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Viernes, 11 de julio de 2008

TALK SHOW

Sombras, y algo mas

 Por Moira Soto

Si pudiera decirlo con palabras, no necesitaría cargar con una cámara” (Lewis Hine), “Acababa de descubrir la Leica, que se transformó en la extensión de mis ojos (...); ante todo, ansiaba apresar en los confines de una sola fotografía toda la esencia de alguna situación que estuviera presenciando” (Henri Cartier-Bresson), “Fotografío lo que no deseo pintar, pinto lo que no puedo fotografiar” (Man Ray), “La cámara es un medio fluido de encontrar esa otra realidad” (Jerry N. Velsmann), “La cámara es una especie de licencia para ir adonde se me antoja y hacer lo que se me antoja” (Diane Arbus). Estos dichos que Susan Sontag eligió para la Breve antología de citas, que figura al cierre de la edición de cinco ensayos agrupados bajo el título Sobre la fotografía (1977), bien podrían figurar en la excelente serie documental Historia de la fotografía, recientemente estrenada por la señal de cable Film&Arts: a través de cinco capítulos, entre otros muchos, rescata a los artistas arriba aludidos.

Se trata de una producción de la BBC, anunciada como la primera historia integral realizada para la televisión de un arte de nuestro tiempo, que explora las relaciones de la fotografía con las artes visuales, con sucesos históricos, las costumbres, las clases sociales, la vida pública y la privada, la normalidad y la rareza, el reflejo de la realidad y de los sueños, la riqueza y la pobreza, el movimiento y la inmovilidad... Desde su invención a mediados del XIX hasta nuestros días, esta serie revela los logros de los pioneros, cuando todo estaba por descubrir y tomar fotos requería de costosos y complicados aparatejos y no se sabía el destino de este nuevo recurso expresivo, aunque prontamente surgieron artistas visionarios que supieron poner su mirada en el objetivo, experimentar, registrar creativamente rostros, paisajes naturales y urbanos, objetos.

El primer capítulo, Arreglando las sombras, trata de las aventuras de los pioneros, la incorporación de la fotografía al mundo moderno, a la moda. Y señala esa fecha que representó un antes y un después: la presentación en sociedad, en 1914, de la primera cámara de formato pequeño, la Leica. Pero unos años antes, los franceses Charles Reutlinger, con sus retratos de burguesas rollizas y sus búsquedas cercanas a Eadweard Muybridge –es decir, al cine–, y Jacques Henri Lartigue, con su manera tan reconocible de recortar siluetas contra el paisaje, ya habían hecho aportes significativos.

En el capítulo visto el miércoles pasado, Documentos para artistas, descuella la obra de Dorotea Lage (cuya Madre inmigrante, de 1936, se convirtió en icono de una generación), Walker Evans, August Sander, Alexander Rodchenko, Man Ray, Dora Maar. Además de los comentarios de críticos de arte del nivel de Arthur C. Danto, de curadores/as, de artistas contemporáneos/as –como Susan Meiselas– se cita la conocida frase del fotógrafo Lazlo Moholy-Naguy: “Quien falle en entender la fotografía, será uno de los analfabetos del futuro”.

La semana próxima se podrá ver la entrega tercera, ¿Lugar correcto, tiempo adecuado?, que remite a lo que Cartier-Bresson llamó “el momento decisivo”. Este impactante capítulo evoca con análisis, entre otros, de Tony Vaccaro, de qué manera distintos/as fotógrafos/as registraron acontecimientos tan tremendos como la Guerra Civil Española, el Día D, el Holocausto, Hiroshima... Imágenes estremecedoras del frente de batalla, el célebre miliciano de Robert Cappa, cadáveres apiñados en las barracas y en los campos de concentración. Y también crudísimos registros policiales de escenas del crimen, todo un lenguaje paralelo. El testimonio de la sobreviviente Helen Aronson, rodeada de algunas antiguas fotos de familia anteriores a la aniquilación, cuando todavía celebraban la vida en una reunión, en la playa.

En los capítulos restantes, Películas de papel, pone el acento sobre los ’50, los ’60, los ’70, la edad de oro de los viajes fotográficos, en especial, la odisea de Robert Frank a través de los Estados Unidos, también las instantáneas de William Klein registrando un inesperado asalto en las veredas de Nueva York. En el último, Somos familia, se ofrece una síntesis del recorrido por carreteras y calles, exteriores e interiores, retratos y autorretratos. La marca personalísima de artistas como Diane Arbus (sus Gemelas en la foto que ilustra esta nota) y sus freaks, de Nan Goldin y su idea de que “fotografiar la vida es como excavar en el peligro”, autora de extraordinarias series como La balada de la dependencia sexual, la consagrada al sida con la presencia palpable de la muerte.

Esta serie también narra, entonces, la historia de parte del siglo XIX, del XX, a través de imágenes de gran diversidad temática y estilística. Imágenes que, como diría Sontag, “suministran evidencia” sobre épocas y costumbres, acontecimientos y transformaciones. Fotografías convertidas en cine al ser filmadas por una cámara sensible que las relata, descubre sus secretos técnicos, los viejos procesos artesanales, el lenguaje de la luz y la sombra que reinventa geometrías arquitectónicas, descubre gestos mínimos, atrapa miradas íntimas. Como dice Arthur C. Danto, alguien que no cree ni en el buen gusto ni en el mal gusto, “la belleza no es tan importante para el arte, lo relevante es el significado de la obra”.

Historia de la Fotografía, por Film&Arts
Miércoles l6, a las 23,
¿Lugar correcto, tiempo adecuado?
Miércoles 23, a las 23, Películas de papel
Miércoles 30, a las 23, Somos familia

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