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Viernes, 24 de abril de 2009

EL MEGáFONO)))

Despojo y usurpación en Puerto Pibes

Puerto Pibes es una colonia con instalaciones espaciosas: un gran comedor con ventanales mirando a amplios jardines, piscina –siempre en reparaciones–, salas de usos múltiples, dormitorios, baños confortables, gimnasio y una cocina que tiene inhabilitada la instalación de gas desde hace dos años. Se creó en la época del Estado de bienestar cuando se construían todavía edificios públicos sólidos y con diseños impecables. Este edificio quedó rodeado de sectores privados que avanzaron sobre terrenos gradualmente cedidos por los gobiernos privatistas de turno. Por ejemplo, Parque Norte, que fue cedido por Carlos Menem en 1998, es el vecino más cercano. En las cláusulas de la cesión y frente al amplio cuestionamiento de la oposición en aquellos años, se incluyeron disposiciones de resguardo para la colonia de los pibes.

Desde hace casi veinte años, Puerto Pibes brinda un lugar para campamentos de adolescentes y jóvenes de todo el país. Miles de chicos han sido albergados en sus habitaciones y se realizaban intercambios desde los barrios y escuelas que lo solicitaran con las provincias. Los tiempos de crisis fueron reduciendo sin duda el despliegue de este auténtico “turismo social infantil”, pero siempre se alojaron en la sede delegaciones de todos los barrios de la ciudad del sur, Lugano y Soldati, de la Boca y Barracas, de San Telmo, del colegio Carlos Pellegrini, de la Villa 31.

Es un lugar de calidad preparado para recibir y garantizar todos los derechos para todos los chicos. Semanalmente distintos grupos de pibes realizan el curso de Recreadores y líderes recreativos, cuya excelente calidad lo ha convertido en una herramienta de inserción laboral. Hace pocas semanas llegaron a Puerto Pibes los miembros del “Equipo de operaciones” de la nueva Policía Metropolitana de la ciudad de Buenos Aires pretendiendo hacerse cargo del edificio. Frente a las inquietudes y reclamos efectuados por numerosos equipos profesionales de la Dirección General de Niñez del Ministerio de Desarrollo Social (de quien depende Puerto Pibes), de legisladores, de organismos de derechos humanos, ATE, gremios docentes y organizaciones de infancia la respuesta del gobierno de Mauricio Macri y Gabriela Michetti (aun renunciada a su cargo) impresiona por su frialdad elitista. Actitud típica de quien se siente “dueño de la estancia” porque en la zona norte, zona bacana, rodeada de espacios verdes, el pensamiento conservador no concibe espacios destinados a los pibes de los barrios populares.

El tema central es ese y con la vieja estrategia neoliberal vaciaron lentamente la institución estatal de actividades y lo entregan ahora a la nueva fuerza de seguridad, que bien podría haber alquilado o utilizado otro predio municipal. Entendemos que la seguridad de la población constituye una prioridad y que su concepto más profundo tiene que ver con las políticas de prevención y participación ciudadana: la inclusión social recreativa y cultural de los chicos y chicas de los barrios de nuestra ciudad y de todo el país. El despojo que está haciendo el gobierno de la ciudad en Puerto Pibes con la apropiación de sus instalaciones para destinarlo a centro de operaciones de la policía implica la ruptura de un contrato, del elemental contrato de cualquier esquema republicano, aun con la misma oposición, con quienes resistimos su llegada.

El puerto es un derecho de los pibes. Y éste es uno de los límites no tolerables. Dar marcha atrás con las medidas equivocadas es parte de las posibilidades de la gestión de gobierno, a menos que esta provocación haya sido deliberada. Macri y Michetti tienen la respuesta.

* Relatora Especial de derechos de los chicos Capítulo Argentino Plataforma Interamericana de Derechos Humanos (PIDDHH) y asesora Bloque Diálogo por Buenos Aires.

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Imagen: Bernardino Avila
 
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