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Viernes, 11 de julio de 2008

INUTILISIMO

Cada día más bellas

Nunca se es suficientemente bonita, siempre se puede tener el cutis más firme y aterciopelado, la mirada más dulce, el mentón más esbelto y sin doblez, los músculos más tensos. Para alcanzar objetivos tan elevados, sólo hay que seguir las sabias indicaciones de El Almanaque de la Mujer 1930 (Editorial de la Facultad, Buenos Aires). “El masaje diario es sin disputa el mejor modo de vigorizar el rostro, pero es imprescindible hacerlo con precaución y en sentido favorable”, se nos advierte en el artículo “Para conservar la belleza o realzarla”. Masajes asiduos, pues, más un poco de gimnasia y unos baños de sol nos pondrán a punto de caramelo.

El primer paso para mejorar la expresión de los ojos: “Frotad con el segundo y el tercer dedo, imprimiendo un ligero movimiento rotatorio por encima y a lo largo de las cejas”. Luego, hay que apoyar dichos dedos sobre los músculos del borde superior de las mejillas, “con cuidado de no friccionar la piel extremadamente delicada del párpado inferior”. A continuación, “haced el masaje partiendo de la arruga nasal y remontando hacia las mejillas y hasta las sienes. Así corregiréis el pliegue profundo que se marca en este lugar e impediréis bajarse a las extremidades de la boca”. Ya con la expresión bucal más arriba, aventando de este modo toda posible depresión, “podéis frotar cuello y mentón, siempre remontando hacia lo alto del rostro”.

Para mejor conservar y exaltar el tesoro de la belleza, se nos aconseja hacer algunas caminatas con calzado trotteur, asimismo bailar algunos pasitos al ritmo de un fox-trot mientras ordenamos el tocador. También se nos sugiere tomar breves baños de sol, puesto que “actualmente los médicos ya no sólo utilizan las helioterapia con fines simplemente curativos, sino que hasta los especialistas en belleza la ordenan como uno de los medios infalibles de preservarla”. Al parecer, en Europa y en Norteamérica, los grandes institutos estéticos poseen instalaciones especiales para el baño de sol de sus clientas, especialmente durante el crudo invierno.

Desde luego, hay que ponerse lentes ahumados para evitar que la vista se irrite, y emplear aceites protectores como el de coco, de ser posible yodado para obtener un bonito tono marítimo. Las argentinas, siempre a la vanguardia y prestas a cuidar las apariencias, “han adoptado este método del sol natural al aire libro, en la estación apropiada, lógicamente”. Es así que las más elegantes veraneantes de Playa Grande, en Mar del Plata, se tuestan tranquilamente la piel bien protegida durante el tiempo estival, lo necesario hasta obtener un ligero y saludable dorado que exalte las facciones y borre las petites imperfecciones. Además del buen aspecto exterior, el beneficio solar se hace sentir en el estado físico general.

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