duda proviene de mi formación cristiana, con la cual me he peleado, claro. Soy muy arisca en relación con las instituciones y no soy practicante, pero la dimensión de lo sagrado es algo muy presente en mí. Por otra parte, estamos habitados por ese imaginario, Occidente está atravesado por el Antiguo y el Nuevo Testamento”.

En las obras de Zangaro puede irrumpir lo monstruoso, en lo físico y en lo moral, presentado sin atenuantes, también tiene la dramaturga una franqueza brutal para tratar los diálogos, la escenas de contenido sexual donde “como en la muerte se juega un misterio enorme, esa la desesperación por trascenderse, ese encuentro con lo otro. En el sexo se juega lo más descarnado de esta escena”. En la ultimísima producción de esta autora figuran dos obras notables, Africa y Tango, esta última elegida para el concurso La Scrittura della Differenza, que se realizará en Italia.

En otro registro, Zangaro —también responsable de traducciones y versiones de Brecht, Shakespeare, Sarah Kane— estará en la cartelera local a partir del 8 de julio, cuando se estrene en el Maipú Club Viejitos chotos, interpretada por Marikena Monti y dirigida por Alejandro Ullúa: “En Retrato en blanco y negro traté de reflejar desde el texto la mirada musical de Marikena sobre los ‘60. En Viejitos..., el repertorio es exclusivamente de Jorge Schussheim —quien puso el título, tomado de un sitio de Internet— y llega hasta los ‘90. La idea fue encontrar un mecanismo para hacer un recorrido fluido a través de las canciones, en ese tono tan conversacional de Marikena”.

Tiempo de aguas, en El Búho, a $ 15 y 12, los domingos a las 19, Tacuarí 215, 4342-0885, www.tiempodeaguas.blogspot.com

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